6 de junio de 2016 00:00

Juan Fernando Carpio: Ecuador necesita crecimiento real

Juan Fernando Carpio es catedrático de la Universidad San Francisco de Quito. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Mónica Orozco

Ecuador está en franca recesión. Este año el país retrocederá 2 o 3 de los años anteriores. Lo mismo el próximo. ¿Por qué? Un modelo estadocentrista que para colmo se ancla a un commodity como el petróleo es inviable.

Todo modelo estadocentrista tiene problemas más pronto que tarde debido a que las áreas acaparadas por el Estado se aíslan del sistema de computación social por excelencia: el sistema de precios.

Cada actividad o industria que se regula excesivamente o -peor aún- se gestiona desde el Estado, empieza a operar a ciegas en términos de contabilidad de costos y de incentivos. Al no depender ni ayudar a formar precios reales, causa descoordinación.

Estos 9 años han sido de crecimiento del Estado tanto en peso que los contribuyentes deben pagar -pensemos en el gasto corriente- como en regulaciones que asfixian las actividades reales por excelencia, es decir, privadas.

Atar para colmo un esquema así, al petróleo, fue una irresponsabilidad que pagarán generaciones actuales y futuras.

Ecuador necesita empezar a tener crecimiento real y crear empleos reales abundante y vigorosamente.

Para eso necesita adoptar un flat tax como 7 países bálticos que salieron del socialismo para crecer a un ritmo de 6-8% anuales y crear empresas de talla mundial.

Es imposible tener empleos bien equipados -herramientas, bienes de capital- y remunerados -salarios reales- sin empresas de talla mundial, ya sean “visitantes” o “locales”.

Ecuador necesita eliminar el anticipio al Impuesto a la Renta que estrangula a las empresas incluso desde antes de esta crisis. El país necesita también un Código de Empleo en reemplazo del actual, de inspiración marxista.

Las PYMES son el sector más afectado por la existencia de las actuales leyes “laborales” y otras “conquistas sociales” que en la práctica sólo encarecen el emplear, despedir y premiar a los empleados por productividad, afectando sobre todo a los jóvenes y a otros grupos que necesitan trabajar y sentirse productivos.

El salario mínimo, la indemnización de X meses por despido, el horario máximo de trabajo, no “protegen” a la gente.

El problema es que hasta la “derecha” en el Ecuador ha aceptado postulados marxistas inconscientemente y cree que el empresario “va a abusar” si esto ocurre.

En realidad cuando el empleo es fácil de crear, quienes traten bien, equipen y capaciten a los empleados serán favorecidos con más empleados. Así despegaron Suecia, Argentina, Holanda y EE.UU. en la segunda mitad del siglo XIX.

Ecuador necesita abrirse unilateralmente al comercio mundial como han hecho siempre los países pequeños (es cierto que ha habido proteccionismo en los grandes) como Holanda, Suecia o actualmente Chile.

Eso eleva inmediatamente la calidad de vida de las familias ecuatorianas y además genera inmensos ahorros al país pues ya no necesita producirse lo que puede importarse.

Las industrias que sí son costo-eficientes tendrán clientes con más poder adquisitivo y al calor de la competencia tendremos empresas de talla mundial.

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