5 de noviembre de 2015 16:43

Lan Ecuador implementa sistema para medir ceniza volcánica

Carlos Egüez, gerente de operaciones, indicó que la empresa seguirá trabajando ante eventuales complicaciones, a pesar de que la actividad del volcán haya menguado. Foto: Mario Faustos/El Comercio

Carlos Egüez, gerente de operaciones, indicó que la empresa seguirá trabajando ante eventuales complicaciones, a pesar de que la actividad del volcán haya menguado. Foto: Mario Faustos/El Comercio

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Evelyn Tapia

Cambios de ruta e incremento en los tiempos de vuelo fueron las alternativas por las que la aerolínea Lan Ecuador optó para evitar cancelar vuelos debido a las emisiones de ceniza del volcán Cotopaxi, que comenzaron en agosto de este 2015.

La mañana de este jueves 5 de octubre del 2015, en Guayaquil, representantes de la aerolínea realizaron un balance de los efectos que tuvo la actividad del volcán en los últimos dos meses e indicaron que los vuelos se están regularizando.

Cuando la emisión de ceniza tuvo más intensidad, los vuelos en la ruta Quito-Guayaquil y viceversa pasaron de 35 minutos a 1 hora 15 minutos. “Hace diez días la actividad está bastante normal… Estamos volviendo a tiempos de 40 minutos. Creo que hemos sorteado bien la crisis, la cantidad de minutos agregados a los vuelos ha sido muy marginal”, dijo Manuel Van Oordt, director Ejecutivo de LAN Ecuador.

Aunque desde hace dos semanas la duración de los vuelos en la ruta Quito- Guayaquil está volviendo a la normalidad, esta aerolínea implementó un nuevo sistema de origen inglés, conocido como Topas, para medir la concentración de ceniza en los aeropuertos de Tababela, en Quito y José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil.

La empresa invirtió unos USD 30 000 en este sistema que mediante un fotómetro evalúa la cantidad y tamaño de las partículas de polvo o ceniza y envía a un sitio web la información sobre los niveles de ceniza tolerables para efectuar un vuelo.

Los datos se actualizan cada 10 minutos. “Hemos puesto este sistema al servicio de la comunidad aeronáutica. Esta inversión nos permite mantener la continuidad operacional y acabamos con el tabú de que no se puede volar cuando hay ceniza”, explicó el directivo.

De acuerdo al sistema, si se detecta de 0 a 2 000 microgramos de ceniza por metro cubíco, el vuelo se puede efectuar con normalidad. Si el sistema detecta un rango de 2 000 a 4 000, alerta de un riesgo, aunque esto no necesariamente implique suspender el vuelo. “Pero si se detecta que los niveles pasan de 4 000 definitivamente no se debe volar”, explicó Octavio Pérez, gerente de seguridad ocupacional de Lan.

Carlos Egüez, gerente de operaciones, indicó que la empresa seguirá trabajando ante eventuales complicaciones, a pesar de que la actividad del volcán haya menguado. “Estamos cambiando de mentalidad, antes pensábamos: ‘actuemos cuando erupcione el volcán, ahora no, estamos preparados desde antes y tenemos un plan’, señaló.

Egüez recalcó que desde que comenzó la emisión de ceniza, Lan no suspendió vuelos, y aseveró que la prioridad de la empresa es mejorar los tiempos de duración de los vuelos y los porcentajes de puntualidad que se vieron afectados por la ceniza.

Durante septiembre, Lan tuvo un 89% de puntualidad en los vuelos y en octubre alcanzó un 90%. “Cambiamos las rutas, tuvimos que poner una persona que monitoree la ceniza, en un tiempo la Dirección de Aviación Civil y la Fuerza Aérea trabajamos y nos permitieron hacer el cruce por el sector de Taura en la ruta Quito Guayaquil, aunque es un área restringida para aviones comerciales, pero se permitió por primera vez”, señaló.

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