10 de septiembre de 2014 23:07

El transporte nuestro de cada día

Recién a la altura de la av. Napo, el controlador del bus de la Cooperativa Coletrans, Iván Puñai, cobra los pasajes, en la ruta Camal-Aeropuerto. Galo Paguay / el comercio

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Santiago Estrella G. 

El tema ‘transporte’ es uno de los más delicados cuando de políticas públicas se trata. Una suba de pasajes ha sido causa de grandes movilizaciones sociales. La historia política ecuatoriana bien puede recordar 1978, cuando se quiso subir la tarifa de un Sucre (moneda que se usaba en el país en ese entonces) a 1,40. Las movilizaciones de los trabajadores fueron tan intensos que se las denominó “la guerra de los 40 centavos”.

Ahora el país está en medio de una discusión ante la demanda de aumento en la tarifa de parte de los transportistas. Quieren que el pasaje suba de USD 0,25 –vigente desde hace 11 años-, a 0,42.

A primera vista, la causa de este reclamo gremial se origina con el fin de los subsidios que les da el Gobierno nacional al haber asumido los municipios las competencias del transporte.

Es algo que el Presidente se encargó de recordar la semana pasada, así como recordó, aunque sin mencionarlo, que Mauricio Rodas, alcalde de Quito, ofreció como parte de la campaña, la reducción de multas, pero que ahora se enfrenta a una realidad que tendría un costo político.

Rodas, así como la veintena de alcaldes que se dieron cita el miércoles en Guaranda, no desconocieron sus competencias, pero quisieron aclarar algo: para un alza de los pasajes debe haber una política nacional. Y eso, sostienen, es de lo que carece la institucionalidad ecuatoriana.

En esta puja política, los choferes se han sentido como “un sándwich”, reconoció Jorge Yánez, uno de los principales dirigentes gremiales del transporte. Se han sentido de algún modo ajenos al debate que debiera tener en ellos a uno de sus principales protagonistas. A pesar de ello, este 10 de septiembre, los conductores acudirán al Municipio de Quito para estar en las mesas de diálogo que pretende llegar a acuerdos.

Si los conductores se sienten así, más aún lo están los consumidores, aunque tampoco han tenido mayores pronunciamientos.

Salvo excepciones: los estudiantes. Y ellos piden un espacio en estas mesas y que se incluyan a dirigentes barriales, comerciales porque –dicen- son “los que viven en carne propia lo que es viajar diariamente en bus”, según Andrés Quishpe, coordinador nacional de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, FEUE. Su reclamo no solo es el económico, sino también el de servicio, que consideran de mala calidad como para exigir un aumento como el que se pretende.

No se olvide que Yánez estará en la redacción de EL COMERCIO para responder a las inquietudes de los lectores sobre un tema tan importante como el alza de las tarifas de transporte, este 11 de septiembre, desde las 11:00.

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