10 de octubre de 2015 11:05

Nebot: ‘En economía no hay milagros’

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, abordó temas de la economía nacional en su discurso por la Fundación del Puerto Principal. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, abordó temas de la economía nacional en su discurso por la Fundación del Puerto Principal. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO

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Elena Paucar

No fue una sesión como otras. No hubo tantos gritos ni continuas pausas para los aplausos estridentes del público.
Con un tono más sobrio, el alcalde Jaime Nebot habló este viernes 9 de octubre del 2015 del panorama económico que se avecina al país. “Muchos extremistas quisieran que aproveche esta oportunidad para señalar culpables (…), pero cuando hay una crisis todos estamos en el mismo barco. Y no queremos que sea el Titanic”.

En parte de los 47 minutos de intervención, el alcalde porteño hizo un análisis de las posibles soluciones. “Conceptualmente solo tenemos dos opciones: neocomunismo y socialismo, o liberalismo y economía social de mercado -que a su criterio es la mejor alternativa-”.

Y concluyó que “en economía no hay milagros”. “Hay medidas que funcionan y otras que no funcionan. Es hora de aplicar las que funcionan. Las ideologías tienen que ceder ante el pragmatismo y la eficacia. Hay que gastar menos e invertir más (…), hay que aprender que no se puede vivir solo del petróleo”.

Jaime Nebot abordó temas como el manejo de la economía y el tratamiento de las leyes de herencia y plusvalía, en su discurso por el aniversario de la Fundación de Guayaquil el 9 de octubre del 2015. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO


En su discurso también justificó, continuamente, su acercamiento al presidente Correa el pasado jueves durante la inauguración de un edificio remodelado de la Contraloría General del Estado en Guayaquil. Ese apretón de manos fue visto como el final de un distanciamiento por discrepancias políticas desde hace ocho años.

Pero el prefecto del Azuay, Paúl Carrasco, quien intervino antes de Nebot, le recordó el compromiso de la unidad que establecieron junto al alcalde de Quito, Mauricio Rodas. “Continuemos alcalde y amigos de Guayaquil, juntos luchando por la prosperidad, por la justicia y por la equidad para el pueblo”.

Pese al encuentro con el presidente Correa, Nebot cuestionó -aunque no con la efusividad de otras ocasiones- algunas decisiones del régimen. Entre ellas nombró los proyectos de Herencias y Plusvalía, que motivaron la marcha de junio pasado en Guayaquil.

“No aprendemos las lecciones. Estamos en el 2015 y en una situación muy grave. El obeso monstruo estatal no alcanza a bajar una talla de cintura, el precio del petróleo está muy deprimido, no hay crédito ni liquidez, no hay inversiones por falta de confianza y declaraciones imprudentes”, dijo.
También criticó la Ley Orgánica de Incentivos para Asociaciones Público-Privadas y la Inversión Extranjera, y las enmiendas constitucionales que estarían listas en diciembre. “A este paso ahondarán la crisis con más desempleo, más iliquidez y estancamiento. Si el Estado pretende ser un padre, que actúe como tal. Un padre no vive de sus hijos, vive para sus hijos”, mencionó.

En el inicio de su discurso, que comenzó a las 17:37 en la Plaza de la Integración, en el Malecón 2000, la primera autoridad de la ciudad se refirió al modelo de ciudad que se planifica para el bicentenario, que será dentro de cinco años.

Habló de los grandes puentes que se construirán para unir a la ciudad con los cantones Samborondón y Daule, de la aerovía, del nuevo aeropuerto en Daular, del proyecto de Internet inalámbrico para toda la urbe, de la rueda moscovita en el malecón y del monumento al Cristo del Consuelo.

“Ciertos sufridores, que ven esfumarse sus promesas, han calificado al nuevo y gran Guayaquil como Nebotlandia -dijo-. Pues si Disneylandia es sueño y realidad de chicos y grandes, que el gran Guayaquil del futuro también lo sea”, comentó enérgicamente.

Al comienzo de la sesión solemne por los 195 años de independencia de Guayaquil, el Cabildo porteño entregó preseas al arzobispo saliente de la ciudad, monseñor Antonio Arregui Yarza; y a Pedro Aguayo Cubillo, ex vicepresidente de la República y actual presidente de Fundación Ecuador.

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