27 de mayo de 2017 00:00

José ‘Mashi’ Maldonado cuenta sus anécdotas durante las sabatinas de Correa

José ‘Mashi’ Maldonado ríe,tras hacerle una broma al expresidente Rafael Correa. Foto: Joffre Flores / EL COMERCIO

José ‘Mashi’ Maldonado ríe,tras hacerle una broma al expresidente Rafael Correa. Foto: Joffre Flores / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal

Este sábado será “extraño” para José Maldonado. Por primera vez en 10 años ya no será parte del tradicional Enlace Ciudadano. Ya no verá a las autoridades y simpatizantes del Gobierno.

No estará en el escenario, con el micrófono, difundiendo el resumen en kichwa del informe semanal que hacía el expresidente Rafael Correa. Esta vez, el ‘Mashi’ se quedará en casa. Dice que ahora tendrá tiempo para lavar ropa, plancharla, cocinar y estar con su familia. No recuerda exactamente en cuántos de los 523 enlaces ciudadanos hizo el resumen, pero estuvo en la mayoría.

Calcula que inició con la tarea en mayo del 2007 y no paró hasta el pasado 20 de mayo. Cada Enlace, según Correa, costaba unos USD 30 000 y desde hace un año el Gobierno decidió buscar financiamiento de la militancia, en lugar de ocupar el presupuesto estatal.

En 37 de ellos acompañó al vicepresidente reelecto Jorge Glas y en otros 33 estuvo junto al actual primer mandatario, Lenín Moreno Garcés. Aunque había camaradería con los tres, la relación de José Maldonado con Correa era más cercana y fluida en el programa. Se conocieron en la Universidad San Francisco de Quito, cuando ambos eran profesores.

Lo dice entre risas, pero habla en serio: lo que más le entristece es que “ya no va a haber a quién molestar”. Maldonado, de 56 años, ‘vacilaba’ en público a Correa y le arrancaba sonrisas. “En la parte humana, ya no habrá ese contacto en donde yo me permitía recordarle que aparte de un Pre­sidente era una persona común y corriente”.

Maldonado usaba su espacio dentro del Enlace para hablarle a Correa del equipo de sus amores: Emelec. Sobre todo cuando no ganaba los cotejos. Le recordaba los platos típicos que comía en cualquier rincón del país y le hacía bromas sobre su forma de cantar, sus enojos, el trajín diario. Para él, las sabatinas fueron especiales y de aprendizaje. Maldonado, oriundo de Peguche, también es economista y dice haber recordado mucho a través de las reflexiones de Correa sobre el tema.

La licencia que tenía para bromear con él viene de los tiempos de la San Francisco. Lo conoció en el 2003. Lo recuerda como jovial, ameno y como un hombre apasionado por lo que hacía. Al asumir la Presidencia, él considera que esa pasión se desbordó. Las sabatinas fueron el espacio en que el ‘Ma­­- shi’ pudo ver el lado más explosivo de Correa.

De esa dualidad nació el nombre del perro que el exmandatario le regaló. Maldonado juntó al jovial Rafael con el Presidente gruñón y bautizó a su mascota como Rafañón. El perro, que tiene ya dos años, es “un compañero formidable” y por eso repite siempre: “Que nos roben todo, menos a Rafañón”.

Pero Maldonado no solo trabajaba en los enlaces. Es traductor de kichwa en la Secretaría de Comunicación. Por ahora continúa en su cargo, aunque no conoce si eso se prolongará por más tiempo. Sabe que cada Gobierno arma sus propios equipos. Por ello trabajará con la misma energía y, si en algún momento no requieren más de sus servicios, lo aceptará.

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