En ocho años del Gobierno se ha priorizando el gasto en inversión, sueldos y subsidios

Concurso para contratar empleados judiciales. El 2012 había ocho jueces por cada 100 000 habitantes y hoy, once.
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Mónica Orozco

En los ocho años del gobierno de Rafael Correa se han utilizado USD 228 317 millones en el sector público, incluido el Gobierno central, empresas, gobiernos locales y otros del sector público que reciben contribuciones estatales.

Entre el 2007 y el 2014 se destinó casi cinco veces más que en los 8 años previos, esto es, entre 1999 y el 2006. 
Un tercio del gasto en los últimos ocho años ha ido a inversión en obra pública y el resto a sueldos, subsidios, pagos de interés de deuda y otros, en ese orden, según datos del Banco Central del Ecuador (BCE).
 De estos recursos lo que más creció fue la inversión estatal.


Para el titular de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades), Pabel Muñoz, los resultados de la inversión están a la vista y se han traducido en un crecimiento económico que supera el promedio de la región, reducción de la desigualdad, impulso a la preparación de la educación superior a través de becas y la construcción de cuatro universidades, una población con acceso a más servicios públicos, la reducción de 15 puntos de la pobreza, entre otros.


Pero para el exministro de Finanzas, Mauricio Pozo, el país también crecía y reducía pobreza antes del 2006, cuando tenía “menos plata”. 


Pozo señala que en el 2006 el gasto público del sector público no financiero representaba 21% del Producto Interno Bruto (PIB) y al 2013 trepó al 44%.

“Un peso del gasto en la economía de esa magnitud solo es comparable a países como España, Grecia o Italia que hoy están en crisis”, comenta.
 El titular de la Senplades señala que no solo se debe hablar de crecimiento económico sino de la calidad de esa crecimiento. “Antes podíamos crecer a tasas iguales o mejores, pero no es un referente si el país no estaba encaminando a mejorar las condiciones sociales y la redistribución de la riqueza.

El 2007 el ingreso del 10% más rico era 42 veces más que el 10% más pobre. Al 2014 la brecha se ubicó en 22 veces”.
 En cuanto al indicador de pobreza, Muñoz dice que, si bien antes del 2006 cayó este indicador, comparar esos datos con los actuales es “mentiroso”.

Mientras más baja la pobreza es más costoso reducirla porque se enfrenta una “pobreza crónica y estructural”.
Un segundo rubro importante ha sido el pago de salarios, que sumó USD 54 469 millones, con un 24% del total.


Para Pozo, el peso de este gasto en la economía ha aumentado. “Solo el 2009 fue de casi USD 9 000 millones, lo que representó todo el presupuesto del Gobierno en el 2004”.

En Radio Democracia, el ministro de la Política Económica, Patricio Rivera, dijo que el aumento en sueldos y burocracia no es “descomunal”.


“El 87% de servidores públicos está en educación, salud y seguridad. Y el enorme grupo de burocracia son maestros”. 


El exministro de Fausto Ortiz señala que se debe considerar que si bien desde el 2008 el pago a funcionarios casi se duplicó, esto se debe también a la incorporación de tercerizados.

Además, se incorporó desde esos años la compra de combustibles, que antes no se registraba en las cuentas públicas.
“No es que antes no se gastaba (en sueldos y combustibles) sino que no se registraba”, manifiesta.


Sin esos rubros, el gasto público sería de un 36% del PIB, aunque Ortiz dice que la intención de incorporar esos rubros era visualizar su peso para trabajar en políticas encaminadas a reducir su peso.
Para sectores como el de la construcción, la inversión pública, especialmente en infraestructura, ha sido decisiva. 


Hérmel Flores, presidente de la Cámara de la Industria de la Construcción, comenta que en el 2013 el sector empleó unos 
509 500 trabajadores; 11,7% del empleo total nacional.


Para Blasco Peñaherrera, titular de la Cámara de Comercio de Quito, el fuerte gasto de estos años no ha sido suficiente para impulsar la producción, mientras que Ortiz cuestiona que la inversión se haya pagado en buena parte con créditos caros y de corto plazo, en especial chinos.

“Si se hubiesen financiado con China, no a dos años sino a 15 o 30 años, habría permitido acumular algo de caja y hoy la película sería otra”.


También, cree que es difícil sostener un nivel de inversión pública por las condiciones externas complejas de este año.
Otro rubro importante ha sido el pago de subsidios.

Así, entre 2007 y 2014 se presupuestaron USD 36 382 millones, la mayor parte a combustibles, que son generales (benefician a ricos y pobres).


Mientras que el Bono de Desarrollo Humano, que beneficia a población en extrema pobreza, en cambio, representa unos USD 700 millones al año.
Analistas y gremios coinciden en que es momento de trabajar, además de infraestructura, en el seguimiento de la calidad de la inversión.

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