13 de junio de 2014 20:00

Seis razones por las que se hunde Iraq

Soldados iraquíes transportan voluntarios a la base de Muthanna en Bagdad (Irak). Foto: EFE

Soldados iraquíes transportan voluntarios a la base de Muthanna en Bagdad (Irak). Foto: EFE

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Por Marc Röhlig, Bagdad, 13 junio (DPA)

Los yihadistas del Estado Islámico de Siria (ISIS) ganan cada vez más territorio en Iraq, ante la impotencia cada vez mayor del primer ministro Nuri al Maliki.

El mundo observa con preocupación cómo se hunde el país. Muchos de los problemas se han gestado desde dentro.

1.- Estados Unidos abandonó un país inestable

Los expertos consideran que Estados Unidos cometió dos fallos: primero marcharon sobre el país alegando tener pruebas de la producción de armas de destrucción masiva en Iraq y después se retiraron demasiado pronto. El objetivo máximo era derrocar a Sadam Husein, algo que consiguieron, pero ahora dejan una población inmersa en una división étnica y religiosa. A la operación "Iraqi Freedom" le siguió la violencia étnica entres sunitas y chiitas, y eso fue lo que heredó un Ejército desesperado y sobrecargado tras la retirada de las tropas estadounidenses en 2011.

2.- Al Maliki no logró unir al país

El jefe de gobierno chiita Nuri al Maliki dirige el país desde hace ocho años, pero cada vez parece más caprichoso y también más desorientado. Está en continua lucha con los separatistas kurdos del norte, mientras los sunitas del oeste y el sur se sienten discriminados. Pero en lugar de reconciliar a su pueblo, al Maliki nombró a los ministros teniendo en cuenta sus intereses personales y creó un Ejército de elite con soldados chiitas.

3.- ISIS es aceptado en muchos lugares como un mal menor

La arrogancia con la que se dirige a las tropas iraquíes allanó también el camino a los combatientes del ISIS: 80 000 soldados no pudieron poner freno a unos 10 000 extremistas. Los expertos en cuestiones de seguridad señalan que los soldados sunitas no quieren arriesgar su vida por Al Maliki, que mientras tanto repliega a los soldados chiitas en Bagdad. También la población sunita observa en silencio el avance del ISIS.

4.- El legado de la Primavera Árabe

Los iraquíes observan la Primavera Árabe de 2011 con poco interés, no tanto porque ellos mismos también soñaban con una revolución, sino más bien al ver las consecuencias que han tenido en la región los enfrentamientos entre activistas y déspotas. ISIS es un hijo de la guerra de Iraq (2003-2011) que creció en la guerra de Siria. Y el hecho de que ahora vuelva a Iraq es también resultado de fracaso de los esfuerzos por alcanzar una mayor democracia en el país.

5.- Iraq sufre las consecuencias de errores históricos

Las divisiones confesionales en Iraq se remontan a aspiraciones de hace siglos: los árabes sunitas de Arabia Saudí, los chiitas persas de Irán y los sunitas turcos se disputan la influencia en la región y crearon entre el Tigris y el Eúfrates un crisol multiétnico que se rompió a su vez cuando los ingleses y franceses trazaron arbitrariamente en 1916 fronteras en el desierto. Sunitas, chiitas y kurdos se sintieron engañados en su identidad regional y el ISIS quiere ahora volver a dinamitar esas fronteras.

6.- Los kurdos ven la oportunidad de su independencia

En las disputas por el poder los kurdos siempre han sido los perdedores. Sólo con la invasión estadounidense de 2003 pudieron instaurar una región autónoma en el norte del país. Sin embargo, muchos kurdos viven en las ciudades iraquíes de Mosul y Kirkuk, al sur de sus fronteras. Como esas ciudades han sido ahora abandonadas por los soldados iraquíes y se ven amenazadas por el ISIS, los peshmerga kurdos han ocupado ese vacío. Pero quizá después no quieran devolver sus conquistas, que son además las tierras más ricas en petróleo de Iraq, a Bagdad.

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