30 de junio de 2014 20:22

Varela, el empresario licorero que promete honestidad y cambios profundos en Panamá

El presidente electo de Panamá, Juan Carlos Varela (c), aplaude junto a su esposa, Lorena Castillo (i), y la futura canciller de su gobierno, Isabel Saint Malo (d), durante el acto de presentación de su equipo de gobierno hoy, miércoles 25 de junio de 201
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Por Juan José Rodríguez

Juan Carlos Varela, quien asume el poder este martes 1 de julio en Panamá con la consigna “el pueblo primero”, es un próspero fabricante de ron y ferviente católico de 50 años que asegura que gobernará con “humildad, honestidad y transparencia”.

Este enemigo político del saliente presidente Martinelli, del que fue su vicepresidente y canciller hasta que el exgobernante lo cesó, nombró un gabinete con cuatro mujeres de 16 ministros, mezcla de caras nuevas y veteranos políticos.

“Me comprometí a llevar adelante transformaciones profundas que de manera inmediata requiere nuestro país. No será una tarea fácil, sin embargo, reitero nuestra voluntad y compromiso firme de servir siempre con honestidad y transparencia para el beneficio de todos”, asegura este ingeniero industrial egresado del Instituto Tecnológico de Georgia (EE.UU.).

Varela triunfó holgadamente el 4 de mayo en las elecciones generales, al obtener el 39% de los votos, siete puntos arriba del oficialista José Domingo Arias.

Esta fue la revancha de Varela, quien durante su campaña aseguró que sería un presidente con la “firmeza” del exmandatario colombiano Álvaro Uribe y el “corazón” de la presidenta chilena, Michelle Bachelet.

Varela se hizo millonario vendiendo ron, con la empresa familiar “Varela Hermanos” en la que ha ocupado cargos directivos. Sus opositores lo acusan de no pagar el salario mínimo a sus trabajadores, algo que él desmiente.

Al frente del Partido Panameñista (derecha), Varela cedió sus aspiraciones presidenciales en 2009 para integrar la alianza Cambio Democrático (CD, derecha), capitaneada por Martinelli, que arrasó en las urnas con más del 60% de los votos.

Martinelli se habría comprometido a devolverle el apoyo en 2014, pero más bien se convirtió en su enemigo político desde que en 2011 destituyó a Varela de su cargo de canciller, que ejercía simultáneamente con la vicepresidencia.

Varela es un colaborador del Opus Dei y admirador del papa Juan Pablo II, recientemente canonizado.

“Solo soy un colaborador (del Opus), soy un pecador”, dijo a la AFP Varela, quien lleva en su mano izquierda una pulsera de San Benito que le regaló su esposa, con quien tiene tres hijos.


El candidato afirma que quedó marcado de joven por los jesuitas y por las guerras civiles de El Salvador y Nicaragua, en la segunda mitad del siglo XX.

“La pérdida de vidas en Nicaragua y El Salvador marcó mi vida de joven y me ayuda a luchar para que esos conflictos nunca regresen ni a Panamá ni a la región”, asegura Varela, quien de joven vendió camisetas sandinistas para recaudar fondos de ayuda a Nicaragua durante la guerra.

Varela asegura además que pretende mantener el contacto directo con la población porque “la mejor rendición de cuentas es darle la cara al pueblo”.

“Donde yo estoy acérquense, convérsenme, vamos a ser accesibles, prefiero llegar tarde a un lugar que dejar a un panameño sin saludarlo”, asegura.

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