16 de diciembre de 2017 00:28

La comida dañó el festejo en Sabana Grande

El recinto Sabana Grande es un recóndito poblado de calles polvorientas de Progreso. Las brigadas médicas realizaron visitas a las casas e improvisaron una carpa de atención.

El recinto Sabana Grande es un recóndito poblado de calles polvorientas de Progreso. Las brigadas médicas realizaron visitas a las casas e improvisaron una carpa de atención. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Redacciones. Guayaquil y Riobamba (I)

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Jéssica y Anita compartieron una camilla en el hospital de Playas toda la noche del jueves 14 de diciembre de 2017 y un colchón tendido sobre el piso de la casa comunal de Sabana Grande la mañana del pasado viernes.

Las hermanas, de 9 y 8 años, aún no superan el malestar estomacal que les causó un plato de comida que recibieron en un agasajo navideño en el recóndito recinto donde viven, en la parroquia Progreso del cantón Guayaquil (Guayas).

“Era un arroz blanquito con una presa de pollo. Llegaron a la casa contentas con su comidita hasta que comenzaron los dolores”, contó Hilda Antepara, tía de las niñas, poco después de darles un jarabe y de rogarles que tomen suero oral.

Familias enteras recibieron atención médica en hospitales de Playas, Guayaquil y Santa Elena, por una presunta intoxicación alimentaria que las autoridades de Salud y la Fiscalía investigan. Los síntomas se repiten al hablar con los habitantes de Sabana Grande: malestar estomacal, fiebre, vómitos, desmayos.

“Fue algo caótico. La gente salía a las calles, con sus niños en brazos, vomitando, buscando ayuda con desesperación”, recordó Héctor Chalén, presidente de la comuna. Él calcula que unos 280 habitantes, de los 3 200 que viven en esta apartada comunidad de calles polvorientas, resultaron afectados.

Al parecer todo se originó en un festejo navideño, organizado por un grupo de amigos que continuamente visita el puerto de Sabana, un esterillo cercano a la comuna. Empezó a las 14:00 del jueves en una iglesia que prestaron para convocar a los niños. Afuera del templo ayer aún había platos, vasos y cucharas desechables.

“La comida estaba dañada, porque solamente unos 15 minutos después de que comieron se pusieron mal”, contó la abuela de Carelys a unos médicos que la visitaron en su casa. El vómito imparable debilitó a la pequeña de cinco años, quien recuperó las fuerzas al mediodía cuando salió al portal a dar vueltas en su bicicleta. En su casa, cuatro niños más sufrieron problemas estomacales. En la mesa del comedor había un montón de medicinas.

Muchos pobladores fletaron autos para buscar ayuda en ciudades cercanas. Luego llegaron ambulancias de varias instituciones, como el Ministerio de Salud, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y la Comisión de Tránsito. Algunas familias se dispersaron en distintos centros médicos, públicos y privados, y recién en la mañana lograron ubicar a todos sus parientes.

El gobernador del Guayas, José Francisco Cevallos, informó que 157 personas fueron atendidas en los hospitales de Playas y Guayaquil. Hasta ayer en la mañana 71 pacientes ya fueron dados de alta. En el Hospital León Becerra, del Puerto Principal, estaban asiladas 21 personas; se mantenían estables y se esperaba darles el alta en 24 o 48 horas.

Quienes recibieron el alta y volvieron a Sabana no estaban del todo bien. Las brigadas del Ministerio de Salud, que recorrían las viviendas para constatar la evolución de los enfermos, tuvieron que improvisar un centro de atención en la casa comunal, donde Anita y Jéssica se recuperaban de una larga y dolorosa vigilia.

Hasta allí llegaban otros niños en brazos de sus madres, llorando. Los marcos de las ventanas sirvieron para colgar los sueros que les colocaron para atenuar el malestar. Según datos de la Coordinación Zonal 5 de Salud, los pacientes recibieron medicación vía oral y a través de sueros, para frenar la deshidratación.

En Sabana Grande, el 60% de la población se dedica a la agricultura. Hay plantaciones de mango, cacao y bananeras. El 40% vive de la actividad camaronera y la pesca. Ayer las actividades se paralizaron.

Otro caso en Chimborazo

Un arroz relleno con embutidos posiblemente causó intoxicación de 58 niños y tres docentes de la escuela de la parroquia San Juan, situada a 40 minutos de Riobamba. Ellos participaban en un agasajo navideño patrocinado por un centro educativo, ayer. Los menores fueron movilizados en compañía de sus padres a casas de salud de Riobamba y Colta. Presentaban fuerte dolor estomacal, diarrea y vómito, síntomas compatibles con una intoxicación alimentaria.

“Los pacientes están estables, bajo vigilancia médica y pensamos que en las próximas 24 horas serán dados de alta”, dijo el representante de la Dirección Zonal de Salud. La Mesa de Salud del Comité de Operaciones en Emergencias de Chimborazo se activó para gestionar la emergencia. Los representantes institucionales, encabezados por la gobernadora de Chimborazo, Margarita Guevara, se reunieron en la sala de crisis del ECU911.

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