3 de December de 2009 00:00

Los liguistas festejaron al grito de ‘¡Viva Quito...!’

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Paola Gavilanes.    Quito
pgavilanes@elcomercio.com

¡Son las mejores fiestas de Quito! Así catalogaron  Daniel Álvarez, Diana Mosquera y Elena Carrasco a los festejos que empezaron después de que el club  albo se convirtiera en el campeón de la  Sudamericana.

Con abrazos, saltos y hasta lágrimas, los hinchas que se reunieron en varios lugares del norte de la capital  celebraron la victoria, en una noche en la que Liga sufrió para ganar el título.

“ Chuta, pensé que otra vez nos  íbamos a los penales”, exclamó  Carrasco, tras observar en la plaza De las Américas  los tres goles que marcó  Fluminense, los cuales ponían en peligro la corona a la que aspiraba Liga.

Cerca de 2 500  hinchas  se congregaron en la plaza De las Américas  para observar el partido. Allí, los  fanáticos vivieron 90 minutos de  angustia, por las constantes y peligrosas llegadas que hacían los jugadores del ‘Flu’ en el área resguardada por el meta Alexander  Domínguez.

La  desesperación se apoderó de los hinchas cuando el árbitro paraguayo Carlos Amarilla expulsó de la cancha del estadio Maracaná al volante  Ulises de la Cruz,  con tarjeta roja  directa.

En ese momento, Carlos Veintimilla se cubrió el rostro con sus  manos y empezó a rezar. El hincha de 52 años, creyente del Divino Niño Jesús, pedía la expulsión de  alguno de los fluminenses  para que ambos equipos tuvieran  10 hombres.

Esa escena de angustia se repitió constantemente entre los  hinchas que observaron el partido internacional en las pantallas gigantes que se colocaron en  la plaza De las Américas.

Las fiesta alba en ese lugar fue organizada  por Nissan, auspiciante oficial de la Copa Sudamericana. Los fanáticos llegaron a ese sitio vestidos con la camiseta alba, mientras que en sus manos llevaron fundas de papel picado, banderas y matracas.

Los nervios y la tensión  también se apoderaron de los hinchas que acudieron a la tribuna de la av. De los Shyris, donde había una pantalla gigante instalada por el Municipio. Los dos últimos tantos que marcaron los jugadores del ‘Flu’ terminaron por petrificar a los hinchas.

Mariana Caicedo no supo canalizar los nervios y empezó a tironearse el cabello.

Cuando el árbitro  Amarilla pitó el final, los albos se trasladaron  en caravana a la tradicional pileta de la plaza Indoamérica, de  la Universidad  Central, para festejar la victoria, al grito de: “¡Viva Liga, viva Quito!”.

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