12 de December de 2009 00:00

¿De qué lado estás?

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Rubén Darío Buitrón

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Tras una violenta  antología de agravios, medias verdades (es decir, mentiras) y manipulaciones, entre ellas la cita descontextualizada de un artículo que escribí y un fragmento  inconexo de una entrevista radial, terminó la “cadena” del Gobierno y   recibí decenas de  llamadas de familiares, amigos y colegas.
La mayoría, sorprendida, apuntaba a lo mismo: ¿de qué lado estás?

Supuse que me lo preguntaban porque con una frase sacada  de un artículo de 500 palabras y con 20 segundos de una oración cortada, la cadena febrescorderista me hizo aparecer como un rotundo defensor de la posición oficial.

¿Cómo lo hicieron? Con las armas de la prensa mediocre corrupta, esa que tanto dicen combatir:  dañando el honor de las personas, informando solo lo que  conviene, escandalizando, sesgando información,  ejerciendo con mala fe el poder fáctico...

¿Prensa corrupta? Claro que la hay. Sería irreal  negar la existencia de medios, entrevistadores, editores, columnistas y reporteros que   degradan el oficio. En la prensa “burguesa” hay muchos ejemplos y  debemos   admitirlo y criticarlo abiertamente, porque esa mala práctica es responsable  de que nos estigmaticen a todos.

Sin embargo, el Gobierno y sus cadenas deben recordar que el peor  ejemplo en el Ecuador ha sido el de la omnipotente red de los hermanos Isaías, un referente del antiperiodismo.

A través de una telaraña de canales, radios, revistas y periódicos, los estrategas de los  Isaías atacaron, vejaron,   mancharon reputaciones, calumniaron   y rompieron todo límite ético. 

Hoy, esa red de antiperiodismo, tan exitosa para los intereses de sus ex propietarios, está en manos del Régimen. ¿Qué ha cambiado entre unos dueños y otros? ¿Hay coherencia con el discurso de la revolución ciudadana?

El estilo es el mismo: publicar ciertas noticias de cierta manera, linchar mediáticamente a los opositores y críticos y mantener distraídas a “las masas” con crónica roja, concursos atentatorios a la dignidad humana, programas de falditas cortas que se menean y chismes picantes sobre  los “talentos de televisión”.

¿Es eso lo que nos espera  una vez que el Gobierno gane la guerra a la prensa “burguesa”? ¿Es eso  “periodismo en defensa  de los derechos ciudadanos”? 
Por supuesto que no. Periodismo sería que la prensa gobiernista fuese un ejemplo  de equilibrio, pluralismo  y apertura.

Periodismo sería producir una cadena donde todos los sectores expresen sus puntos  sobre la Ley de Comunicación y la audiencia saque sus propias conclusiones.

Periodismo sería informar desde el interés de los ciudadanos, no del poder de turno. Periodismo sería que se manejen ética, no perversamente, los recursos mediáticos del Estado. Así que ya tienen  la respuesta. Yo estoy del lado del periodismo.

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