13 de septiembre de 2016 12:44

La enseñanza de inglés vuelve a la escuela, en medio de dudas

Marlene Chiluiza es una de las tres profesoras Go Teacher que trabaja en la Unidad Educativa Réplica 24 de Mayo. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

Marlene Chiluiza es una de las tres profesoras Go Teacher que trabaja en la Unidad Educativa Réplica 24 de Mayo. Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

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Diego Puente
dapuente@elcomercio.com (I)

Ashley A. quiere estudiar en una universidad en el extranjero. Ella ha escuchado de las becas para ir a Europa y Norteamérica, donde se habla inglés. Por eso quiere aprender el idioma. Tiene 9 años, está en sexto de básica y nunca ha recibido esta materia en el sistema escolar fiscal.

Para el ciclo 2016-2017 se reformó el currículo educativo. Con la nueva normativa vuelve la enseñanza obligatoria del inglés desde segundo a séptimo año de básica de las instituciones fiscales del régimen Sierra y Amazonía. Esto se había suspendido en el 2014. Solo si se contaba con profesores se podía ofrecer la asignatura.

Antes de este Gobierno, el aprendizaje de este idioma de primero a séptimo año era opcional, según el Acuerdo 582, de marzo del 2000.

Y desde mucho antes, el enfoque en el país no estuvo en la enseñanza de inglés en la primaria. Así, el Proyecto de Reforma Curricular de Inglés (Cradle), vigente desde 1992, se concentró en la secundaria.

María Fernanda Povea, madre de Ashley, espera que pueda recuperar el tiempo perdido. En el plantel aún no les informan detalles sobre el programa de estudios que van a implementar o sobre los libros. “Nos dijeron que los dará el Ministerio de Educación”.

Solo sabe que en el horario de su hija aparecen tres horas a la semana del idioma extranjero. En los privados suelen tener dos horas diarias.

En otros centros fiscales de Solanda, La Mena Dos y Chillogallo, sur de Quito, los padres de familia se reunieron con autoridades para informarse del tema. En varios aún no tienen suficientes profesores para todos los cursos. “Nos explicaron que están pendientes de disposiciones del Ministerio”, dijo María Belén R., de la Escuela San Gabriel.

El Ministerio de Educación tenía un déficit de 1 006 docentes de inglés para el ciclo que empezó este mes.

En un ‘email’, a través del cual la Cartera respondió a este Diario, se señaló que el faltante “ya se está cubriendo”con la inserción de docentes nacionales que manejan el idioma, la incorporación de docentes angloparlantes y de maestros Go Teacher que finalizaron su capacitación en el extranjero.

En el 2014, la meta del Ministerio era contar con 14 000 profesores de inglés para el 2017. Este año tienen cerca de 7 338.

El titular de esa Cartera, Augusto Espinosa, informó el 29 de agosto pasado que en el último trimestre de este año vendrán 300 profesores que tienen al inglés como lengua madre, para colaborar en la enseñanza, sobre todo en los primeros años de básica.

Espinosa calificó como “engaño social” a la enseñanza del inglés antes de programas como el Go Teacher. En una evaluación efectuada a 4 000 maestros en el 2012 se comprobó que ni el 50% llegaba a nivel uno. “Apenas conocían la estructura gramatical”.

Para mejorar la formación docente, el Gobierno lanzó un programa de capacitación. Cerca de 4 766 docentes alcanzaron nivel B1 y B2, que reflejan conocimiento importante. Además, 1 101 docentes pertenecen al grupo Go Teacher, que se capacitó durante ocho meses en el extranjero.

Este programa, impulsado por el Ministerio y la Secretaría de Educación Superior (Senescyt), fortalece cuatro habilidades: leer, hablar, escribir y escuchar. Otros 62 maestros estudian una maestría en este idioma.

Marlene Chiluiza es una Go Teacher que se capacitó en la Universidad Estatal de Kansas, Estados Unidos. Ella mejoró su metodología de enseñanza para obtener una certificación TESL (enseñanza del inglés como segunda lengua).

Desde el año pasado, la profesora de la Unidad Educativa Réplica 24 de Mayo aplicó un programa piloto de una hora semanal. Este ciclo lectivo dará clases en seis cursos.

El plantel tiene a disposición de sus alumnos laboratorios de idiomas, proyectores e Internet. Son insumos importantes para poner en práctica lo aprendido.

En la institución se colocó señalética en español e inglés para identificar salidas de emergencia, aulas de clase.

Verónica Flores, madre de familia de la Unidad Educativa Mejía, anhela que el método de enseñanza haya cambiado. Ella recuerda que no aprendió inglés en su niñez y adolescencia. “Todos los años se pasaban con el verbo ‘to be’ ser/estar y no aprendimos ni eso”, dijo.

Recuerda que la maestra utilizaba una casetera que reproducía la voz de una mujer. Todos repetían sin entender lo que decían. Cuenta que aprendió pocas palabras que le hicieron traducir al español y que usaban libros en blanco y negro que debían llenar. “No importaba qué pusiéramos porque la profesora ni leía”.

El Ministerio intenta cambiar el antiguo método. Los profesores Go Teacher se ayudan de la tecnología para enseñar. En el primer día de clases, Chiluiza proyectó un video, sin sonido. Luego los alumnos, de 6 años, escucharon la letra y la música. Poco después asociaron la palabra ‘hello’ al saludo.

La docente repartió una especie de cuadernillos con hojas de colores. En ella estaban escritas palabras que los niños tenían que dibujar. No importaba que las imágenes no correspondieran a su significado. Así pudo determinar qué conocimientos previos tenían.

En Kansas le enseñaron a utilizar materiales de diferentes colores, texturas y formas, para que los niños aprendan mientras juegan.

La Comisión Fulbright es un referente en la enseñanza del idioma. Para Patricia Ricle, asesora, los docentes deben romper con la brecha entre el aprendizaje del idioma y la aplicación en la vida diaria. “Nos enseñan inglés en español y así no se puede”.

También, dice, la edad influye. “A los 7 años se cierra un período en el cual el nivel de asimilación es mucho más alto”. En la Comisión tienen máximo 16 alumnos por clase para dar una atención personalizada.

Para la presidenta de la UNE, Rosana Palacios, estos cambios son “experimentos del Ministro que no sabe qué hacer con la educación”. Denuncia que en las aulas hay más de 35 estudiantes y asegura que hay un déficit de docentes.

Carla Povea, tía de Ashley y madre de otro estudiante de básica, tiene interrogantes sobre lo que pasará con los chicos de cursos superiores que no recibieron inglés. No sabe si les darán el contenido y los libros que corresponden a quinto año o lo más básico, ya que no tienen conocimientos previos. Pese a que este Diario lo consultó, el Ministerio no respondió qué nivel de inglés se dará a los chicos que perdieron dos años de la asignatura.

En contexto

En 1912, desde hace más de un siglo, se empezó a enseñar inglés en los planteles de Ecuador. La asignatura ingresó al currículo de modo formal en los cincuenta, en el gobierno de Galo Plaza Lasso. Como ahora el mayor problema era el déficit de docentes.

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