19 de January de 2010 00:00

El invierno suma 174 casos de dengue en el Litoral

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Redacción Guayaquil

Para  los  vecinos  de l   Azuay y la sexta, en el suroeste de Guayaquil, es común  ver  un montículo de basura en la calle. Tarrinas y hasta pedazos de llantas viejas resaltan entre los desperdicios amontonados. 

Cerca, en un terreno baldío, la maleza crece en los charcos de agua que se formaron tras las últimas lluvias. “A   las   18:00  esto es  insoportable. Del monte y el agua que escurre la   basura salen  muchos mosquitos.  No queda de otra  que encerrarnos”, cuenta Emilio Encalada, morador del sector.

En esa zona del Suburbio se presentó uno de los casos más recientes de dengue hemorrágico. Un niño de 10 años presentó los síntomas y fue hospitalizado.  Sin embargo, los habitantes del lugar  se quejan   por  la falta de  fumigación.  

Según datos de la Dirección de Salud de Guayas, hasta ahora se han reportado 27 casos de dengue clásico, cuatro de hemorrágico y 14 casos por confirmar.

Eduardo Verdesoto, encargado de esa dependencia, dice  que la cifra es mayor al invierno pasado.  “Hay un incremento del 20% de los casos. La  falta de recolección de basura  agrava la situación”.

 Pero las cifras son mayores en toda la Costa. Según el subsecretario de Salud del Litoral, Marcelo Aguilar, en lo que va del año se han reportado 168 casos de dengue clásico. El Oro encabeza la lista con 121.  Pero Guayas, específicamente Guayaquil,  tiene más casos de dengue  hemorrágico.  

Los últimos cuadros de la enfermedad se registran  en zonas populares como la Isla Trinitaria, Bastión Popular y el Suburbio. 

En una de las salas del Hospital Francisco de Ycaza Bustamante, los niños afectados por la enfermedad se recuperan. Patricia Parrales, directora de la casa de salud, asegura que hasta el viernes atendieron a 18 niños con dengue.  Y en lo que va de esta  semana recibieron nueve casos más.

En la cama 14 de la sala de epidemiología, el pequeño Néstor descansaba ayer. Los síntomas que presentaron son  vómito, fiebre,  dolor y  síntomas del dengue hemorrágico. Esto  luego de  una semana   y media  desde que  dejó su casa en Azuay y la sexta por una camilla en el hospital. 

Kevin (13 años)  fue internado el martes.   Su madre, Sandra Segura, cuenta que un vecino del lugar donde vive, (Babahoyo y Sedalana) tiene pozos de agua en su patio. “Por el barrio no llega la fumigación, eso nos perjudica”.

Los vecinos  de El  Cisne II, en el  suroeste, también se quejan por la falta de fumigación. El parque de  la calle D y la 13 se ha convertido en criadero de mosquitos.

Una   capa  de agua verdosa cubre la vereda frontal. Sobre el agua, Abel Machuca observa cómo las larvas se mueven. “Tengo que salir  con mi   machete   a  quitar el monte. Aquí   el agua se estanca porque no hay alcantarillas”. 

El director general del Servicio Nacional de Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores (SNEM), Raúl Velóz, asegura que las acciones preventivas se realizan según una planificación.

Según detalla, por ahora las brigadas   laboran en doble jornada en los sectores prioritarios, ubicados en zonas periféricas. Estos grupos   realizan actividades de fumigación, rociado, aplicación del larvicida y promoción de   salud.

El año pasado, según datos del área de epidemiología de la Subsecretaría de Salud del Litoral, se registraron 4 904 casos de dengue clásico y seis de hemorrágico en la Costa. Manabí presentó la cifra más alta, con 1 271 enfermos.

El ‘aedes aegypti’

El mosquito   trasmisor del dengue se reproduce en   charcos de agua, por lo que es recomendable tapar los reservorios.

Los  antinflamatorios    son peligrosos porque bajan las defensas y podrían convertir el dengue clásico en  hemorrágico.

Los larvicidas  ayudan a prevenir la presencia de los mosquitos en áreas con maleza.


 

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