4 de junio del 2015 00:00

Indígenas intercambian sus saberes con turistas

Turismo

Un grupo de turistas alemanes y australianos aprecian las artesanías tejidas en los telares. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador
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(F-Contenido Intercultural)

Las comunidades indígenas apuestan a la instalación de sitios de hospedaje para promocionar su cultura, sus artesanías y la comercialización de platos típicos.

En Salasaka y en Chibuleo funcionan estos locales que cuentan a los visitantes su historia, leyendas, su arquitectura... Además, comparten con la gente de la comuna y sus actividades agrícolas.

Entre las actividades, a más de la comida típica y artesanías, se ofertan recorridos a caballo con la compañía de guías nativos. Las viviendas diseñadas con materiales andinos como la madera, paja, zigze y ladrillo se combinan con diseños que buscan atraer a los visitantes nacionales y extranjeros.

Hace ocho años funciona la Hostería Indi Huasi (La casa del Sol, en español). Este es uno de los tres sitios diseñados para promocionar a esta parroquia indígena ubicada en la vía Ambato-Baños. La carretera de cuatro carriles (dos de ida y dos de vuelta) divide a esta comunidad de 12 000 habitantes.

Uno de los atractivos de los turistas -especialmente internacionales- es que sus propietarios visten con atuendos típicos. Es decir, que la mujer usa anaco negro, rebozo, sombrero de ala corta color blanco. Los hombres visten pantalón y camisa blanca y un poncho negro.

“Lo que buscamos es que nos conozcan con nuestra propia vestimenta, sepan de donde venimos y lo que hacemos para mantener viva nuestra cultura”, explica Francisco Masaquiza, propietario de la hostería, a un grupo de turistas. Los foráneos, alemanes y austriacos, llegaron el domingo pasado.

Masaquiza les guió por diversos espacios. Sus telares rudimentarios, armados con madera atados con sogas de cabuya fue lo que más llamó la atención. Ahí, demostró el proceso de manufactura de los tapices. Él cruzó de un lado a otro los pequeños hilos de colores y le dio forma a vasijas y figuras incas. Ajustó con otro madero que baja y golpea para unir las hebras.

La construcción es de ladrillo y tiene decoraciones con imágenes danzantes, de la naturaleza, la vida diaria de los indígenas salasakas, las chismosas… “Es interesante conocer la cultura de los pueblos. Su artesanía es llamativa, es rico en conocimientos ancestrales y compartir entre culturas es lo mejor”, dice Alexander Schatul, estudiante alemán.

En este poblado funcionan tres locales para promocionar los conocimientos ancestrales y arquitectónicos de la comunidad. Enrique Mayorga, jefe de Turismo del Municipio de Pelileo, cuenta que los emprendimientos turísticos están dirigidos para que la gente conozca sus costumbres, artesanías, tradiciones, cultura...

Este proyecto se suma a la intención de fomentar el intercambio de conocimientos, y estilos de vida de los pueblos ancestrales. Por esa razón, se prevé iniciar un estudio para levantar información sobre el patrimonio cultural de Salasaka con el apoyo del Instituto de Patrimonio. “El objetivo es tener un conocimiento que nos permitan apoyar de mejor manera la conservación de este pueblo”, asegura Mayorga.

A un kilómetro de allí está la comunidad de Huasalata, donde se levanta la hostería Inka Huasi. Su construcción de ladrillo visto con madera y techo de paja es otro atractivo.

José Caisabanda, su propietario, la construyó usando técnicas milenarias. El lugar está decorado con pinturas que dan a conocer la vida cotidiana de los indígenas.

En ese sector, 11 familias se organizaron para integrar una asociación de turismo comunitario. Cada una muestra parte de su cultura. Los turistas pueden conocer, por ejemplo, cómo se pisotea el poncho que usan los salasakas o cómo caminar hasta el sitio sagrado Punta Rumi.

En el lugar sobresale una piedra gigante, que tiene la forma de un cráneo. “Los taitas venían acá para invocar a los dioses y tenía éxito. También, en la sanación de los enfermos. Como forma de pago a ese favor se dejan cerca piedras pequeña”.

En Chibuleo, otra comuna de Tungurahua, está el hospedaje Posada Chibuleo. Su arquitectura moderna tiene relación con la naturaleza. Ofrece habitaciones con diseños ancestrales y decoradas con pinturas con rostros indígenas. Este sitio ofrece danzas. Asimismo, alimentos andinos como las habas, el choclo, las ocas...

En contexto

En las comunidades indígenas se construyeron hosterías que son administradas por indígenas. En Salasaka y Chibuleo funcionan estos sitios para acoger al turismo nacional y extranjero. Allí los visitantes comparten con la población y realizan paseos por los sitios sagrados.

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