21 de septiembre de 2014 21:34

El Kolla Raymi se celebró en Loja y Carchi

Las mujeres de la comunidad Saraguro, en Loja, presidieron la celebración tradicional, que se efectuó ayer. Foto:  Lilia Arias / El Comercio

Las mujeres de la comunidad Saraguro, en Loja, presidieron la celebración tradicional, que se efectuó ayer. Foto: Lilia Arias / El Comercio

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Lilia Arias y Ricardo Cabezas.  (F-Contenido Intercultural)

Las comunidades indígenas ecuatorianas celebran anualmente los cuatro raymis: Pawcar Raymi, Inti Raymi, Kolla Raymi y Capac Raymi.

El Pueblo Pasto, de Ecuador y Colombia, y los indígenas quichuas Saraguro, asentados en la parroquia lojana de San Lucas y en el cantón Saraguro, celebraron el fin de semana el tradicional Kolla Raymi.

Esta fiesta está dedicada a la feminidad y fertilidad, y marca el inicio de la siembra en la Pacha Mama (tierra).

Según Pedro Sigcho, presidente de la Federación de Indígenas Saraguros, llevan cuatro años consecutivos realizando esta ceremonia en la que participan las 40 comunidades y organizaciones indígenas asentadas en el cantón Saraguro. Anteriormente, cada comunidad o grupo efectuaba este ritual internamente.

La celebración se inició con el desfile de las comunidades por las calles de la ciudad de Saraguro. Recorrieron 10 cuadras hasta llegar a la sede de la Federación. También se hizo el ritual de bendición de las semillas que se sembrarán en los campos de cada comunidad.

En esta etapa, la mujer indígena juega un gran papel por ser el símbolo de la feminidad. A ella se entrega la semilla que ha sido curada. Ellas vistieron su ropa tradicional, adornadas con collares multicolores y otros objetos.

Inmediatamente se realizó el traspaso de mando del Kolla Raymi al Capac Raymi. Esta actividad es ejecutada por los yachacs, sabios que conocen la medicina andina. Sahumerios, y líquidos con olores fuertes aromatizaron el ambiente para la purificación. El Capac Raymi es la fiesta de los sabios y de los líderes indígenas y su celebración será el 21 de diciembre.

El presidente de San Lucas, Patricio Lozano, recuerda que la celebración no constituye una presentación folclórica, sino una acción para concienciar y ver la importancia de retomar los valores de sus raíces. “Es un aporte para desarrollar un proceso de reintegración entre los pueblos, con miras a construir un proyecto para el vivir del Sumak Kawsay”.

Similares actos se hicieron en la parroquia San Lucas, donde el 85% de su población es indígena. Hubo ofrendas, banda de pueblo, danzantes. Al final se compartió la pampa mesa, en la que cada comunidad puso granos cocinados para compartir: trigo, cebada, mote, papas, queso, pan, cuy asado…

En San Gabriel (Carchi), el minicoliseo del mercado Amazonas fue el encuentro de las nacionalidades indígenas del Pueblo Pasto, de Nariño (Colombia), y Carchi, y delegaciones de Imbabura y Cañar.

La celebración se va enraizando en el cantón Montúfar, permitiendo que el pueblo Pasto de Ecuador y Colombia intercambie experiencias, costumbres y tradiciones, explica Milton Carapaz, miembro del Consejo de Comunas Campesinas de Montúfar, organizador de la cita binacional.

La exposición de productos, saberes y oficios mostraron la producción agrícola, artesanías y gastronomía de los participantes. Con el ritual de armonización y la bendición de los frutos y semillas comenzó el Kolla Raymi.

Lidia Moreno, yachac de los Pasto de Colombia, agradeció a la Pacha Mama por las cosechas. La figura de un Sol Pasto fue dibujado con frutas, semillas, flores y planta. La celebración se complementó con música y danza.

En la fiesta ancestral se destacaron las mejores shagras o chacras. Para Stalin Camargo, coordinador del concurso, la propuesta visibiliza las bondades de las chacras y el modelo de agricultura agroecológica ancestral del pueblo Pasto. “Con estos concursos, intentamos involucrar a más familias rurales en este tipo de cultivos, que no solo diversifica la producción, sino que permite a esos hogares acceder a frutos sanos y sin químicos”.

En esta inusual competencia participaron pequeños productores con experiencias exitosas en el manejo de chacras en los dos últimos años.

El jurado visitó durante dos semanas las chacras en los cantones Montúfar y Espejo. Tomó en cuenta la diversidad de especies animales, agrícolas y forestales; conservación y manejo del suelo (labranza, barreras, terrazas entre otras); originalidad del diseño y distribución de la chacra.

Además, calificaron la conservación de semillas y la recuperación de recetas gastronómicas tradicionales, manejo y conservación del agua, empleo de prácticas espirituales ancestrales en la producción agropecuaria, entre otras.

Alicia Moreno, de la comunidad San Pedro, obtuvo el primer lugar; mientras que Pablo Reascos, de la comunidad San Cristóbal Alto, fue segundo; y tercero Gustavo Acero, de la comunidad El Dorado.

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