10 de febrero de 2015 16:23

Kayla Mueller: una cooperante que encontró la muerte cuando combatía el sufrimiento

Kayla Mueller

Kayla Mueller era una cooperante de Estados Unidos que murió en manos del grupo yihadista Estado Islámico. Foto: EFE / THE DAILY COURIER

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Agencia AFP
Washington

Kayla Mueller, la estadounidense que murió en manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI), escribió en cautiverio una carta sobre su fe en Dios, su amor por la familia y su devoción por ayudar que la llevó a trabajar con enfermos de sida o en barriadas de India o Pakistán.

“En la oscuridad he visto la luz. He aprendido que incluso en reclusión se puede ser libre”, decía la carta escrita a mano por Mueller y que fue contrabandeada fuera de los muros de la cárcel por otros rehenes cuando fueron liberados por el EI.

La trabajadora de ayuda humanitaria de 26 años poseía una pasión insaciable por ayudar a los demás, dicen quienes la conocieron. Ella repetía que el servicio al prójimo la acercaba a Dios.

En la carta publicada por su familia luego de que la Casa Blanca confirmara su muerte, la joven aseguraba haber encontrado destellos de alegría, incluso en cautiverio.

“He llegado a entender que en todas las situaciones hay algo bueno, a veces solo debemos buscarlo”, escribió Mueller en una carta que recibieron sus familiares a comienzos de 2014.

La carta también revela momentos de duda y oscuridad, y a su vez otros de convicción y templanza mientras forjaba su voluntad para continuar con vida.

“Ninguno de nosotros podría haber sabido que iba a durar tanto, pero sé que estoy luchando a mi modo. Dentro de mi aún queda mucho resto”, escribió.

“No voy a quebrarme. No importa cuanto tiempo pase, no voy a rendirme”.

De Arizona a Pakistán 

La joven idealista nació en Prescott, Arizona, y fue capturada por el grupo Estado Islámico en agosto de 2013 cuando salía de un hospital de Médicos Sin Fronteras en Aleppo, Siria.

Sus tarea como cooperante servicios humanitaria incluyó trabajos voluntarios en refugios de mujeres en su ciudad natal, así como en clínicas de pacientes con sida.

Al momento de su captura, Mueller había estado trabajando en la frontera entre Turquía y Siria, ayudando a algunos de los miles de refugiados que huían de la guerra civil siria.

Este conflicto era solo uno más en los que participó la ciudadana americana con la esperanza de marcar una diferencia.

Desde su graduación en la Universidad de Arizona en 2009, dedicó su vida a ayudar a los más necesitados del todo el mundo. India, Israel y Palestina fueron algunos de los territorios donde brindó su ayuda.

Mueller era la última rehén estadounidense del grupo yihadista de la que se tenga conocimiento. El EI ha hecho de la ejecución de rehenes un ritual espeluznante que documenta y luego sube a Internet.

Tras haber recurrido a medidas extraordinarias para mantener el secreto durante el cautiverio de un año y medio, los parientes de Mueller revelaron recién la semana pasada que ella estaba en manos del EI.

Luego de que se anunciara la semana pasada que Mueller había muerto como víctima de bombardeos de la coalición, su familia continuó aferrándose a la esperanza de que de alguna manera había escapado de la muerte.

Pero el fin de semana recibieron un “mensaje privado” del EI que permitió a los servicios de inteligencia de Estados Unidos confirmar su muerte, aseguraron tanto la Casa Blanca como la familia Mueller.

El presidente Barack Obama rindió un homenaje a la breve pero desinteresada existencia de Mueller.

“Ella personificó todo lo que es bueno en nuestro mundo”, dijo el jefe de Estado en un comunicado.

“Nos ha sido arrebatada, pero su legado perdura, inspirando a todos aquellos que luchan, cada uno a su manera por lo que es justo y decente”, dijo Obama.

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