9 de abril de 2017 00:00

Lenín Moreno se legitima; Guillermo Lasso cosecha apoyo

Una semana después de las elecciones presidenciales Moreno logró el reconocimiento de entes como la Organización de Estados Americanos (OEA). Lasso, por su parte mantiene la protesta en las calles. Foto: EL COMERCIO

Una semana después de las elecciones presidenciales Moreno logró el reconocimiento de entes como la OEA. Lasso, por su parte mantiene la protesta en las calles. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Política

La semana siguiente al balotaje del 2 de abril transcurrió entre hechos que hicieron medir fuerzas a la oposición y el oficialismo. Por un lado, la alianza Creo-SUMA denunciando un fraude y movilizando a sus simpatizantes en contra del Gobierno y de la autoridad electoral, principalmente en Quito y en el Puerto Principal.

Por otro lado, el oficialismo refrendando los resultados electorales con manifestaciones en favor de Lenín Moreno que incluyeron festejos, caravanas y concentraciones.

Moreno logró un punto importante al recibir el reconocimiento de entes como la Organización de Estados Americanos (OEA). Además, al reunirse con unos 60 miembros de las misiones diplomáticas y de cooperación extranjera con quienes pudo hablar sobre el cambio de estilo que imprimirá a su mandato, cuando se proclamen los datos oficiales.

Lasso, por su parte, ha logrado mantener la protesta en las calles y abonar con argumentos sobre las supuestas irregularidades, pero en medio de la coyuntura, tuvo un traspié con el alcalde Jaime Nebot, quien condicionó su apoyo en las calles a las pruebas y evidencias del fraude.

En la semana que se perfila, Moreno ha mencionado que priorizará la visita a las provincias para agradecer por el respaldo recibido en las urnas y que dará prioridad a la transición del Gobierno, lo que implica avanzar en la conformación del gabinete.

Lasso, en cambio, agotará los recursos legales para tratar de lograr un reconteo de los votos y aglutinar a la oposición alrededor del liderazgo que construye.

Lenín Moreno capitaliza un espaldarazo internacional

Tan pronto como el Consejo Nacional Electoral (CNE) publicó los primeros resultados de los comicios generales, Lenín Moreno, de Alianza País, comenzó a posicionarse como el nuevo presidente del Ecuador.

Primero a escala local. El mismo día de las elecciones, el 2 de abril, acudió a una celebración, en el norte de Quito, donde recibió el reconocimiento de los militantes de País y buena parte de la ciudadanía.

Solo un día después, el lunes, llegó al Palacio de Carondelet. Participó en el Cambio de Guardia habitual y volvió a ser presentado como el nuevo Mandatario. El acto solemne adquirió también un tinte festivo y lo acompañaron los principales líderes del actual Gobierno. Entre ellos el presidente Rafael Correa.

Casi de forma paralela recibió un espaldarazo desde el exterior. La OEA lo felicitó por la elección y eso fue una señal para el resto de embajadas en Ecuador.

Países como España, China, Colombia, Venezuela, Perú, Argentina, Estados Unidos hicieron lo propio.

El analista Felipe Burbano de Lara dice que esas felicitaciones generan un escenario de confianza en los comicios e hicieron que se vea más lejana la posibilidad de que se cambien los resultados dando el triunfo a Lenín Moreno.

El pasado jueves, Moreno incluso logró reunirse con sus representantes en Quito y refrendar con más de 60 integrantes de las misiones y organismos extranjeros que su gobierno será de puertas abiertas, dejando de lado la confrontación.

Así, comenzó a delinear la cancha del cambio de estilo de Gobierno, que había ofrecido desde que se postuló como candidato a la Presidencia.

Eso lo ha mostrado ante el mundo y localmente como consecuente, tal como resalta el catedrático Sebastián Mantilla Baca. Si bien el Consejo Nacional Electoral no ha proclamado oficialmente los resultados, con el avance del escrutinio y esta serie de acciones se ha ido afianzando la idea del triunfo de Alianza País, comenta Mantilla Baca.

