27 de marzo de 2017 00:00

Las lluvias alteran la ejecución de las obras en el Distrito

Los operarios del intercambiador de la av. Granados cubrieron con plástico los muros. Patricio Terán / EL COMERCIO

Los operarios del intercambiador de la av. Granados cubrieron con plástico los muros. Patricio Terán / EL COMERCIO

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Mayra Pacheco

Las lluvias registradas en Quito no dan tregua. En lo que va del año, las precipitaciones superan el promedio establecido en las últimas tres décadas y, en tres casos, han roto récords históricos.

Los récords marcados corresponden a la estación de Iñaquito (norte) en enero y febrero, y la estación La Tola (Tumbaco) en febrero. Marzo todavía está por definirse.
“Estas son las máximas precipitaciones registradas en la localidad en más de 30 años”, recalcó Gonzalo Ontaneda, especialista en Climatología del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).


La intensidad de este ‘invierno’ se refleja en las emergencias atendidas. En lo que va de la época lluviosa se han producido inundaciones, casas colapsadas y árboles caídos. 
En total, han sido 493 casos, hasta ayer, según el Centro de Operaciones de Emergencias de Quito (COE). Por esto se declaró en emergencia al Distrito.

Pero el impacto de las lluvias no se reduce a esto.
En los sitios donde se ejecutan obras a cielo abierto, los aguaceros han alterado la jornada diaria de trabajo. Obligando, en ciertos casos, a suspender temporalmente las actividades programadas. 
A la final, dejar de trabajar por minutos u horas dentro de una obra incide en los plazos.

Solo en la construcción del intercambiador de la avenida De los Granados se registran 35 días de retraso, por la temporada lluviosa, precisó Álex Rivera, gerente de Estudios y Fiscalización de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop).


La construcción de esta infraestructura empezó en marzo del 2016 y estaba previsto que toda la obra se encuentre lista entre mediados y fines de enero del presente año. Pero las continuas lluvias redujeron la productividad. En ocasiones, de 16 horas laborables, se trabajaban dos o tres al día.


En esta obra, la productividad se redujo hasta en un 30%, informó Rivera. Por los riesgos que representa para los trabajadores laborar cuando hay malas condiciones climáticas y por las afectaciones que causa el agua en exceso en la infraestructura, se suspendía, momentáneamente, la jornada, por normas de seguridad. Pese a estas condiciones, se espera que en esta semana el intercambiador sea ya entregado.


Lo experimentado, en este punto, por las lluvias es usual en las obras civiles. En la prolongación de la avenida Simón Bolívar -otra obra a cargo de la Epmmop- el rendimiento también disminuyó hasta un 40%.
A lo largo de los 15 kilómetros hubo contratiempos para excavar el suelo, estabilizar los taludes, mejorar el suelo, colocar la capa asfáltica... 


Actualmente, esta obra tiene un avance del 65% y se encuentra dentro del cronograma. Su entrega está prevista para fines del 2017 y todavía no se ha evaluado si los daños causados en cunetas, suelo y taludes alterarán el cronograma inicial.
 Para determinar los posibles impactos del invierno en la ampliación de la Simón Bolívar se esperará que concluya la época lluviosa.

Es decir, se analizará a mediados de mayo, cuando termine la temporada invernal, según el Inamhi.
 Mientras las precipitaciones continúen los contratistas de obras públicas -como las mencionadas- o de las privadas deberán seguir tomando medidas de prevención.

En abril el mal temporal se mantendrá.
Para mitigar estos efectos, en la construcción del Metro de Quito, el consorcio constructor ha realizado acciones adicionales a las establecidas. Para evacuar el agua acumulada, en ciertos frentes, se han ejecutado trabajos de drenaje e instalado sistemas de bombeo.

Esto no ha afectado el cronograma de la obra, porque gran parte de los trabajos se realizan en la parte subterránea. 
La construcción del Metro registra un avance del 22%. Se trabaja en 34 frentes. “La incomodidad de la lluvia es menor”, informó la Empresa Pública Metro de Quito.


Los efectos negativos de las precipitaciones en las obras difieren de las características y estado de los trabajos, refirió Silverio Durán, presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción (Camicon). 
Por esto explicó que al emprender una obra nueva se debe considerar este tipo de imprevistos para no afectar la integridad de los trabajadores, los plazos y el presupuesto.

“Si una persona empieza una construcción durante la época de lluvias, sabe a qué se expone”, enfatizó Durán. 
Las precipitaciones no son un argumento para detener un proyecto, si se planifica. En el sector privado, por ejemplo, están en marcha 524 construcciones en el Distrito. Aun cuando el clima no es favorable, los trabajos pueden avanzar a un ritmo quizá menor.

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