12 de December de 2010 00:00

Justicia y cerveza

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Gonzalo Maldonado Albán

No soy -ni de lejos- un experto en derecho, pero me parece que uno de los teoremas de la justicia es que las penas o castigos deben ser proporcionales al tamaño de la falta cometida. Es decir que la justicia, para que pueda ser calificada de tal, no debe ser laxa ni draconiana; debe cultivar el equilibrio.

Ese equilibrio se consigue -o se trata de conseguir- siguiendo los debidos procesos pero también utilizando el sentido común. Y el sentido común indica que cuando se administra justicia hay que castigar de forma proporcionada y a los culpables solamente, para evitar que ‘paguen justos por pecadores’, como se decía antes.

Una sanción que afecte a personas que nada tienen que ver con el conflicto que se está dirimiendo es injusta y, por tanto, improcedente. Cuando se actúa de aquella manera, la sociedad recibr un remedio que es peor a la enfermedad que se pretende curar.

Estas reflexiones vienen a propósito de la decisión -después revocada- de un tribunal de justicia de prohibir la producción y venta de cerveza a Cervecería Nacional. Uno puede simpatizar con los reclamos de los ex trabajadores de aquella empresa, pero en ningún caso con esta medida que fue, a todas luces, desproporcionada.

Desproporcionada porque afectaba a unas 500 mil personas que, según datos de prensa, trabajan en aquella industria que, por otra parte, genera ingresos para la economía por alrededor de 900 millones de dólares anuales y paga ingentes cantidades de impuestos al Estado.

A la empresa aludida no le quedaba más que acatar la decisión adoptada por aquel tribunal de justicia. Como es evidente, sus accionistas perderían dinero pero los más afectados hubieran sido los obreros y el personal que se hubiese quedado sin trabajo por una sanción extrema como la que se tomó en un primer momento.

Por proteger los intereses y derechos de un grupo de ex empleados se pudo haber perjudicado a cientos, o quizá a miles, de personas que trabajan esforzadamente en aquella industria. La vasta mayoría de esas personas pertenece a un estrato de ingresos bajos y se caracterizan por no tener altos niveles de educación. En otras palabras, la decisión del tribunal de justicia no hubiera hecho otra cosa que afectar a un sector importante de personas social y económicamente vulnerables.

¿Qué efectos produce este tipo de medidas? Incertidumbre, crispación, desencanto. Ahora que el país vive en un estado de indefensión por la ola de crímenes que se cierne por todas partes, la sanción comentada fue una pésima señal para la sociedad. En buena hora que el propio sistema de justicia corrigió este error y evitó que muchas personas inocentes no se vean afectadas por una decisión inapropiada.

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