15 de enero de 2016 00:00

Si las lluvias siguen se producirán más lahares secundarios

Pedro Espín y Francisco Vásconez, vulcanólogos del Geofísico (der.), realizaron mediciones del lahar que el miércoles último descendió por la quebrada Agualongo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Pedro Espín y Francisco Vásconez, vulcanólogos del Geofísico (der.), realizaron mediciones del lahar que el miércoles último descendió por la quebrada Agualongo. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche

Si las lluvias se mantienen en la zona de influencia del Parque Nacional Cotopaxi posiblemente se producirán más lahares secundarios.

Hugo Yepes, vulcanólogo de turno del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, explica que aún queda ceniza acumulada en los flancos del volcán Cotopaxi, la cual puede ser arrastrada por las precipitaciones.

Eso significa que se presentarán más flujos de lodo, como el del miércoles 13 de enero que desembocó sobre el puente de la quebrada Agualongo y la vía interna del Parque. Precisamente, las lluvias causaron este lahar, que obligó a cerrar temporalmente el acceso de los turistas al área.

Un grupo de visitantes nacionales y extranjeros no pudo ingresar ayer. Arribaron en motos, busetas y camionetas.

Un informe de los delegados de los ministerios Coordinador de Seguridad y Turismo, y de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) determinará cuándo se abrirá otra vez.

Al llegar a la vía se observa un depósito de lodo, cascajo y piedras volcánicas de erupciones anteriores, que fueron arrastradas por la fuerza del agua. Los vulcanólogos del Geofísico, y técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y de la SGR se reunieron para analizar la situación del Parque.

Pedro Espín, técnico del Geofísico, informó que el material es lodo viscoso. El fango espeso y con gran cantidad de agua tenía la capacidad de mover material fino y cascajo, acumulado en la quebrada, en el lado occidental. Era una parte de la ceniza acumulada en los flancos del macizo.

“El lahar tuvo una duración de 40 minutos y fue producido por las intensas lluvias. Descartamos que se haya producido por un deshielo del glaciar, aunque el Geofísico tiene registros de las fracturas del casquete”.

Efectivamente, Yepes considera que el descongelamiento de los glaciares no tuvo nada que ver con la formación de este lahar, llamado secundario porque es de pequeña magnitud y no produjo daños. Es distinto al lahar primario que se forma cuando hay una erupción grande. Además del lahar de Agualongo hubo otros en los sectores de San Lorenzo y San Ramón.

Según los técnicos del Geofísico, el descenso del material volcánico del miércoles es el segundo más grande que se ha producido desde que el Cotopaxi comenzó su proceso eruptivo el 14 de agosto del 2015. El volumen del lahar fue de 250 metros cúbicos.

El primero ocurrió el 29 de noviembre. Los operarios del Ministerio de Transporte y Obras Públicas de Cotopaxi retiraron los escombros en tres días. Aproximadamente se acumularon 850 metros cúbicos y tuvo una amplitud de 40 metros.

Espín y Francisco Vásconez, también del Geofísico, recolectaron muestras del lahar en varias fundas plásticas. Con pequeñas palas, picos y azadones removieron una parte del material acumulado, que era retirado por los trabajadores de Obras Públicas. Los técnicos hicieron mediciones en diferentes sectores de la vía. Los datos y las muestras recolectadas servirán para volver a calibrar los instrumentos que monitorean al macizo.

“Un sismógrafo de banda ancha detectó el lahar y con una técnica que sirve para medir la energía liberada la podemos graficar. Ahí podemos determinar el inicio, el fin y el tiempo en que se produce el lahar”, indica Vásconez.

Una parte de los árboles de pino fue cubierta por el material volcánico, mientras las plantas nativas desaparecieron de la hondonada. La intensa nubosidad impidió observar la parte alta del coloso.

José Brasero, director de Meteorología del Inamhi, indicó que el área estará nublada debido a que hay una alimentación de humedad desde la Amazonía, propia de la estación invernal.

“Las lluvias y lloviznas podrán provocar nuevos lahares. Por eso, solicitamos una expedición a los glaciares y un sobrevuelo por el volcán para determinar si se producirán lahares por los deshielos del coloso”, manifiesta Brasero.

Las autoridades de la SGR y los delegados del Ministerio Coordinador de Seguridad indicaron que agilitarán los trámites para el sobrevuelo.

Luis Maisincho, glaciólogo del Inamhi, resaltó que los estudios les permitirán conocer las zonas vulnerables y si hay lagunas internas en el glaciar.

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