Y en sus discursos Moreno también ha dado pistas del escenario que se viene previo a su gobierno. Su gabinete estaría conformado por figuras del oficialismo que se han desenvuelto en los frentes sociales, principalmente. Aunque todavía no ha detallado los cargos que ocuparán.

María Fernanda Espinosa será la encargada de las relaciones internacionales. Ella fue parte de su círculo cercano durante las dos campañas electorales de la primera y segunda vueltas.

En las celebraciones a las que ha acudido Moreno se la visto cerca de la secretaria de la Política Paola Pabón, el asambleísta electo Pabel Muñoz y la legisladora, también electa, Doris Soliz.

Otras cabezas del movimiento, como el propio Correa y el asambleísta José Serrano; así como Rosana Alvarado en cambio han enfocado sus esfuerzos en desvirtuar las acusaciones de la oposición de un posible fraude.

Lenín Moreno inició una visita a las provincias donde obtuvo mayor respaldo para agradecer a las personas que le dieron el voto y de paso consolidar su base social. Esta será necesaria para encarar un país donde casi la mitad de los electores votaron en contra. 

Guillermo Lasso se catapulta en la calle como líder opositor

La primera semana del candidato Guillermo Lasso (Creo-SUMA), luego del balotaje del 2 de abril pasado, estuvo marcada por tres momentos.

Primero, el festejo con base en los resultados del ‘exit poll’ de la encuestadora Cedatos.

Luego, el irreconocimiento de los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral y alertas sobre un posible fraude, con base a una revisión del archivo plano de las actas de las juntas receptoras del voto.

Finalmente, su participación en las movilizaciones de la ciudadanía contra el Gobierno y la forma en la que se desarrollaron los comicios.

Para el catedrático de Flacso, Adrián Bonilla, el político trata de posicionarse luego del balotaje como el líder de la oposición, aglutinando alrededor de suyo al resto de fuerzas políticas y ciudadanos que votaron en contra del Gobierno.

Todo enmarcado en una idea: el fraude electoral, que dota de un discurso y contenido a sus acciones y da a las personas un motivo para mantenerse en las calles.

Pero buena parte de lo que alcance a lograr con estas acciones dependerá de lo que efectivamente logre comprobar alrededor de las actas y el escrutinio del CNE.

Según la alianza Creo-SUMA hay 4 243 actas con irregularidades que podrían dar la vuelta al resultado actual, que está pendiente de proclamación para cuando se terminen de procesar los recursos de apelación y objeción.

Si eso no llega a concretarse de forma clara, advierte el especialista, el efecto podría ser el contrario, y afectar esa imagen que ha ido consolidando.

Pero no todos los sectores han dado un apoyo irrestricto. En medio de la coyuntura, Lasso tuvo un cruce de mensajes con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, quien pidió que se muestren las pruebas del supuesto fraude para apoyarlo en las calles. Tanto Lasso como Nebot han reconocido que no atraviesan por las mejores relaciones personales, pero que coinciden en la necesidad de un cambio de modelo de gobierno. 

Creo-SUMA ha delegado funciones dentro de los tres frentes de acción que se ha delineado luego del balotaje. César Monge, director de Creo, está al frente de las impugnaciones; Andrés Páez, su vicepresidenciable, en las manifestaciones en las calles. De esa forma Lasso aparece en los momentos clave de la coyuntura política.

Por ejemplo, en las grandes concentraciones y para mostrar las evidencia de las anomalías de las actas que, según el movimiento, dan cuenta de irregularidades en el proceso electoral.

Carlos Groner, sociólogo e investigador, encuentra similitudes entre lo que ocurre en Ecuador y lo que en su momento pasó en Venezuela, con el actual mandatario Nicolás Maduro y Henrique Capriles, quien ha sido uno de los símbolos contra el Régimen chavista.

En ese país, recuerda, también hubo un resultado apretado y después la oposición trasladó sus desacuerdos a las calles. Luego las diferencias se han ido agudizando.

De ahí que ve probable un escenario de ingobernabilidad si la oposición logra mantenerse, lo que podría ser un problema para el siguiente Régimen, que deberá atender, además de sus responsabilidades con el plan de gobierno, las protestas.

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