10 de abril del 2015 00:00

La dura vida de los caballos en Petra

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 1
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Agencia AFP
Petra, Jordania

Frente al templo más célebre de Petra, en Jordania, el cochero propina unos fuertes latigazos a su caballo, reticente a avanzar. En la calesa, dos turistas, ensimismados por la belleza del lugar, apenas se percatan del trato que recibe el animal.

Cuando no pasean a los turistas, decenas de caballos permanecen bajo un sol inclemente en la entrada del enclave arqueológico, clasificado maravilla del mundo en el 2007.

Situada entre el mar Rojo y el mar Muerto y habitada desde la prehistoria, la capital del reino nabateo está mitad construida mitad esculpida en las paredes rocosas de unas montañas de arenisca amarilla.

Explotados, más de 1 300 asnos y caballos son empleados entre ocho y doce horas diarias en este lugar turístico, emblema de Jordania.

Pero las condiciones de estos équidos, - considerados “vitales” para la industria turística, según las autoridades locales -, podrían mejorar gracias al proyecto de dos ONG, la organización de protección de los animales Four Paws (Cuatro patas) y la Fundación Jordana de la princesa Alia.

El objetivo es proporcionarles cuidados, sombra y agua. Lo mínimo para estos animales que dan de comer a 8 000 personas, estima la ONG Four Paws.

Hasta ahora, sólo una clínica équida creada a fines de los años 1980 ofrece cuidados gratuitos a los caballos, pero adolece de una falta acuciante de medios, según Imad Helalat, uno de sus enfermeros veterinarios, de 24 años.

El ministerio de Agricultura, que gestiona esta clínica situada en la entrada de Petra, “nos suministra solamente 20% de nuestras necesidades en medicamentos”, deplora.

'Menos ingresos'

“Hace unos meses, tuve que envenenar a una yegua porque no tenía cómo curarla”, confirma Abdelhadi, que tiene cuatro caballos.

A fines de marzo, Four Paws empezó a administrar cuidados en la clínica.

“Le he limpiado la herida y administrado un antibiótico. Debe descansar durante varias semanas”, explica Ovidiu Rosu, un veterinario rumano de la ONG, tras examinar la pata trasera de Abaya, una yegua que sufre una infección.

“Hace cuatro meses que no trabaja. Esto afectará mis ingresos”, lamenta su propietario, Ovidiu Rosu.

Los caballos de Petra se lastiman con frecuencia en los caminos accidentados y a veces resbaladizos, en particular en el “Siq”, una sinuosa y estrecha garganta entre las montañas, que estos animales recorren al galope varias veces al día.

¿Coches eléctricos en el futuro?

Los más expuestos son los que tiran de las calesas, según Helalat. “Pedimos al ministerio de Turismo que las prohibiera pero nos dijeron que este medio de transporte era indispensable para los turistas incapaces de hacer largos trayectos a pie”, explica.

Helalat alude a un proyecto en pruebas de las autoridades locales, para reemplazar las calesas por autos eléctricos.

Mientras, Four Paws prevé suministrar a la clínica medicamentos y equipamientos, así como formar a veterinarios locales, indica Robert Hengl, jefe del proyecto de esta organización basada en Viena.

También prevén construir establos, áreas de reposo para proteger a los caballos del sol y abrevaderos, según Hengl.

Asimismo, se pondrá en marcha una campaña de sensibilización entre los propietarios: “El primer consejo que damos es evitar explotar a los animales”, afirma.

Pero los propietarios tienen otros problemas en la cabeza, confía Tarek, que espera cerca de su caballo la llegada de clientes: “El turismo está muerto en estos momentos en Jordania”, afirma, en alusión a los conflictos que sacuden Oriente Medio y repercuten en la llegada de extranjeros a su país.

El número de visitas a Petra pasó de poco menos de un millón en el 2010 a 600 000 en el 2014.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (0)