22 de abril de 2016 00:00

1 500 personas abandonaron la isla de Muisne

Las personas que salieron de la isla de Muisne arman carpas en la comuna de Pueblo Nuevo. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

Las personas que salieron de la isla de Muisne arman carpas en la comuna de Pueblo Nuevo. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa

Desde el terremoto del pasado sábado la dinámica cambió en los poblados de El Salto y Pueblo Nuevo, del cantón Muisne. En esas comunas se albergaron 1 500 damnificados de la isla de Muisne. El domingo fue el primer éxodo.

A la escuela de Pueblo Nuevo llegaron 40 familias que perdieron sus casas. Pero durante los cuatro últimos días la cifra aumentó a 400 familias. Con las réplicas del terremoto los habitantes evacuaron en su totalidad. “Es un lugar alto y seguro. Nosotros no quisimos regresar porque las casas que no se desplomaron, pero sí se afectaron pueden derrumbarse y hacerle daño a los niños”, afirmó Cristina Torres.

A El Salto, en cambio, llegaron 50 familias. Pero ahora son más de 200. Viviana Rojas vive en esa comuna desde hace 20 años. Apenas se enteró que había personas damnificadas les prestó el patio de su vivienda para que construyeran carpas con plástico negro y pedazos de madera.

Los moradores de El Salto también limpiaron una cancha para ubicar un albergue temporal para 500 personas. “Entre todos armamos las carpas y cavamos un pozo pequeño para utilizarlo como baño temporal. El martes ya nos instalaron baños portátiles”, aseguró Rosa Peña, líder de ese refugio temporal.

Rosa Castellón es la presidenta de la comuna Pueblo Nuevo. Ella admite que le brindaron apoyo a los damnificados. En ese sector hay seis albergues. Uno de esos se ubicó en la iglesia católica Nuestra Señora de Guadalupe. Ahí cada tarde se reúnen los moradores y damnificados para rezar para que las réplicas terminen.

En este sector la tragedia dio otras fuentes de trabajo a los pobladores. Johnny Hernández, por ejemplo, vende sandías afuera de la escuela donde también hay un albergue temporal. “No tenía trabajo porque el movimiento es poco en este sector. Los turistas pasan de largo hasta Muisne. Ahora le vendo a los voluntarios y médicos”.

En el día, Hernández percibe hasta USD 30. Los pedazos de sandía cuestan entre USD 0,25 y 0,50.

El comercial El Rancho de Pueblo Nuevo también ha tenido mejores ingresos. Antes del terremoto vendía USD 40 al día. Ahora subió a USD 80. “Los que más compran son los voluntarios, médicos, policías y militares. También, los damnificados compran tomate. Cada día les hacemos una donación de verduras que ellos no tienen”, dijo Kerly Sánchez.

En el poblado El Salto, que está a seis kilómetros de distancia de Pueblo Nuevo, cinco madres solteras instalaron puestos de comida cerca del redondel de la Virgen, en el centro poblado. Ellas venden almuerzos y comida rápida desde USD 2. Estas madres perdieron sus casas. Sandra Prado es una de ellas. A diario percibe USD 100 con la venta de platos de menestras, carne asada, plátano y ensalada. “Estoy reuniendo para ver si puedo volver a construir mi casa”.

El Municipio de Muisne aseguró que se trabajará en un estudio para determinar las zonas seguras. Por ello aún los habitantes de El Salto y Pueblo Nuevo no podrán hacerle las adecuaciones a sus casas. Con el terremoto 30 viviendas de esos dos sectores se afectaron.

Los damnificados de esos sectores aseguran que pese a que sus casas no se destruyeron, los enseres se dañaron. “Cuando por fin tuvimos luz (el martes) nos dimos cuenta que se dañaron los electrodomésticos. Además, por las paredes que se agrietaron entra agua”, recalca Prado.

La vicealcaldesa de Muisne, Mayra Solórzano, aseguró que el Municipio está haciendo un censo para determinar el número de afectados, no solo los que perdieron sus casas en la isla sino también de la zona continental. Los resultados servirán para hacer un estudio sobre las zonas en riesgo. “Es pronto para evaluar el territorio de Muisne. Pero trabajamos con personal técnico que nos determinará el paso que debemos seguir”.

La disposición es que las personas deberán vivir en los albergues por varios meses, aunque aún no se define si serán reubicados. “Si se quieren quedar con nosotros no tenemos problema. Solo pedimos que se hagan mejoras en las comunas para que todos vivamos mejor”, aseguró Castellón.

En contexto
Esta fue una de las poblaciones más afectadas por el terremoto del último sábado. Sus habitantes salieron y se quedaron en las comunas de Pueblo Nuevo y El Salto. Ellos aún desconocen si serán reubicados en otras poblaciones.

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