30 de marzo de 2015 20:43

Últimas lluvias golpean con más intensidad al altiplano orense

Portovelo

Las autoridades de El Oro y de la ciudad de Portovelo recorrieron los sitios afectados por la creciente del río Amarillo. Foto: Cortesía Gobernación de El Oro

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Juan Carlos Mestanza
Coordinador
jcmestanza@elcomercio.com (I)

La población de al menos cuatro cantones orenses se provee de agua potable a través de tanqueros. A causa del temporal que soporta el país, los sistemas de distribución del servicio en Arenillas, Balsas, Portovelo y Pasaje fueron afectados.

El Oro es una de las provincias que más ha sentido el embate del invierno, especialmente en los últimos días.

Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), en las últimas dos semanas las fuertes lluvias han dejado 17 muertos y 963 evacuados. Además, 771 personas han sido llevadas con familias acogientes y están activos 22 albergues.
Los intensos aguaceros que caen desde el 19 de marzo han ocasionado derrumbes, inundaciones y daños en casas y en la infraestructura vial.

Además de El Oro existen graves afectaciones en provincias como Santo Domingo, Bolívar, Los Ríos, Loja y Guayas.
En los últimos días, una de las ciudades más afectadas ha sido Portovelo, que el domingo anterior fue declarada en emergencia por la alcaldesa Paulina López. La crecida del caudal del río Amarillo es una amenaza constante. Otros cantones en la misma situación son Huaquillas, Balsas, Santa Rosa y Arenillas.

Según la Secretaría de Riesgos de El Oro, el muro de contención en la piscina de oxidación de Portovelo, donde se almacena arena. Técnicos de la Secretaría, Ministerio del Ambiente, Agencia de Regulación y Control Minero y del Municipio intervinieron para determinar la contaminación de las aguas y la utilización de mercurio.

Los sectores más afectados por las inundaciones fueron La Florida, Malvinas, El Oro, 14 de Enero y 28 de Noviembre, donde nueve familias debieron ser evacuadas. El gobernador Carlos Zambrano presidió una reunión del COE cantonal.

Al igual que en Portovelo, y como ocurre desde el miércoles anterior en Balsas, en Arenillas la población también debe recibir agua en tanqueros.

Luego de ocho horas de lluvias, en Arenillas los sitios inundados fueron las parroquias Chacras, Carcabón y Palmales. Varias hectáreas de cultivos fueron arrasadas.

El alcalde John Chérrez recorrió los sitios afectados. En Chacras constató en la compuerta del río Zarumilla (frontera), que el crecimiento del caudal fue tal que casi rebasa el puente que conecta con Perú.

La Empresa de Agua Potable de Pasaje (Aguapas) suspendió ayer el suministro a la ciudad, en vista de obligados trabajos de protección en la línea de conducción, en el paso sobre el río Jubones. El objetivo es garantizar la distribución desde la planta La Esperanza.

Los cantones Huaquillas y Santa Rosa volvieron a sufrir anegación por el desbordamiento de los ríos Zarumilla y Santa Rosa, en su orden.

El Niño, aún sin confirmar

En la reciente reunión del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) se concluyó que la estación lluviosa se presenta en condiciones normales en la Costa del Ecuador. Y que para los próximos días se presentarían lloviznas o lluvias de intensidad moderada, principalmente en el centro-norte y Litoral interior de la región.

Sin embargo, a criterio de los especialistas, las lluvias no tienen relación con un posible fenómeno de El Niño.

Carlos Naranjo, director del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), indica que las lluvias en el país son propias de la época, generadas por la humedad que ingresa desde la Cuenca Amazónica y que actúa en la región Litoral. “Desde enero dije que la época lluviosa iba a ser la más irregular de los últimos años. En el país no tenemos algún indicio que muestre que hay un Niño. En estas lluvias no ha intervenido la parte oceánica”.

José Luis Santos, coordinador del Programa para el Cambio Climático de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, concuerda que esta variabilidad de las lluvias no tiene que ver con El Niño. Más bien se la atribuye al cambio climático, “cuyos efectos interrumpen los patrones normales de lluvia”.

Según el análisis del Erfen, en los modelos numéricos se estima la probabilidad entre el 50 y 60% del desarrollo de un evento cálido en el verano del hemisferio norte (junio-agosto). “Existe, a nivel superficial, un marcado desplazamiento del calor del Pacífico Central hacia el noreste. Sin embargo, las condiciones en la Costa ecuatoriana se mantienen frías”.

La primera semana de marzo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indicó que “con meses de retraso el patrón climático de El Niño finalmente se está desarrollando”. Y predicen que estará presente hasta agosto.

Para Naranjo, en “el momento no podemos hablar de una presencia de El Niño en el país porque una agencia internacional habló de que hay dicho evento”.

Santos indica que los modelos que existen para medir el fenómeno no tienen una alta confiabilidad en esta época, por ser meses de transición. “Estamos en situaciones cercanas a las normales”.

Hace poco, la directora de la Unidad de Climatología del Senamhi de Perú, Grinia Ávalos, declaró que existen condiciones para la llegada de El Niño a ese país, entre mayo y junio.

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