29 de March de 2015 19:04

Líderes indígenas históricos reflejan su división

La dirigente indígena Lourdes Tibán en la Congregación de los miembros de la Cumbre de los Pueblos en el Coliseo de la Universidad Central el 6 de marzo. Foto: Diego Pallero /EL COMERCIO

La dirigente indígena Lourdes Tibán en la Congregación de los miembros de la Cumbre de los Pueblos en el Coliseo de la Universidad Central el 6 de marzo. Foto: Diego Pallero /EL COMERCIO

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Paul Zamora

La iniciativa de la Alianza Indígena por la revolución ciudadana no es la única acción que refleja las fisuras que existen en el movimiento indígena del país. Los líderes históricos de la organización han ido migrando según el momento histórico.

Bien pudieron formar parte del gobierno de Lucio Gutiérrez o del actual. Algunos han mantenido sus posiciones más cercanas a la izquierda y otros han adherido a los que se considera la derecha. El Gobierno sumó a su proyecto líderes de antaño como Miguel Lluco, Antonio Vargas y Mariano Curicama. De la otra orilla se encuentran, en cambio, los dirigentes cobijados bajo la Confederación de Nacionalidades indígenas del Ecuador (Conaie) como Delfín Tenesaca, Jorge Herrera o Blanca Chancoso. Del lado de la derecha se ubica el exalcalde de Cotacachi, Auki Tituaña, aliado de Guillermo Lasso en Compromiso Ecuador contra la reelección. Y Marco Murillo, exFeine, está cerca del alcalde de Quito, Mauricio Rodas.

El debate es conceptual. Para el primer grupo el Gobierno ha recogido sus luchas históricas y las ha plasmado en una Constitución que garantiza un Estado Pluricultural. Se refieren a que han sido beneficiados con la salud, educación y las carreteras que les han servido para comercializar productos.

El segundo grupo rechaza las políticas del Gobierno, en especial las mineras, petroleras y de recursos estratégicos. Van, según afirman, en contra de los derechos de la naturaleza.

Desde los inicios de la revolución ciudadana, el componente indígena fue considerado clave. El 14 de enero del 2007, un día antes de que fuera posesionado como Presidente, Correa asistió a una ceremonia indígena en Zumbahua (Cotopaxi) donde recibió el bastón de mando. Cuatro años después, le fue retirado por supuestamente no cumplir los ofrecimientos hechos al comenzar su mandato.

Sin embargo, de cara a las elecciones del 2013 se radicalizó la división indígena se radicalizó, y comenzaron las migraciones. Ese año se expulsaron de Pachakuitk a Lluco y Curicama, acusados de alejarse de principios ideológicos. Además se expulsó a los hermanos Guamangate luego del conflicto por la destitución del exprefecto César Umaginga. Más radical fue la salida del exalcalde de Cotacachi, Auki Tituaña, a quien calificaron de “traidor” por haber aceptado ser binomio de Lasso.
Para Lluco, un sector de la dirigencia se quedó estancado en los 90 y no han existido avances en las propuestas. Considera que uno de los causantes de la actual división es que se quedaron sin un referente histórico y sin discurso estratégico: “los indígenas somos bastantes concretos. Por intereses politiqueros se pierde la autoridad”.

Los opositores sostiene que el Gobierno ha utilizado la estrategia de dividir a la organización al “seducir” a los líderes con cargos públicos. Recuerdan la designación como embajadores a Ricardo Ulcuango, en Bolivia, Segundo Andrango en El Salvador. “Lo que ha realizado es generar oportunidades. Se trata de una real inclusión laboral”, dijo Gilberto Guamangate.

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