4 de November de 2009 00:00

La industria de fármacos se apuntala

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Redacción Guayaquil

El tablero del negocio de los fármacos (pastillas, tabletas, ampollas, jarabes, cápsulas y demás) tendrá nuevos actores en el mercado local. La industria nacional y los genéricos contarán con mayor espacio para competir con menor precio y sin patentes de exclusividad.

La mayoría de las 180 millones de unidades que se comercializan al año ya no se distribuirá, obligatoriamente, a través de los 154 laboratorios y distribuidores transnacionales. Estos protegen sus productos, durante más de cinco años, con las patentes.



Los pormenores
Laboratorios Kronos produce 75 millones de tabletas de diferentes marcas genéricas y es la tercera industria en el mercado local, por los niveles de producción que tiene. Ahora piensa elaborar más fármacos que están relacionados con la gastritis, diabetes, infecciones del aparato digestivo,  hipertensión y también una variedad de vitaminas.
La industria local deberá tramitar los registros sanitarios y mejorar los niveles de control de calidad. De las 26 firmas que existen en el mercado, 14 están en Guayaquil, dos en Ambato y el resto se encuentra en Quito, según la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos del Ecuador. La decisión del presidente Rafael Correa de que se emitan licencias obligatorias, para que los laboratorios nacionales puedan producir los medicamentos que tengan patentes internacionales, abrió camino a la industria local. Ello permitirá que aumente la oferta en el negocio. La industria nacional solo podía producir fármacos que ya no tenían patentes y que se vendían como genéricos.

Hasta el momento, los 26 laboratorios locales concentran el 20% de la facturación del mercado que, para este año, superará los USD 840 millones. La diferencia, el 80%, se reparte entre las industrias farmacéuticas extranjeras.

Esa limitante, comenta Luis Monteverde, jefe de Control de Calidad de Laboratorios Kronos, obliga a ocupar solo el 40% de la capacidad de producción y con un solo turno de trabajo. Este laboratorio elabora 150 productos como jarabes, tabletas, polvos antisépticos, antiinflamatorios, de los cuales el 60% corresponde a genéricos y, el resto, a marcas propias (kronodryl, kronafel, konvit entre otros). Kronos espera duplicar su producción y ampliar sus ventas en el mercado.

“Con las licencias obligatorias podemos ampliar la oferta de productos y en especial los que son de nueva generación. Se podrá elaborar productos para la hipertensión, diabetes, colesterol y con un costo hasta cinco veces menor que el de marca y con las mismas propiedades”, dice.

No todos comparten ese optimismo. Aracely Acosta, de 64 años, prefiere no comprar los genéricos, porque sus médicos tratantes no los recomiendan. Según ellos, no contienen las mismas propiedades. Hace 18 años, ella realiza un tratamiento para la hipertensión. Cada pastilla de marca internacional le cuesta USD 1,25. “Me han dicho que hay genéricos de USD 0,35 pero los doctores dicen que no los use”.

Para Renato Carló, presidente de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos del Ecuador (ALFE), el problema se origina porque los médicos están acostumbrados a recetar las marcas reconocidas. Además, quienes fijan los precios de los medicamentos extranjeros aumentan, hasta 10 veces, esos valores, pese a que se trata de la misma materia prima.

“El médico va a tener que pasar por un proceso de capacitación para que recete intensivamente los productos nacionales. Y el Consejo Nacional de Fijación de Precios debe cambiar”, señala.

Antonio Quezada, gerente del grupo Difare, dice que la industria local deberá ampliar sus inversiones y equipos tecnológicos para cumplir el reto de producir más fármacos y de tener buenas prácticas de manufactura. “Eso requiere capital para ampliar la mano de obra y comprar materia prima en India y China. Ahí necesitarán líneas de crédito para funcionar a su máxima capacidad”.

Carló explicó que la tecnología que tienen es la misma que los laboratorios transnacionales y que usan la misma materia prima. “Habrá laboratorios que no elaboren productos oncológicos porque requieren más tecnología, pero el resto sí lo hará”.

Quezada señaló que la facturación del negocio se reducirá en un 50% porque los precios caerán paulatinamente. Además, que el Gobierno será un cliente cada vez más fuerte para este sector.

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