8 de April de 2010 00:00

Indígenas tras la ‘toma’ de la Asamblea

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Redacciones Sierra Norte, Sierra Centro, Cuenca y Política

politica@elcomercio.com

Unos 4 000 campesinos  llegaron ayer  a Cuenca. Arribaron  en la mañana en    buses y  en vehículos particulares desde los cantones aledaños. Hasta el mediodía,  todos se  concentraron   en el sector de Indurama, en el  sur de la urbe.

Ellos querían demostrar su oposición a la aprobación de la Ley de Aguas, que está a punto de discutirse en el Pleno de la Asamblea  (ver nota compartida).
Esa misma queja se repitió en las provincias del centro y norte de la Sierra.

En Cuenca, los manifestantes  caminaron, desde Indurama, unas 20 cuadras   hasta  la Subsecretaría de la Región 6 de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades). Su recorrido era vigilado por un centenar de policías que a pie, en moto o en patrulleros seguía  atento  la queja. Carlos Pérez Guartambel, presidente de la Federación de Organizaciones Campesinas del Azuay,  recordó que los indígenas del país están unidos para no permitir que se violen sus derechos. Un ejemplo fue el acuerdo que firmaron  la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) y  la Federación de Indígenas Evangélicos del Ecuador (Feine), el lunes.
 
Las dos organizaciones quieren impulsar la protesta a escala nacional para exigir que el proyecto de ley no sea discutido. También  para presentar un pliego de peticiones que, según dicen, deberá incluirse en el debate legislativo.

Por ejemplo, en  Azuay hay  una preocupación especial por la   explotación minera en fuentes y yacimientos de agua. La Federación de Organizaciones Campesinas de la provincia  propone que  alrededor de  dos millones  de hectáreas de páramo y bosque nativos queden libres de minería.

También piden que la autoridad única del Agua quede  conformada por un Consejo Plurinacional, con participación de los pueblos indígenas, de  los usuarios de agua potable, de los beneficiarios del riego, de gobierno seccionales, entre otros sectores.
 
La protesta  en Cuenca terminó en la tarde, pero unos 50 delegados de la Federación tomaron un bus para viajar a Quito para estar  en la ‘toma simbólica de la Asamblea’, que se cumplirá mañana, cuando se termine  el plazo para que la Comisión de Soberanía  entregue el proyecto legal.

Mientras tanto,   representantes de las comunidades de  Chimborazo y Tungurahua también empezaron su recorrido hasta la capital.  La caminata se inició luego de una  asamblea que se realizó en Riobamba. En el encuentro se confirmó que otro punto no   negociable tiene que ver con la  distribución equitativa del agua.

“No queremos que el Gobierno administre todo. Hay que conformar un Consejo Plurinacional. Hay que proteger las vertientes y los páramos. La Pacha Mama está enferma”, dijo  Julián Pucha,  del Movimiento  de Chimborazo.

Desde el norte del país   los cuatro pueblos que conforman la Federación de los Pueblos Kichwas de la Sierra Norte (Chijallta FICI) se organizaron para la protesta. Delegaciones de los pueblos Natabuela y Caranqui realizarán una vigilia en el parque Pedro Moncayo en Ibarra. Mientras que los  representantes de los pueblos Otavalo y Cayambi  irán a la ‘toma’ de la Asamblea.

Marco Guatemal, presidente de la Chijallta FICI, sostuvo que se agotará  el diálogo para que sus propuestas sean aceptadas  antes de empezar un levantamiento. “Es una acción que consideramos sagrada y que es la última instancia a la que llegaremos”, dijo.

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