16 de agosto de 2014 00:05

Alianza País prepara a sus militantes para el Twitter

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Redacción Política (I)

politica@elcomercio.com

Los usuarios de las redes sociales no perdonan. Los errores que cometen tanto los simpatizantes como los detractores del Gobierno son observados por miles de cibernautas que aprovechan esos deslices para demostrar con creatividad, sentido del humor, pero también con insultos, los pasos en falso que pudieran dar.

Hay varios ejemplos. Dos de las últimas tendencias en esta red social fueron las etiquetas #AlabadoSeaElMashi y #SiElMashiEsClaseMedia. Ambas hacen referencia al presidente Rafael Correa.

La primera fue por un error de la Secretaría de Gestión de la Política, que publicó un tuit, mal redactado, sobre la “jornada de alabanza a @MashiRafael”. Aunque el Community Manager de la cuenta borró la publicación inmediatamente después, la evidencia fue capturada y usada por los tuiteros.

La segunda fue por un comentario del mismo Mandatario sobre el tema de las utilidades de las telefónicas. En él se declaraba como parte de la clase media. La respuesta fue una oleada de tuits, que marcó tendencia por alrededor de 48 horas, que es bastante ante la ­volatilidad en Twitter.

La cada vez mayor influencia de las redes en la discusión pública es algo que el oficialismo no ha dejado de atender. Incluso, en el último taller de formación política de Alianza País, una de las clases se titulaba Comunicación política: Técnicas y estrategias para la sociedad de la información.

Uno de los puntos del documento de clase era Quiero ser Trending Topic (TT) y explicaba el funcionamiento de este medidor de popularidad en Twitter. Y para entrar a los 10 primeros puestos es necesario llegar a un volumen determinado de tuits, en un momento concreto, pero es difícil de lograr porque no se puede predecir el comportamiento de los usuarios.

Pero la conclusión del texto es clara: “Si se suma la fuerza de los políticos de un determinado partido con la militancia, los simpatizantes y los detractores, que usan la misma etiqueta con ironía, las posi­bi­lidades de conseguir el ansiado TT aumentan”.

Con todos estos antecedentes, la estrategia del oficialismo apunta a mejorar su efectividad en las redes sociales. Pero a veces, el ingenio de los usuarios supera las intenciones del ­oficialismo.

Alabado

El error del Community Manager de la Secretaría de Gestión de la Política desencadenó una serie de burlas.

No todas las etiquetas o ‘hash­tags’ que se publican -que usan el signo numeral (#)-se vuelven famosas. Pero hay temas de coyuntura política y social con tanto impacto, que han exigido una respuesta del Gobierno o su rectificación.

Para ejemplificar el primer grupo está la errática lectura del asambleísta Agustín Delgado. Cuando los comenta­rios en la Red sobre el ‘Tin’ tomaron fuerza, el oficialismo respondió con la etiqueta #YoTambiénSoyTinDelgado. La promocionó incluso fuera de la red, con la participación del ministro del Deporte, José Francisco Cevallos, y otros exfutbolistas.

En el segundo grupo se puede contar el roce entre la Secretaría de Comunicación y el presentador de noticias Alfonso Espinosa de los Monteros. Los tuits de respaldo a #DonAlfonso sacudieron Twitter. Incluso los usuarios se adueñaron del eslogan ‘All you need is Ecuador’ del Ministerio de Turismo, para convertirlo en #AllYouNeedIsDonAlfonso. No fue en vano: el titular de la Secretaría, Fernando Alvarado, presentó una disculpa pública al periodista.

Otro evento que brindó material para que los tuiteros bromearan fue el lanzamiento del primer satélite ecuatoriano, Pegaso, que incluso ocasionó el cierre de la cuenta de Twitter del director de Operaciones Espaciales, Ronnie Nader.

Pero no todo parece sonreírle al Gobierno cuando pretende imponer un tema. Seguramente la eficacia deberá esperar. El caso del impuesto a los envíos por courier desde el extranjero fue uno. Aunque no hubo una etiqueta en particular, el tema del 4x4 originó cientos de críticas a la medida desde la Web.

Todas las acciones e inacciones del Gobierno y de sus funcionarios son observadas desde la plataforma de esta red social. Lo mismo sucede con cualquiera que abra una cuenta pública. Por ejemplo, en las últimas elecciones, el oficialismo posicionó la etiqueta #RodasRodó, para referirse al candidato a la Alcaldía de Quito Mauricio Rodas. No obstante, la reacción de los capitalinos fue más fuerte con el ‘hashtag’ #ChaoBarrera.

Otras muestras son los reiterados intentos por suspender las cuentas de ciertos usuarios de oposición. Pero en este caso el Gobierno no se enfrenta con actores de algún partido o movimiento, sino con ciudadanos que en su mayoría no muestran banderas políticas.

En Contexto

La popularidad de Twitter está cambiando la forma de hacer política. Ahora las entidades del Estado cuentan con un Community Manager, quien se encarga de difundir sus actividades. Incluso se contrata a empresas de monitoreo para medir las opiniones en la Web.

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