8 de febrero de 2016 00:00

Laura Villacís filmó a su agresora y creó debate

Laura Villacís, a la derecha, participa del plantón que pide justicia por la muerte del ciclista Sebastián Muñoz. Foto: Alejandro Ribadeneira / EL COMERCIO

Laura Villacís, a la derecha, participa del plantón que pide justicia por la muerte del ciclista Sebastián Muñoz. Foto: Alejandro Ribadeneira / EL COMERCIO

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Alejandro Ribadeneira

Laura Villacís no puede resistirse. Apenas de­tecta in fraganti a un automóvil aparcado en la zona exclusiva de los ciclistas, saca el celular y ¡clic!, le toma la foto. Y si el conductor está a la mano, le reclama por irrespetar el derecho de los que en Quito han optado por ciclear en lugar de embragar.

En dos años de montar bicicleta nunca le pasó gran cosa al ejercer lo que considera una acción en defensa de su medio de transporte. No es de las que piensa que los problemas se arreglan cerrando la boca. Nada le pasó hasta el martes 2 de
febrero, cuando se topó con una mujer a quien no le hizo ninguna gracia formar parte de la colección de evidencias de Laura Villacís.

La infractora, quizás pensando en la multa equivalen­te al 15% de la remuneración básica o en la reducción de 4,5 puntos en la licencia de conducir por invadir la ci­clovía, perdió la compostura.

Se portó agresiva por la que­ja de Laura. El intento de impedir que su sedán rojo fuera grabado en evidente contravención quedó inmortalizado en un ahora famoso video de 23 segundos, que generó comentarios y debates sobre las garantías de los ciclistas para circular y para pedir consideración. Laura Villacís se convirtió en celebridad de las redes, aunque no se le vio el rostro.

El rostro de esta quiteña, de 1,50 metros de altura, está habitualmente cubierto con protector solar. Cada día recorre cerca de 12 kilómetros para ir a su trabajo y regresar a casa, aunque a veces el total de metros de la jornada aumenta porque viaja a todo evento sobre su Allant, desde su propia reunión de cumpleaños hasta las actividades que los ciclistas organizan por sus derechos.

Con 32 años, lleva poco más de 24 meses manejando bicicleta. La primera fue fucsia, adquirida en Mercado Libre y que solo tenía en buen estado la mitad de sus velocidades. La adoptó como su medio de locomoción porque se hartó del transporte público, de su intimidante apretujamiento, de su oloroso ambiente de degradación, de los extremos de viajar de una paquidérmica velocidad a un ritmo peligrosamente endiablado. Y manejar un auto jamás fue su opción.

Para Laura, comunicadora social y empleada privada, la bicicleta es salud, libertad y respeto al ambiente. Pero también representa una convicción a pesar de las espinas del camino: a diario, si la jornada fue sobresaliente, con los choferes respetando las señales y los policías colaborando, se topa con cuatro infracciones. Unas las fotografía, otras le reafirman que solamente alzando la voz cambiarán las cosas.

Por eso, presta su voz y su bicicleta a diversas causas. No está vinculada a un grupo activista específico de ciclistas pero procura asistir a todos los actos posibles. Los últimos jueves de cada mes se suma a los ciclistas autoconvocados (masa crítica) que salen a la ciudad a hacerse visibles.

El viernes asistió al plantón de quienes vigilan el proceso judicial por la muerte del ciclista Sebastián Muñoz, que perdió la vida en un accidente en el 2013. Laura Villacís vestía una camiseta con la célebre frase de Albert Einstein: “La vida es como la bicicleta, hay que pedalear hacia adelante para no perder el equilibrio”.
El famoso incidente con la señora del sedán rojo puso a prueba ese equilibrio. En el video, filmado en la avenida De la Prensa, frente al Club de Oficiales de la Policía y a una parada de Metrobús, del Corredor Central Norte, no hay palabrotas pero sí agresividad.

La señora, que al parecer se había parqueado para sacar dinero de un cajero, se dirige furiosa hacia Laura, pone la mano derecha frente al celular (¿intenta arrancharlo?), bota las cosas de la ciclista, le grita “¡tómame foto!”, “¡te estoy diciendo que ya voy a sacar el carro!”, “¡hazlo, hazlo!” y “¡vas a ver!”, para luego retirarse.

Lo demás, fue obra de las redes sociales. La señora se vio obligada a cerrar su perfil de Facebook ante la avalancha de reclamos, algunos de tono inaceptable. Laura Villacís, por su lado, ha recibido mensajes de apoyo de la Unión de Ciclistas del Ecuador y de otros colectivos, pero también de ‘comedidos’ que advierten de un proceso legal en su contra.

Laura Villacís confiesa que tiene recelo. Ya no circula por La Prensa. Espera que nadie de su familia salga afectado. Pero no dejará de hacer lo que considera correcto. Es más: en plena entrevista sacó su teléfono, tomó fotos de motocicletas parqueadas en la vereda ¡frente a la Unidad Judicial de Tránsito! y las subió a Facebook. Como decía Einstein, se pedalea hacia adelante.

Algunos casos de agresión a ciclistas 

El 6 de agosto del 2015,  una pareja de ciclistas fue agredida por un chofer de bus que casi los atropella en la avenida Naciones Unidas. El chofer quiso golpear a los ciclistas con un tubo. ­Esto fue registrado en un video. La autoridad abrió un expediente.

El 22 de marzo del 2013,   Sebastián Muñoz Proaño falleció en un accidente causado en la avenida Galo Plaza Lasso, por el conductor de un vehículo que se fugó. Tres ­años después, el proceso legal sigue.

El 28 de abril del 2012,  la ciclista de élite Salomé Reyes murió atropellada por un bus en Cumbayá, cuando se entrenaba.
Reyes había ganado competencias como el Chimborazo Extremo y era asidua participante de las diversas pruebas de montaña.

El 26 de septiembre del2009, El ciclista Hugo Vinicio Ortiz murió al ser atropellado por un bus en las intersecciones de la av. Amazonas y Pereira. El chofer afrontó el juicio y fue condenado, aunque la sentencia no se ejecutó.

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