31 de diciembre de 2015 08:56

Israel veta estudiar en el colegio una novela de amor entre un palestino y una judía

Dorit Rabinyan es la autora de la novela 'Borderlife', que cuenta la historia de amor entre un palestino y una israelí. Foto: Agencia AFP

Dorit Rabinyan es la autora de la novela 'Borderlife', que cuenta la historia de amor entre un palestino y una israelí. Foto: Agencia AFP

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Agencia AFP

El ministerio israelí de Educación suscitó duras críticas al excluir del programa de literatura de los centros de secundaria una novela que cuenta una historia de amor entre un palestino y una judía israelí.

El veto a la obra de la novelista Dorit Rabinyan, publicada hace año y medio en hebreo, es fruto del miedo a la asimilación entre judíos y palestinos, opinaba este jueves la prensa israelí. Contactados por la AFP , los servicios del ministro de Educación Naftali Bennett, líder del partido nacionalista religioso Hogar Judío, sólo confirmaron que el libro había sido retirado de las obras estudiadas, sin dar más detalles.

Pero la responsable del ministerio que tomó la iniciativa, Dalia Fenig, alegó que temía que el libro fuera percibido como una incitación a la asimilación, según la prensa local. “Las relaciones íntimas, y más aún la posibilidad de institucionalizarlas casándose y fundando una familia -aunque no sea el caso en la historia- entre judíos y no judíos son consideradas por amplios segmentos de la sociedad como una amenaza para una identidad separada”, declaró, según los diarios israelíes.

La novela, titulada 'Borderlife' en inglés, cuenta la historia de Liat, una traductora israelí, y de Hilmi, un artista palestino, que se enamoran en Nueva York hasta que ella tiene que regresar a Tel Aviv y él, a Ramala, en la Cisjordania ocupada.

El ministerio ignoró las recomendaciones de un comité formado por universitarios y educadores, y a los numerosos profesores que pedían que el libro se incluyera en el programa. La decisión indignó a varios autores israelíes de primer orden, como Abraham B. Yehoshua, y a personalidades políticas.

La propia Rabinyan, una judía israelí de origen iraní, se tomó el asunto con ironía. “Por lo visto alguien en el ministerio sigue pensando que la literatura tiene el poder de cambiar las cosas en las mentes maleables de la juventud y, vaya usted a saber por qué, eso me parece un motivo de optimismo”, declaró.

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