23 de November de 2009 00:00

‘El líder tiene una inmensa responsabilidad’

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Manuel Quizhpe.  Cuenca

Usted tiene 12 años como futbolista profesional. ¿Cómo un jugador procesa o  asimila  la falta de pagos, los cambios de técnicos, la rescisión de contratos,  las  presiones de los hinchas...?

A veces la gente no entiende que detrás está una familia, con muchos gastos, deudas. El presupuesto para el año se hace de acuerdo con el  contrato que uno firma. Hay unos que ganan más que otros, unos que saben administrar mejor el dinero y  eso los ayuda en tiempos de crisis.  El fútbol es  una profesión como cualquier otra, que espera una remuneración cada 15 días o cada mes. Ante la falta de pagos, viene la solidaridad del equipo, ayudándonos en lo que sea posible. Así  el grupo se fortalece más. El resto es circunstancial y eso forma parte de la profesión.



“En los últimos seis meses hemos sido pacientes con la dirigencia por  la falta de pagos, pero   los dueños de los departamentos, los bancos, las escuelas... no esperan”.¿Cree que la dirigencia y la prensa aún no los conceptúan dentro del  profesionalismo?

He escuchado a varios periodistas decir  que el futbolista gana mucho dinero y que no debe  quejarse  en los momentos de crisis. El futbolista, gane mucho o poco, es un profesional como lo es un médico, abogado, licenciado, arquitecto... Cada quien firma un contrato con el sueldo que cree que se merece. Me parece injusto que la gente comente mal. Todos tenemos familia, hijos  quienes estudian, cuotas por pagar de vivienda, vehículo, alimentación. He preguntado a los periodistas si soportarían estar varios meses impagos y me  han dicho que no. 

¿Cómo hace el futbolista para levantar su autoestima tras  una derrota, una  crítica ...?

 La única manera para salir adelante es comprometiéndose, demostrando profesionalismo. Olvidarse de todo los problemas en los  entrenamientos y en los partidos oficiales. Con buenos resultados llegan días mejores. De hecho eso pasa en el Deportivo Cuenca, al estadio llega la hinchada y  la empresa privada se está acercando. Entonces, hay la  posibilidad de cobrar las deudas. El dinero es importante, pero la gloria deportiva es para toda la vida, esa no  la quita nadie. Ahora la lucha es por la  segunda estrella para el club.



HOJA DE VIDA
Giancarlo Ramos B.
Nació en  Guayaquil el  2 de  septiembre de 1978.  Su  esposa   es  Anny Litardo Buenaño y tienen  un hijo, Giancarlo, de 2  años.
Ramos   se formó en Emelec y allí, en 1997, debutó en el  profesionalismo. En 2006 jugó en el Olmedo.  
El volante  de marca  fue campeón con Emelec  y  D.  Cuenca en  2002 y 2004.

¿En los  momentos críticos, de incertidumbre,  cuánto ayudan la familia o las personas  cercanas?

La familia es el sostén y la mayor fuerza, porque detrás están nuestros hijos,  esposas, padres, quienes sufren y saben nuestros problemas,  nos escuchan y nos apoyan incondicionalmente. Uno  lucha por ellos, que están en los momentos de alegría y tristeza.

La crisis mundial golpeó este año a todos.  ¿Qué tan difícil es ser capitán, cuánta responsabilidad pesa sobre el líder del grupo?

Estoy orgulloso de ser el capitán del Deportivo Cuenca. Es una gran responsabilidad. En el buen sentido de la palabra, me he  enfrentado con los dirigentes como portador de las inquietudes de 25 a  30 personas. Es difícil porque a veces  se interpretan  mal las  palabras.   Afuera es fácil hablar, pero conviviendo con los jugadores, cuerpo técnico, médico... es diferente. Es durísimo hacer entender la crisis económica, pero mis compañeros me respaldaron. Hay un respeto mutuo.

¿Cómo evitar roces o discusiones acaloradas con la dirigencia?

Hay que manejarse  con respeto, de ambas partes. En el Cuenca, de los malos entendidos no ha pasado. Seguimos confiando en los dirigentes,  pese   a que faltan dos semanas para la finalización del torneo. Ojalá terminemos el año con la menor deuda posible.

¿Cuánto ayuda  el conocimiento del grupo para lograr  convencer a los directivos?

 No se trata de convencer  sino de hacer  ver las cosas como son. Es difícil porque no se trata de contar con salvadores ni figuras, al final el equipo es el que gana. El único salvador es Dios,  sin su voluntad no es posible levantarse.

¿Para ser un líder  se requieren  compañeros con ascendencia dentro del grupo?

Obviamente. En mi caso tengo gente de experiencia y con  influencia  como Carlos Morán, John García, Pablo Arévalo, Rodrigo Teixeira, Marco Quiñónez. La verdad es que los más grandes pueden levantar a un  equipo con el impulso de los jóvenes. Para eso  hay que  enseñarles  el camino con el ejemplo.

Cuenca está en la final del torneo, pese a la crisis económica. Pero, ¿qué debe hacer la dirigencia para evitar  la falta de dinero?

En el plantel  comentamos que  a lo mejor estamos sentando un mal precedente. No sé si lo digan en serio o en broma, pero se escuchan comentarios como que no hay que pagar a los jugadores para que ganen los partidos y obtengan éxitos  y no es así. No me parece justo. La dirigencia tiene  que  valorarnos como seres humanos, como personas de bien. El fútbol es una profesión  y los dirigentes  tienen que cumplir sus obligaciones. Lo del Dep. Cuenca es circunstancial.

¿Cómo encasillar el ejemplo que el Cuenca ha dado?

Puede ser un ejemplo de actitud, de compromiso, de lealtad, de profesionalismo. Una motivación para  la juventud que tiene tropiezos. Esto es un ejemplo de vida para los jóvenes que tienen adversidades. Deben concienciarse de que todo es mental, que  está en la actitud de uno y en el corazón.

¿En el fútbol  cuánto influye la adhesión a diversas religiones?

Todo lo que hacemos los seres humanos es gracias a Dios, la gloria y los triunfos son de él. Lo que pasa en el mundo es por su voluntad.  Es bueno tener fe en Dios, a su  manera, sean Atletas de Cristo,  cristianos, católicos, protestantes o no creyentes.

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