14 de noviembre de 2017 00:00

Tres factores explican anomalías climáticas

En la parroquia de Gualleturo, en el cantón y provincia de Cañar, no se han registrado lluvias en los últimos 15 días. Foto: Xavier Caivinagua/PARA EL COMERCIO

En la parroquia de Gualleturo, en el cantón y provincia de Cañar, no se han registrado lluvias en los últimos 15 días. Foto: Xavier Caivinagua/PARA EL COMERCIO

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La corriente llamada Madden Julian, el ‘veranillo de las almas’ (que ocurre en época de Difuntos) y el ingreso de masas de aire seco y frío al Ecuador influyen en la caída esporádica de lluvias en la Sierra.

Este comportamiento es común en los primeros días de noviembre, considerado el mes de inicio de la época lluviosa, según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). Pese a esto, esta situación no altera actividades agrícolas; aunque sí genera preocupación.

El veranillo y la onda Madden Julian, que viene desde el océano Pacífico, han generado condiciones climáticas caracterizadas por altas temperaturas en las mañanas y escasez de nubosidades.
Esto ha ocurrido principalmente en la Sierra.

Nathalie Vaca, analista de Pronósticos y Alerta del Inamhi, explica que este comportamiento de la atmósfera no es inusual. “Las masas de aire tampoco permiten el ingreso de humedad desde la Amazonía, porque traen gran cantidad de vientos”. Esto se traduce en cielos poco nublados y mañanas calurosas, desde finales de octubre.

Como consecuencia de lo anterior hay altos índices de radiación en Ambato (12), Latacunga (13) y Quito (15). “Siempre que existe poca cobertura (de nubes) los índices de radiación ultravioleta (UV) aumentan”, reitera Vaca. El rango entre 11 y 15 es considerado “muy alto” por los expertos.

Este escenario es evidente en provincias como Pichincha, Chimborazo, Cotopaxi, Tungurahua e Imbabura. En esta última, casi todas las mañanas fueron soleadas y en pocas ocasiones hubo lluvias.

Pese a esta variación climática, agricultores como Fausto Proaño, de Otavalo, aseguran que no hay afectación en su producción. Proaño está al frente de una organización que aglutina a 200 productores de uvilla de Otavalo y Cotacachi.

Con él concuerda Jorge Bonilla, vecino de Cuicocha, Cotacachi, quien sembró una hectárea de papas, que -hasta el momento- se desarrolla sin contratiempos.

Los dos agricultores coinciden en que las lluvias que cayeron en octubre en esa zona ayudaron para que la siembra se realice con normalidad. En la capital imbabureña el promedio de precipitaciones para ese mes es de 61,6 milímetros de lluvias (por cada metro cuadrado); y cayeron 91,9 mm.

Algo similar ocurrió en el sur del país. En Cañar, por ejemplo, no llueve desde hace más de dos semanas, lo que generó preocupación entre los campesinos. Aún así, quienes tienen sembradíos de papas, hortalizas, granos y pasto para el ganado no reportan afectaciones porque utilizan agua de riego, señala Ángel Morocho, presidente de la comunidad de Zhuya (en Cañar).

Los sistemas de riego de aspersión están activos en casi todas las huertas. Según su vecina María Calle, en años anteriores el sol no era tan intenso en estos meses y se registraban lluvias, generalmente en las tardes.

“Ahora amanecemos con 2 o 3 grados y al mediodía llegamos hasta los 28. Esto afecta a nuestra salud”, dijo.

En la capital azuaya la situación es la misma. Hace 12 días cayó un aguacero que duró menos de 30 minutos con descargas eléctricas y granizadas en ciertas zonas. Desde entonces no ha llovido y a partir de las 09:00 la temperatura se eleva y el sol es intenso.

En Chimborazo, los agricultores temen una eventual temporada de heladas por las irregularidades climáticas. La siembra de algunos productos de ciclo corto se hizo a finales de octubre y otros cultivos de ciclo largo todavía no empiezan. Están a la espera de que mejoren las condiciones.

En esa provincia, en los últimos días hubo soles intensos en el mediodía y lluvias intermitentes durante las tardes y madrugadas. En el sur de Chimborazo, incluso, ya se reportaron pequeños deslizamientos de tierra en las vías a causa de la humedad.

El fin de semana pasado cayeron rocas y tierra que se desprendieron de un talud en la vía Riobamba-Cuenca, a dos kilómetros de Alausí. Para los habitantes de ese sector, ese es un aviso de que la época lluviosa está por llegar.

“Antes podíamos saber la época del año solamente por la experiencia. Este mes debía ser una temporada seca, hasta diciembre e inicios de enero, que es cuando llovía con fuerza”, cuenta Alfredo Siza, agricultor de Licto.

El Inamhi indica que en los próximos días ya podrían registrarse nuevos ingresos de humedad al país. Corrientes que podrían llegar desde el norte y traer lluvias a zonas como la Sierra norte, que incidirá en las actividades agrícolas.

Con estos cambios de sistemas atmosféricos también se prevé más cobertura nubosa, que incidiría en la reducción del índice UV.

En contexto

El período lluvioso en la Región Andina se inicia en octubre y se extiende hasta mayo, según los registros del Inamhi. En la Costa, el cambio de época empieza en diciembre. Los técnicos analizan la probabilidad de que el Fenómeno de la Niña esté influyendo.

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