26 de enero de 2016 11:49

El desbordamiento de los ríos causó inundaciones en la Costa

La crecida del río Esmeraldas inundó a las familias de la Isla Luis Vargas Torres, en Esmeraldas, donde el agua subió 60 centímetros.

La crecida del río Esmeraldas inundó a las familias de la Isla Luis Vargas Torres, en Esmeraldas, donde el agua subió 60 centímetros. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO

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La mayor parte de la región costera ecuatoriana amaneció ayer inundada por el desbordamiento de los ríos.

El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) lo explica. La intensidad de las lluvias registradas en varios sectores del país, desde la noche del domingo, se debió a la formación de una nube que pasó sobre el territorio ecuatoriano, dice Carlos Naranjo, director del Inamhi.

Este comportamiento del clima se relaciona con las altas temperaturas en el mar, debido a la presencia de El Niño. Según el Inamhi, este tipo de lluvias puede durar entre 24 y 48 horas, porque son irregulares y están sujetas al cambio de dirección del viento. “En los últimos años han sido bastante notorios este tipo de cambios en los eventos”.

Lo más fuerte estuvo en Esmeraldas, Guayas y Manabí. En la primera provincia, las llamadas de auxilio llegaban de los siete cantones. Los habitantes pedían apoyo a bomberos y equipos de rescate.

Inundaciones en Esmeraldas

El aguacero que soportó la provincia por más de 12 horas dejó hasta la tarde de ayer una persona fallecida en Mataje (cantón San Lorenzo), tras un deslizamiento de tierra que cubrió su casa; y 140 familias evacuadas por la crecida de los ríos Esmeraldas, Teone, Súa, Santiago, Ónzole y Mataje.

Tras las coordinaciones de la Secretaría de Gestión de Riesgos en Esmeraldas, la Armada, Cuerpo de Bomberos y Policía apoyaron en la evacuación y en muchos casos usaron canoas, como en las poblaciones del norte de Esmeraldas (Playa de Oro, Maldonado y Timbiré).

El agua ingresó a los negocios del centro de la ciudad de Esmeraldas y a las viviendas, mientras que un deslizamiento cerró el paso a la ciudad.

Cecilia Cortez perdió su casa, que se desplomó en el sector La Cocoi: “Mis dos hijos se salvaron de morir”.

En los barrios ribereños de Bellavista y Nueva Esperanza, María Casierra y Miriam Paredes sacaban el agua de sus casas con baldes. Más de 30 viviendas quedaron anegadas. En la tarde, el río Esmeraldas se desbordó y cubrió 60 centímetros en las islas Luis Vargas Torres y Luis Cervantes, donde viven 6 000 personas.

Se reportaron emergencias en Nuevo Majua y Cube (Quinindé), y Tachina y San Mateo (Esmeraldas).

En el cantón Rioverde, cuatro familias del recinto La Muralla, parroquia Montalvo, resultaron damnificadas por el desbordamiento de los ríos Verde, Vainilla, Orqueta, Ostiones y Culebra, según Gabriel Rodríguez, jefe de la Unidad de Respuesta Inmediata del Municipio.

En Guayas, Los Ríos y Santa Elena, las calles quedaron anegadas tras seis horas de lluvias. En Guayaquil la lluvia se volvió intensa desde las 04:00 y varios sectores se inundaron. En barrios de la periferia, donde carecen de calles asfaltadas, la situación fue caótica. En Monte Sinaí, Flor de Bastión y Bastión Popular el agua convirtió a sus calles de tierra en charcos de lodo. La circulación vehicular fue un caos.

Según el Instituto Oceanográfico de la Armada, la pleamar (marea alta) se inició a las 07:41 y se preveía que subiría 4,26 metros y dificultaría la evacuación rápida del agua por el alcantarillado. En el malecón, así como en el estero Salado, se aprecia la marea alta.

En Los Ríos, uno de los mayores problemas se presentó en Quevedo, donde el río del mismo nombre se desbordó en un pequeño tramo. El alcalde Jorge Domínguez dijo: “Producto de dos días de lluvias el río ha llegado a su límite. El año pasado construimos un muro de 1,5 km en una zona de alto riesgo y ahora lo estamos poniendo a prueba”.

En la zona rural de Babahoyo, en La Clementina y en Los Robles se desbordó el río y cubrió los cultivos, contó Giggy Remache, jefe de Gestión de Riesgo Municipal. En el área urbana de la capital fluminense hubo calles inundadas.

En la península de Santa Elena se reportaron lluvias en su capital provincial y en los cantones Salinas y La Libertad, donde varias calles quedaron llenas de lodo y charcos.

En el cantón Chone, 14 sectores están bajo el agua desde el fin de semana. Más de cuatro instituciones educativas se anegaron tras 10 horas de lluvias. Mariana Buenaventura, directora de Obras públicas del Municipio de Chone, aseguró que cuatro grupos de obreros y técnicos trabajan con maquinaria. “Se evalúa si hay personas afectadas y se trata de habilitar las vías de acceso a los barrios”.

En Manta, los estudiantes de la escuela Bahía de Manta colocaron tablas y adoquines para llegar a sus aulas a rendir los exámenes finales. En Rocafuerte, la escuela José Romero suspendió las clases, ya que toda la zona quedó bajo el agua.
La vía Jama – Pedernales, en el sector Punta Prieta, estuvo cerrada hasta las 13:00 de ayer, por un derrumbe de piedras.

Las precipitaciones en Santo Domingo de los Tsáchilas provocaron deslizamientos de tierra de mediana magnitud. En el sector Amazonas, en el kilómetro 2 de la vía Santo Domingo-Quevedo, colapsó parcialmente un muro de contención que protege la estructura de una empresa rectificadora; una vivienda está en riesgo si se desploma totalmente.

Los problemas por las lluvias también se sintieron en la vía Alóag- Santo Domingo, donde hubo dos deslizamientos leves en el kilómetro 69 y cerca a la localidad de Tandapi. Las rocas y los escombros fueron despejados casi al instante por la compañía Hidalgo &Hidalgo. El paso se normalizó.

En contexto

El invierno se intensificó ayer en las provincias de la Costa, sobre todo con la presencia de una nube que pasó sobre la región. La llegada de El Niño al país también ha incidido en la intensidad de los aguaceros, que en pocas horas provocaron inundaciones.

Inundaciones en la Costa
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