4 de December de 2009 00:00

Liga paseó con su copa por las calles del norte de Quito

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Redacción Deportes

A las 04:00 de la madruga  empezó ayer el día para Guadalupe Cox. A esa hora, la mujer de 54  años, de mediana  estatura y de cabello ensortijado, se levantó de su cama, se duchó y se fue a  cocinar.

Habitualmente se levanta  a las 07:00, pero ayer era un día especial. Pues a esa misma  hora debía   estar en el aeropuerto Mariscal Sucre para recibir a los jugadores de Liga de Quito, campeones de la  Copa Sudamericana.

Cox   afirma que no es hincha del club albo, pero reconoce que es una amante del “buen fútbol”. Por esa razón, la mujer, oriunda de Galápagos, fue una de los primeras  en llegar  a la terminal aérea.

Cox  llegó vestida con un calentador gris y una camiseta de color palo de rosa, mientras que sobre su cabeza lucía  un sombrero de paja toquilla. “Es que no quiero desentonar con la moda taurina”, dijo entre risas Cox.

La mujer de 54 años lucía satisfecha, la espera de más de cuatro horas en las afueras del arribo internacional no le incomodó. Tampoco la puso de mal humor el intenso frío  que azotó a la capital ecuatoriana la mañana de ayer.

Lo único que lamentó   fue  no haber llevado consigo unas gafas para ocultar las ojeras que le dejó la noche del 2 de diciembre.
 Esa noche observó el encuentro internacional entre Liga de Quito y Fluminense en  la televisión de 21’  de su casa, en compañía de sus hijos. Cox  y su familia terminaron de festejar el tercer título de Liga a la 01:00 de ayer. 

Andrés Andrade, de 22 años, fue otro hincha que madrugó para recibir a los jugadores. El estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Central  llegó a las 06:00 a la terminal aérea de  Quito, una hora  y media antes de lo que había anunciado la prensa  nacional, el miércoles pasado.

Por esa razón, Andrade no desayunó  ni  asistió  a las primeras horas de clases, situación que incomodó a sus progenitores.


 “Ellos no saben lo que significa Liga para mí.

Vivo o muerto me venía a darles la bienvenida”, aseguró el joven risueño.

El estudiante de Ingeniería se trasladó al aeropuerto Mariscal Sucre sobre una bicicleta, desde su domicilio, en Cotocollao. Ese medio de transporte  le  sirvió para seguir a los  albos  en la caravana auspiciada por Holcim y Nissan.

En el trayecto, Andrade se estacionó  en una panadería para servirse  un pan  con yogur. Las cinco horas de espera le estaban generando dolores estomacales.
La llegada  de los jugadores   estaba prevista  a las 07:30. Pero aparecieron a las 12:30.

En la  caravana alba  participaron alrededor de 3 000 aficionados. Cerca de 1 500 hinchas se reunieron en el aeropuerto desde    las 06:00, mientras que el resto de hinchas  se les unió en el camino.

Los ciudadanos escoltaron a sus jugadores, que hicieron su llegada triunfal sobre un bus de dos pisos,  con pancartas, banderas, pitos y una serie de cánticos.
Decenas de  hinchas caminaron por cerca de dos horas, en la caravana que se inició en la parte trasera del aeropuerto, siguió por la avenida 10 de Agosto, Plaza Indoamérica y concluyó en el estadio de Ponciano, en la Ofelia.

Los jugadores, en especial Claudio Bieler y Édison Méndez, fueron ovacionados  durante todo el trayecto. Pero el cariño de la hinchada se  hizo sentir con más fuerza en la Plaza Indoamérica, el lugar en donde    los hinchas  festejan los triunfos de Liga de Quito.
“Bieler,  no te vayas. Liga y nosotros  te vimos nacer”, gritaba Carlos Morocho, hincha albo.

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