7 de December de 2009 00:00

Indulto y magnífica faena de El Juli

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Gonzalo Ruiz Álvarez
Especial para EL COMERCIO

Extraordinario cerrojo se puso ayer domingo a la Feria Jesús del Gran Poder 2009, con el corte de cinco orejas y un rabo,  y un toro indultado de Triana. El Juli, que cortó tres orejas y un rabo,  salió en hombros. El ecuatoriano Guillermo Albán logró un trofeo,  pero se lesionó la muñeca al final de su labor. Joselito Adame, que cortó una oreja, no pasó de discreto.

Con plaza llena y tarde calurosa se lidiaron toros de cuatro hierros: Huagrahuasi, Triana, Vista Hermosa y Mirafuente. El sexto toro, Agresivo, de Triana, fue indultado ante el clamor popular.

Julián López, El Juli, de Madrid, completó una torera labor con el que abrió plaza, un toro de Huagrahuasi, descastado, que fue a la querencia y que no daba opciones,  y con el que Julián estuvo muy bien. La labor entonada entre los pitones de la res alcanzó pases meritorios haciéndolo todo el diestro. La porfía en los naturales a los que da ba dimensión con el ayudado, y los medios muletazos con la derecha precedieron a un broche de faena con estatuarios y una estocada que derribó a la res sin puntilla. Oreja.

El cuarto, un toro cinqueño serio con cuajo y kilos de Vistahermosa, no tenía fuerza. Tras las verónicas de recibo y el quite por chicuelinas, El Juli se limitó a cumplir intentando el toreo sobre ambas manos. Mató de dos pinchazos y estocada entera y saludó desde el tercio.

Lo bueno vino en el sexto, un toro que en el sorteo correspondió a Guillermo Albán y que hubo de matar El Juli por lesión del ecuatoriano. Agresivo, de Triana, pesó 507 kilos y estaba herrado con el número 5. Buenas las verónicas de recibo y pacientes las ejecutorias del diestro que, poco a poco, fue descubriendo la estupenda embestida del toro.

Un buen inicio por alto con la muleta y dos series de derechazos daban la dimensión de lo que sería la faena en la que El Juli remataba los muletazos arriba, cuidando la poca fuerza de la res y en medio del entusiasmo general. Los pases se sucedían sin prisas y con ritmo adecuado. Los naturales fueron pacientes y toreros. Una gran serie de templados naturales daba proyección a una faena que iba ganando en vibración y torería. La magistral forma de adornarse de El Juli, los inmensos muletazos en circular y el inspirado remate de la serie con un afarolado ya recibían los primeros pañuelos pidiendo el indulto.

Nuevos naturales, pases por alto y ayudados iban poniendo broche de oro a las series en medio de las ovaciones generales que se prolongaron en la vuelta al ruedo, cuando el toro volvió a chiqueros y con las dos orejas y el rabo simbólicos en las manos del madrileño, antes de la salida triunfal por la puerta grande.

El torero guayaquileño Guillermo Albán saludó al primero de su lote, a la postre el único que toreó, con una larga cambiada y verónicas a pies juntos. Galleó de frente por detrás para llevar al toro a la cabalgadura y ejecutó un muy ajustado quite por gaoneras.

Con un cambio por la espalda en los medios inició su faena de muleta Albán, en medio de un clima de vibración que continúa con una buena serie por el pitón derecho,  en faena de buenos momentos en la que el toro, de Mirafuente,  humilló. Naturales ayudados y toreo de cercanías antes de los adornos por bernadinas y un desplante. Pinchó y luego consiguió una estocada entera que terminó con una voltereta fuerte. Albán cayó mal y se fracturó la muñeca izquierda. Con la oreja y un visible gesto de dolor se retiró a los servicios médicos de la plaza para no volver a salir.

Joselito Adame, de Aguascalientes, México, alcanzó cierto lucimiento en un quite por chicuelinas. Probó con la flámula por el lado derecho que tenía dificultades. No se acopló pese a la voluntad y tras el toreo al natural volvió a tomar la mano derecha. Mató de un bajonazo y cortó una oreja.

El público pidió con mucha fuerza la segunda oreja en el quinto toro tras una aburrida tarea que,  además, tuvo   un descompuesto tercio de banderillas lleno de pasos en falso del torero azteca. El trasteo anodino terminó de una estocada tendida. La autoridad, con buen criterio, no concedió la oreja y todo quedó en vuelta al ruedo y protestas al palco.

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