9 de marzo de 2017 00:00

Lluvias intensas se alejaron de Esmeraldas

Maquinaria del Municipio de Rioverde retira los escombros que dejaron las inundaciones, a principios de enero. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Maquinaria del Municipio de Rioverde retira los escombros que dejaron las inundaciones, a principios de enero. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
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Aunque en Esmeraldas no se registran lluvias desde mediados de enero pasado, la provincia es una de las siete que está en alerta naranja.

La Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) decidió incluirla con el fin de que los organismos de socorro estén preparados en el caso de que se presentaran lluvias extremas como en Manabí, Guayas, Santa Elena, El Oro, Loja y Los Ríos.

La alerta naranja ha permitido almacenar provisiones para atender a la población en caso de inundación. “Se ha fortalecido la capacidad de respuesta con la actualización de planes de contingencia de los municipios de la provincia”, explica Joselyn Lozano, de la SGR en Esmeraldas.

La presencia de pocas lluvias en la ‘Provincia Verde’ tiene una explicación. Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), se debe al debilitamiento de una de las franjas que componen la Zona de Convergencia Intertropical, que actualmente está frente a las costas del país.

Wladimir Arreaga, técnico de Pronóstico del Inamhi, detalla que este sistema está compuesto por los ramales norte y sur; el primero, que generalmente se posiciona frente a Esmeraldas -como ocurrió en enero cuando hubo intensas lluvias- se inhibió desde febrero. Es decir, se redujo su intensidad. En febrero hubo un déficit: se esperaban 173 mm de lluvias y solo cayeron 36.2.

Para los próximos días se prevé que eventos como las perturbaciones en la Amazonía lleven nubes de mal tiempo a la región andina, y posiblemente, a la Costa norte.

En los inviernos anteriores, la provincia ha sido una de las más afectadas por las inundaciones y el desbordamiento de los ríos Esmeraldas, Teaone, Blanco, Quinindé, Cayapas, Ónzole y Santiago, los más grandes de su territorio.

Esa característica hidrográfica la hace muy vulnerable, sobre todo porque sus habitantes viven cerca de las orillas de los afluentes. Los oleajes y aguajes también son una amenaza.

Pese a esa fragilidad, las obras de mitigación son casi inexistentes y recién se aplican los planes de prevención en los siete cantones.

Un año después de las inundaciones de enero del 2016 en la ciudad de Esmeraldas, el Municipio trabaja en el diseño de cuatro proyectos de mitigación para el sector de 50 Casas, que fue muy destruido.

El director de Gestión de Riesgos del Cabildo, Renato Tambaco, asegura que la institución no cuenta con dinero para financiar obras, pero se gestiona un crédito a través del Banco de Desarrollo.

En el cantón Esmeraldas, el Gobierno construyó en los últimos cinco años 568 viviendas para reubicar a un número igual de familias de las 5 000 que deben ser trasladadas a zonas seguras, según la Unidad de Catastro del Municipio.

En Quinindé es donde más se han avanzado en obras de mitigación. Dolores Villegas, de la Unidad de Gestión de Riesgos municipal, dice que en los últimos cinco años se construyeron nueve muros. Además, 800 de las 1 290 familias de las márgenes de los ríos Blanco y Quinindé fueron reasentadas.

Los mayores problemas se registran en Muisne. El director de la Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio, Eli Torres, indica que requieren USD 10 millones para construir dos muros (2 km en total).

Torres explica que no pueden ser financiados, porque el Ayuntamiento no tiene capacidad de endeudamiento.

La situación no varía en el cantón Eloy Alfaro, en el norte. No se han hecho los muros, pero el Cabildo ha rellenado varias zonas de la isla de Limones habitada por 7 000 personas, para evitar las inundaciones.

Carlos Quiñónez, director de Gestión de Riesgos municipal, indica que los rellenos bajaron la incidencia de anegaciones en un 50%.

En el cantón vecino de Rioverde, la Municipalidad colocó muros de escolleras en sitios como Palestina y Lagarto, con una inversión de cerca de USD 500 000. Pero es necesario reubicar a 200 familias afectadas por inundaciones.

El Gobierno construyó viviendas para 52 familias en la comunidad de Walte y 70 de la población del Vainillas.

La directora provincial del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, Liliana Obando, asegura que el Gobierno ha invertido en Esmeraldas cerca de USD 75 millones en viviendas y reasentamientos.

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