22 de enero de 2018 00:00

329 379 jóvenes están inscritos para rendir el examen Ser Bachiller

3 900 jóvenes asistieron a los cursos gratuitos en el Instituto Tecnológico Bolivariano. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil
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sociedad@elcomercio.com

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Su sueño de estudiar Jurisprudencia no ha desa­parecido, aunque ya han pasado seis años. En el 2012, Karla Tapia rindió por primera vez la prueba de ingreso a la universidad.

“Saqué 700 puntos y no pude alcanzar un cupo en ninguna de las 10 carreras a las que postulé”. Lo recuerda en uno de los pasillos del Instituto Tecnológico Bolivariano (ITB), en Guayaquil, en donde siguió el programa gratuito de nivelación general que abrió la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt).

El curso concluyó la semana anterior, como una preparación para el examen Ser Bachiller. La prueba se tomará desde este miércoles 24 hasta el lunes 29 de enero. 283 007 jóvenes cumplieron con la selección de sede para esta evaluación, que será la quinta para Karla.

“Ahora sé que alcanzaré una nota más alta. Estudiaré Leyes, me especializaré en Tránsito y seré fiscal”, expresa decidida. Un accidente que sufrió su padre hace 10 meses reavivó su afán por entrar a la universidad.

Los cursos de nivelación comenzaron en octubre pasado. 35 490 jóvenes accedieron a talleres de dominio matemático, científico, lingüístico, abstracto, social y también orientación vocacional.

Mireya Delgado es la coordinadora de los cursos en el ITB, a los que acudieron 3 900 jóvenes. Explica que en las clases han detectado falencias, particularmente en matemáticas.

“Algunos no saben temas básicos, como aplicar las leyes de signos o destruir paréntesis”.

Para Karla y otros jóvenes, como María Cecilia Reyes, el curso fue un retorno al Bachillerato. “Los ejercicios de ecuaciones y fórmulas son los más complicados. Pero en las clases nos tomaban pruebas diagnósticas y luego otras finales para practicar”.

María Cecilia tiene 26 años. Es madre soltera y está lista para lograr un cupo en Psicología, en la que será su cuarta evaluación. La dará este sábado, en un colegio del sur de Guayaquil cercano a su casa.

Para Margarita Martínez, docente universitaria, los cursos son una solución parche. Dice que si bien pueden ayudar a lograr una mejor nota, no garantizan el éxito en una carrera universitaria.

“Más que preocuparnos por la aprobación de un examen, los chicos deben tener la oportunidad de aprender, a su debido tiempo, en los procesos normales de la educación básica, en el colegio”.

Rodmey Carpio tiene 17 años y por segunda vez dará la prueba Ser Bachiller. El año pasado, solo 10 de sus 50 compañeros de colegio entraron a universidades públicas.

“Algunos decidieron matricularse en universidades privadas; otros eligieron los cupos que se abrieron en ciudades distantes”. Él espera estudiar Medicina en Guayaquil.

1999 fue el año con la mayor cantidad de nacidos vivos en el país y esos jóvenes ya tienen 19 años. A eso se suman las elevadas tasas de Bachillerato, que no concuerdan con la capacidad de las universidades, politécnicas e institutos.

Para el Ser Bachiller del primer semestre hay 329 379 inscritos. La oferta de las universidades públicas bordea los 77 500 cupos en la Costa.

Augusto Barrera, secretario de Educación Superior, dijo que para este semestre se logró ampliar en 32% la oferta académica. Las universidades y politécnicas acogen a unos 586 000 estudiantes en la actualidad.

La revalorización de los institutos técnicos y tecnológicos es otra propuesta. Actualmente, atienden a 83 000 alumnos y el plan es duplicar su oferta, a través de la articulación de estas carreras cortas con carreras universitarias y facilidades para seguir maestrías.

La Senescyt también busca abrir el abanico de la oferta académica, con carreras más relacionadas con los sectores productivos del país. Administración de Empresas, Derecho, y otras enfocadas en las áreas de Salud y Educación concentran el 55% de estudiantes.

Jonathan Macías optó por escoger una profesión fuera de las tradicionales y postuló para Ingeniería Ambiental. Él fue parte de los 242 500 jóvenes que dieron la evaluación el año pasado y los 700 puntos que alcanzó no fueron suficientes. Así que ingresó al curso gratuito de la Senescyt.

“Nos han dado ‘tips’ para hacer más rápido el examen, eliminando preguntas, resolviendo lo más fácil, como sociales y lengua, para regresar a matemática”.

Mariuxi Reyes repite esos consejos en las pruebas de ensayo que realiza a diario. Ella se graduó del Bachillerato hace 14 años y no pudo seguir la universidad, porque en ese tiempo no era gratuita. “Completé tres niveles de Informática en un instituto y después trabajé en fábricas”. Ahora espera seguir Enfermería en la Universidad de Guayaquil.

Karla quiere ingresar a ese centro, donde también estudia su hermano menor. Él obtuvo menos de los 700 puntos que ella logró en la primera prueba. “Y entró. Él está a punto de terminar la carrera de Marketing y yo sigo intentando. Será la quinta vez”.

En contexto

En el 2012 se tomó por primera vez el examen de ingreso a las universidades y escuelas politécnicas públicas en el país. Las autoridades de la Senescyt han indicado que no se puede regresar al “libre ingreso”, pero sí se requiere democratizar el acceso.

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