13 de April de 2010 00:00

El INH sigue las huellas de los virus

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Redacción Guayaquil

Es un trabajo minucioso. En el laboratorio se calibran los microscopios, se analizan muestras y se investiga cada molécula de un virus. 

Desde noviembre del 2008, el Instituto Nacional de Higiene (INH) L. Izquieta Pérez desarrolla un programa para seguir de cerca las huellas del dengue, la fiebre amarilla y de otros virus que pudieran circular en el país.

La próxima fase
El bioterio es una de las siguientes fases de investigación. En ese laboratorio se harán estudios experimentales con animales, como ratones.
Inyectar el virus en el cerebro de ratones pequeños es uno de los planes. Así se seguirá la evolución de la enfermedad y se buscarán anticuerpos. 
A fines de este mes se concluirán los trabajos de adaptación del bioterio. Por ahora se instalan jaulas para los animales.

Se trata de una investigación de  los arbovirus, vectores artrópodos como mosquitos, garrapatas y otros dípteros (moscas y arañas), transmisores de los virus. En este estudio, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) invirtió USD 1 248 912.

Ernesto Gutiérrez, director del proyecto, explicó durante la última presentación de los avances, en febrero, que a más del dengue y la fiebre amarilla también se sigue el rastro de otros virus. Entre estos están  el de San Luis, del Nilo y las encefalitis equinas, con antecedentes en  Latinoamérica.  

Uno de los puntales de este estudio es el seguimiento del ciclo silvestre de los arbovirus. Para ello, Mary Regato, investigadora del proyecto, explica que se toman muestras en tres zonas:  Manglaralto, en Santa Elena; Vinces, en Los Ríos; y Puyo, en Pastaza.

En estos viajes, que se realizan cada dos meses, los investigadores utilizan trampas para tomar muestras. Desde cestos para capturar los mosquitos y roedores, hasta jaulas con hámsters centinelas (expuestos para que sean picados por mosquitos y garrapatas), son algunas estrategias.

En esas zonas también se toman muestras de sangre humana y animal, en especial  de caballos. En general, se conoce que hay unos 360 tipos de virus. La meta, según Regato, es conocer de forma global cuáles están  circulando en el país y cómo actúan. 

La investigadora agrega que a lo largo del estudio se han recogido 1 100 muestras. Todas han sido procesadas en los laboratorios.

Frente al mesón de trabajo, la bióloga Martha Castillo efectúa una prueba de inhibición. Con una pipeta coloca líquidos en varios tubos de ensayo con sangre. Esos compuestos son los  antígenos o muestras de distintos virus. 

El examen ayuda a conocer si hay anticuerpos. Para un diagnóstico certero, Castillo usa sangre de ganso, más sensible al  virus.

Una pizarra muestra la composición química de los virus. En la tabla se incluye al virus de San Luis, que surgió en 1933  en Estados Unidos. La enfermedad pasó de  aves a humanos, a través del mosquito cúlex, provocando convulsiones y hasta parálisis.

El virus del Nilo, una enfermedad que produce encefalitis en equinos y humanos, también es parte del estudio. Sus efectos son similares a los de las encefalomielitis equina venezolana, que provocan la inflamación de la materia gris, la degeneración neuronal y hemorragias.


El estudio del hamptavirus se podría sumar a la lista. Este se transmite por roedores y puede causar fiebre hemorrágica viral, similar al dengue hemorrágico. Regato aclara que en el país no se han presentado indicios de estos virus. Y por ello se concentran en el dengue y la fiebre amarilla.

En cuanto al dengue, que  tiene un historia de epidemias en Ecuador -1988, 2002 y 2007-, se aplican dos pruebas: la IGG, para conocer si el paciente tuvo infecciones pasadas, y la IGM, para saber si el virus está circulando. 

También se analiza el genoma del dengue para verificar el serotipo, que son los  subtipos del virus circulante. Actualmente, según los análisis, circula el serotipo 3.

En el caso de la fiebre amarilla, sus epidemias más fuertes fueron en 1975, 1979, 1997. Por ahora, en el país  no se han detectado casos del tipo urbano, pero es probable que surjan casos en  el campo.

Tres proyectos tienen avances

Acelerar el diagnóstico de las enfermedades infecciosas es la meta del Departamento de Investigación y Diagnóstico Microbiológico del INH. Las técnicas tradicionales, como los cultivos celulares y las pruebas de inmunofluorescencia, tomaban mucho tiempo.

Ahora, en los laboratorios se trabaja con una técnica más veloz: la de biología molecular. Cámaras de seguridad biológica y lámparas de luz UV son parte de los equipos que se usan   para  analizar el ADN del agente infeccioso.     

Este es uno de los tres  proyectos, adicionales al de arbovirus, que tiene  el apoyo de Senacyt. La inversión es de USD 10 millones y los resultados se darán en el 2011.

Levantar el primer banco de vacunas del país es parte de esta iniciativa. El objetivo del  proyecto es producir 900 000 dosis de la vacuna pentavalente, que actualmente se importa. El plan contó con el asesoramiento de médicos cubanos. También se trabajará la  antirrábica humana y antirrábica veterinaria en sustrato celular. 

Otro plan es la red informática que unirá a los laboratorios del INH en Cuenca, Quito y Guayaquil. Este está listo en un 60%.

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