19 de julio de 2014 00:05

Las joyas de filigrana son apreciadas por su estilo singular

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Giovanni Astudillo. Editor

La filigrana es el arte de tejer diferentes diseños con hilos plata. Se elaboran anillos, pulseras, aretes, candongas (aretes de las cholas cuencanas), prendedores…

Este arte se hereda de generación en generación entre los joyeros azuayos, en el Austro de Ecuador, y es una actividad que es apreciada por los visitantes extranjeros y nacionales. Las candongas son las más demandas en las joyerías del centro de Cuenca, capital de la provincia andina de Azuay.

A las estadounidenses y europeas les gusta por ser grandes y sus variados diseños y las cuencanas las lucen en las reuniones sociales.

El artesano Miguel Cajamarca elabora estas joyas desde hace 18 años. “Es un trabajo muy delicado porque se debe tejer finos hilos de plata (menor a un milímetro de diámetro) y su preparación es muy laboriosa”. Se requiere fundir la materia prima, laminarla, entrelazarla y tejerla. Puede tomar un día de trabajo, dependiendo de la complejidad del diseño.

Una vez que se tienen las diferentes figuras se sueldan a unos perfiles también elaborados en plata. A su taller denominado En Vivo, ubicado en los bajos del Monasterio de las Conceptas, llegan turistas nacionales y extranjeros para mirar parte del proceso y adquirir sus joyas. Una candonga cuesta entre USD 20 y 60 dependiendo del peso y tamaño. Una pulsera vale USD 45 y un par de aretes desde USD 8.

En cambio, los prendedores (tupos) con diseños de colibríes y otras figuras entre USD 28 y 35. Cajamarca dice que su objetivo es hacer diseños exclusivos para que los clientes extranjeros y nacionales le prefieran. “A la gente no le gusta los modelos repetidos”.

El joyero Romeo Guacho tiene experiencia desde 1975. En su joyería, también ubicada en el centro de la capital azuaya, los prendedores que sirven para sujetar los rebosos son las joyas más demandadas por los extranjeros, porque tienen figuras precolombinas y una pequeña esmeralda.

También le compran las candongas y las denominadas paolas, que son aretes que llevan tres pequeñas góndolas en su diseño. Guacho dice que la plata se puede oxidar cuando hay humedad, por lo que debe existir cuidado en la conservación.

Él aconseja usar un poco limón y sal y mezclarlos con el agua caliente para recuperar el brillo de la plata. De ser posible incorporar un poco de bicarbonato para obtener un mejor resultado.

Según Guacho, hay clientes que prefieren la filigrana tejida en oro, pero el costo de este material es una limitante. “Les gusta las candongas para lucir en las fiestas y llamar la atención”.

Para ello, ofrece este arete de plata con un baño en oro que se denomina rodinado. Le da un soporte a la plata que puede durar hasta cinco años y “luego se vuelve a dar otro baño y queda igual”.

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