30 de enero de 2016 00:00

El temor a más inundaciones frena el retorno

En la Escuela Fiscal Atacames, en el cantón del mismo nombre, aún permanecen familias albergadas y sus enseres. Foto:  Vicente Costales/ EL COMERCIO

En la Escuela Fiscal Atacames, en el cantón del mismo nombre, aún permanecen familias albergadas y sus enseres. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO

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Marcel Bonilla

El plan retorno se puso en marcha desde ayer, 29 de enero del 2016, por las autoridades de Esmeraldas y Atacames para que los afectados por las recientes inundaciones regresen a sus casas.

El objetivo es que las familias puedan volver a sus hogares con la ayuda de voluntarios, una vez que se haya desalojado el lodo y agua. Para que esto suceda se requiere una evaluación de la estructura de las viviendas que presentaron daños, lo cual debe realizar el Ministerio de Desarrollo y Vivienda (Miduvi).

Hasta ayer, las toneladas de escombros que estaban en las esquinas de los barrios afectados se sacaban en volquetas. Maquinaria pesada de los municipios abrían zanjas para drenar el agua estancada que emanaba fuertes olores.

En Atacames 25 personas retornaron a sus casas, mientras que en Esmeraldas pocas lo harán desde el lunes. Según el coordinador de los albergues en este cantón, Renato Tambaco, se trabaja en zonas como la isla Luis Vargas Torres, Luis Prado, Propicia 2, 50 Casas, Tiwintza y Río Teaone, para que las familias vuelvan.

La crecida de los ríos en Esmeraldas destruyó enseres y se llevó cultivos. En el cantón Esmeraldas está el 81% de los afectados, en Atacames 15% y 2% en Quinindé. El resto está en el cantón Eloy Alfaro, San Lorenzo y Rioverde.

Solo en Esmeraldas hay 3 056 personas en seis albergues, mientras que en Atacames 345 permanecen en tres refugios temporales, en ocho sectores de la parroquia urbana de Atacames. Hacia esos sitios unos llevaron electrodomésticos, muebles y los pocos colchones que alcanzaron a sacar con ayuda de los vecinos.

Los alojados dicen que no están en condiciones de regresar tras cuatro días de la tragedia, porque en sus viviendas todavía hay lodo y amenaza de lluvias, que creen pueden generar nuevas inundaciones.

Pedro Posligua tiene cuatro hijos. Su casa que está en el barrio Los Almendros, junto al manglar del río Atacames, está abandonada y llena de lodo. Esa es una de las razones por las cuales no quiere dejar el albergue. La otra es porque teme que el agua vuelva a subir después de un aguacero.

La familia de Posligua está en el albergue de la Unidad Educativa Atacames desde el pasado martes. “No sé qué puede pasar con mis hijos si los dejo ahí y se produce una nueva crecida”.
Entre los refugiados hay temor porque viven muy cerca de las zonas vulnerables y por donde pasan los afluentes. Estos sectores son el producto de invasiones o por la reubicación de personas que salieron de otras localidades.

Por ello, en barrios como Torres Fuerte, El Porvenir, Nueva Esperanza, Alonso de Illescas, 18 de Febrero y Los Almendros, ya trabaja un conjunto de maquinaria en el desalojo del lodo, para agilitar el proceso de retorno de quienes se fueron huyendo de la correntada para salvar sus vidas.

Mercedes Chasing es madre de cuatro hijos y su vivienda fue una de las más afectadas en el barrio Nueva Esperanza, etapa 2, de la ciudad de Atacames. “Soy una mujer soltera y aunque me saquen del albergue me quedaré allí, pero para allá no quiere regresar”, dijo la mujer de 32 años.

Pero Francisco Sánchez, encargado del albergue de la Unidad Educativa Atacames, en donde está Chasing, dice que permanecerán 3 días más. No obstante, el responsable de la Secretaría de Gestión de Riesgo en Esmeraldas, Betto Estupiñán, cree que el retorno de las familias a sus casas podría extenderse por varias semanas.

Para Catalina Torres, una de las afectadas y habitante de la isla Luis Vargas Torres, irse del albergue es un hecho. Ella está en el coliseo del Colegio Margarita Cortés de Esmeraldas. “La comida aquí es racionada porque somos muchos y existen limitaciones”, comenta.

Torres quiso volver a su casa con los dos colchones que le facilitaron en el albergue temporal para que duerma con su hijo. Pero le dijeron que no podía llevárselo. “Esto es inaudito. En la casa se mojaron mis colchones y si regreso, en ¿qué voy a dormir? ¿Cuál es entonces la forma de ayudarnos a quienes perdimos todo?”.

Las personas que están en un refugio temporal reciben alimentos enviados de los municipios de Atacames y Esmeraldas, así como del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Además se sumaron ayudas humanitarias particulares y de instituciones como la Prefectura de Esmeraldas.

Las donaciones para estas familiasse receptan en el Patronato Municipal, desde donde se distribuirá la entrega de ropa, alimentos y agua hasta que los albergados puedan retornar a sus hogares.

Esmeraldas

Las casas de los damnificados son evaluadas antes de regresar. 25 familias volvieron.

En contexto

Los procesos de retorno de las familias desde los albergues hasta sus hogares tomará un mes, en muchos casos, porque las autoridades deben evaluar antes a las viviendas. Una gran parte de las casas tiene paredes rotas, techos dañados y escombros.

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