15 de julio de 2016 10:15

La industria y la academia se unen para desarrollar tecnología

En Ferromédica se elaboran equipos médicos que esperan vender a través de la Sercop a entes de Gobierno. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En Ferromédica se elaboran equipos médicos que esperan vender a través de la Sercop a entes de Gobierno. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Diego Bravo

Una placa de vidrio negra con botones digitales sobresale y capta la atención. Por debajo de esta funciona una tarjeta electrónica con un programa informático para controlar los movimientos del ascensor. La tecnología es desarrollada por ingenieros de la empresa ecuatoriana Ascensores Keyco y cuenta con el apoyo de los alumnos de la Escuela Politécnica Nacional (EPN).

La firma fue creada en el 2006 y ha fabricado más de cien aparatos en el país. Su gerente, Karel Espinoza, cuenta que 35 personas, entre técnicos y obreros, trabajan allí para desarrollar equipos de esa rama.

Anualmente comercializa un promedio de 70 ascensores a un costo de USD 40 000 cada uno en el país. En un laboratorio, en el norte de Quito, ingenieros y alumnos se unen para desarrollar software y ser la única compañía ecuatoriana con esa actividad.

Esta es una de las tres firmas ganadoras del proyecto Ingenia TEC, promovido por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt), el Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano y la Secretaría de Compras Públicas (Sercop). Las otras son Ferromédica, que fabrica equipos e insumos médicos, y Vibag, que elabora reactivos para análisis clínicos.

El objetivo es promover la producción industrial y tecnológica en Ecuador, apoyar la creación y desarrollo de 43 implementos como partes de impresoras, purificadores de agua, pen drives, generadores eléctricos, equipos médicos.

Datos de la Senescyt señalan que desde el 2009 hasta el 2014, se importaron USD 2 200 millones en esos 43 artefactos. Con Ingenia TEC se busca ahorrar al país USD 370 millones en importaciones anuales.

Santiago Vásquez, director del Sercop, afirma que las empresas ganadoras ingresan al catálogo de compras públicas. Luego, el Estado adquiere los productos desarrollados por ellas para las entidades gubernamentales que los requieran por un período de dos y tres años. “De tal forma que cuando el Estado compre ascensores o equipamiento médico, lo haga a industria ecuatoriana”.

Como parte del concurso en el que participaron inicialmente ocho empresas, las tres ganadoras presentaron sus propuestas con el aval de universidades o institutos públicos de investigación.

Ferromédica trabajó con la Politécnica Salesiana en la construcción de un modelo de cama hospitalaria con cinco funciones de movimientos. Lo mismo en la creación de una lámpara de fototerapia para el tratamiento de la ictericia en neonatos.

Vibag contó con el aval de la Universidad Yachay Tech en la producción local de reactivos para análisis clínicos, utilizados para realizar exámenes de diagnóstico en laboratorios. Y Keyco desarrolló el software para ascensores electromecánicos, partes complementarias y su implementación tecnológica con la EPN.

Rina Pazos, subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación, señala que una de las prioridades del proyecto es juntar a las universidades con las empresas para hacer desarrollo tecnológico en Ecuador.

Para ello se hizo un estudio y se determinó que en el país se pueden fabricar 43 clases de productos importados. “Recibimos 29 postulaciones. Son 20 empresas (...). Los ganadores obtienen como premio catalogarse con una reserva de mercado en la Sercop. Solo con esos cuatro productos podríamos ahorrar al año USD 18 millones. En las próximas semanas vamos a declarar los siguientes ganadores”.

A Senescyt le interesa que el asocio entre universidad y academia sea permanente. Según Espinoza continuamente trabaja con jóvenes de la Facultad de Ingeniería Electrónica de la EPN para desarrollar ascensores. Antes de Ingenia TEC tuvo 40 pasantes y se han desarrollado cinco tesis al respecto.

Lo mismo pasa en Ferromédica. Su gerente, Pedro Alvarado, señala que con los politécnicos se han realizado 20 tesis que han aplicado en su fábrica. Un joven desarrolló un brazo mecánico para doblar metales. Y se prepara una silla eléctrica para personas con discapacidad, la cual se levanta y pone de pie al paciente para una mejor circulación de la sangre.

Un aparato de ese tipo, en el mercado internacional, cuesta más de USD 4 000, pero el objetivo de Ferromédica es crear una a 1 200.

En 2015, esta empresa tuvo ventas por unos USD 130 000. En el 2014, los ingresos fueron de 160 000. Ahora, tras haber ganado el concurso de Ingenia TEC, los propietarios de las firmas ganadoras están a la expectativa de reunirse con las autoridades de la Senescyt, Sercop y las universidades para ver cuál es la siguiente fase del proceso y comenzar a distribuir sus productos. Lo mismo señala Juan Pablo Salgado, vicerrector de Investigación de la Universidad Salesiana. Espera una reunión con la gente de Ferromédica y Senescyt para seguir con el proyecto del desarrollo de la cama hospitalaria, que plantea Ingenia TEC.

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