29 de mayo de 2014 18:56

Los ingresos exclusivos para grupos vulnerables no se respetan en la Metrovía de Guayaquil

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Redacción Guayaquil

En Guayaquil, el servicio masivo de transporte Metrovía plantea, desde el 2012, un espacio separado en los articulados para ciertos grupos vulnerables, incluidas las mujeres. Sin embargo, la normativa no es clara y no se cumple en su totalidad.

Federico Von Buchwald, director de la Fundación Metrovía, dice que la señalética ha sido colocada nuevamente y que se trabajará con los guardias de seguridad para que hagan cumplir esta norma.

En los buses, unos stickers indican que el ingreso por las dos primeras puertas -de cuatro- es para mujeres, niños, y personas de la tercera edad o con capacidades especiales.

En la práctica, solo una puerta es destinada a la entrada de estas personas. En las terminales principales, como la Río Daule (norte) se separan las filas mediante carteles. Una entrada es para los grupos vulnerables, y las otras tres para “hombres y usuarios en general”. Las mujeres que no lleven niños en brazos o no cumplan con la condición de extra embarazadas, deben embarcarse con los hombres.

Uno de los principales problemas es el desconocimiento de los usuarios. En la Terminal Río Daule, por ejemplo, hombres de todas las edades se mezclan en las filas de prioridad, muchas veces sin saberlo. En otros casos, no existe un verdadero control y algunos aprovechan la oportunidad de entrar más rápido a los vehículos a través de una puerta que no les corresponde.

A pesar de la falta total de control, los usuarios que ingresan por la primera puerta consideran que es beneficiosa la división. Tal es el caso de Martha López, quien viaja a diario en la Metrovía, con su hijo de un año en brazos, y su hija de cuatro años de la mano. Ella afirma que hacer fila en la primera puerta le ahorra tiempo y le garantiza comodidad. “Pero a veces se meten hombres en la fila y los guardias no hacen nada”. En otras terminales y paradas de bus, la situación es más difícil de manejar porque los espacios son más reducidos.

Ante esta problemática, Von Buchwald asegura que se están buscando soluciones. Las sanciones civiles no son una opción por el momento, pero el personal está siendo capacitado en este tema.

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