23 de septiembre de 2015 16:54

El BID identifica una Latinoamérica "atrapada" en empleos de mala calidad

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 5
Triste 1
Indiferente 0
Sorprendido 2
Contento 3
Agencia EFE

América Latina y el Caribe padecen un peligroso "círculo vicioso" en su mercado laboral que mezcla la precariedad en los empleos, la informalidad y la baja productividad de los trabajadores, afirmó hoy, 23 de septiembre, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

"A pesar de que la región ha crecido bastante en los últimos años, sigue muy atrapada en un círculo vicioso de empleos de mala calidad", señaló la jefa de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID, Carmen Pagés, en una entrevista con Efe.

Ello se debe a un cúmulo de factores, como una baja productividad, una tasa alta de informalidad y una elevadísima rotación, con 33 % de los trabajadores manteniendo menos de un año el mismo empleo y cerca de la mitad de ellos acabando en un trabajo peor, indicó la experta.

"Estas tres cosas se retroalimentan entre sí. En una dinámica que no conduce al bienestar ni a la consolidación de las clases medias", consideró la especialista, una de las autoras del informe "Empleos para Crecer" del BID, presentado esta semana en México.

Las cifras hablan por sí solas; solo el 45 % de los empleos son formales en la región y los costos laborales salariales y no salariales suman el 39 % del producto interno bruto (PIB) generado por trabajador.

La baja productividad se debe superar "trabajando de manera más inteligente y efectiva", recordando que, en ningún caso, debe implicar una pérdida de derechos.

Esta "rueda" de precariedad laboral y poca productividad impide el crecimiento, por lo que el BID insta a países y empresarios a "repensar" sus políticas, dijo Pagés.

"Por un lado, creemos que la región tiene que enfocarse de manera decidida a aumentar la formalidad, pero para lograrlo hay varios elementos a tener en cuenta", apuntó.

En primer lugar, formalizar un trabajador es "caro" en relación a su productividad, por lo que se debe buscar un modo de "adecuación" que genere "un mayor balance entre costo y beneficio", destacó.

Ello se logrará con "una apuesta mucho más decidida por la formación del trabajador", indicó Pagés, que detalló que a menudo el asalariado no se ajusta a la vacante.

Otro problema es que en América Latina solo 8 de cada 100 trabajadores reciben algún tipo de formación al año, contra el 50% en promedio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (CCDE), identificó.

En este aspecto, el BID propone mejorar los servicios de empleo en aras de lograr formalización y estabilidad laboral y puso como buen ejemplo regional el Servicio Nacional de Empleo de México.

En Latinoamérica, el promedio del gasto en políticas públicas en este rubro ronda el 0,3 % del PIB, muy lejos del promedio de la OCDE, que supera el 0,6 %, según el BID.

Aunado a ello, Pagés consideró necesario, entre otros elementos, ofrecer incentivos fiscales a empresas que apoyen la formación del trabajador y, sobre todo, revisar una legislación que, en líneas generales, es "muy compleja" en toda la región y fomenta la rotación de empleados.

Puso como ejemplo el costo del despido. El BID no propone eliminarlo, pero sí regularlo para evitar un escenario actual caracterizado por la burocracia y en el que ni el trabajador ni la empresa conocen el monto de dinero que representará su finalización de contrato.

"Hay que simplificar todo esto y asegurarse a la vez que el trabajador que pierde su empleo puede tener un apoyo mientras está desempleado y pueda reinsertarse rápidamente en otro empleo", sentenció.

Todo ello permitirá que el empleador "genere valor" y se rompa esta "receta" de la precarización predominante en la región. Un circulo vicioso que impacta seriamente en los jóvenes, que padecen una "transición problemática" al mundo laboral debido a un sistema educativo de mala calidad y a la falta de experiencia.

"Los jóvenes son como una página en blanco riesgosa para las empresas, porque no se puede determinar sus capacidades", explicó la experta.

Ello desemboca en un problema todavía mayor, y es que más del 20% de los jóvenes de la región ni estudia, ni trabaja, ni busca empleo, expuso.

Positivamente, Carmen Pagés señaló que los países de la región son conscientes de todos estos retos y apuntó que, en esta tarea de renovación y buscar alternativas, el BID puede jugar un papel sustancial ayudando a diseminar buenas prácticas.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (0)