28 de julio de 2014 00:00

Los indígenas protegen los bosques de incendios

Un centenar de vecinos de la comunidad de Chilco, cantón Ibarra, limpia uno de los caminos cortafuego, abierto en medio de un bosque comunitario. Foto: José Mafla/ EL COMERCIO

Un centenar de vecinos de la comunidad de Chilco, cantón Ibarra, limpia uno de los caminos cortafuego, abierto en medio de un bosque comunitario. Foto: José Mafla/ EL COMERCIO

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Washington Benalcázar.  
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Equipados con azadones, palas y machetes, un centenar de campesinos abre una especie de camino que divide al bosque que cubre la loma de Verdecunga, situada en el sur de la provincia de Imbabura.

"Esto es un cortafuego”, explica Anselmo Escola, uno de los vecinos de la comunidad indígena de Chilco, cantón Ibarra, que participa en la minga de prevención de incendios forestales.

Se refiere al trazado horizontal, de 5 a 6 metros de ancho,abierto en medio de los árboles de alisos, polylepis, pumamaqui y pajonales, que crecen en este páramo comunitario, sobre los 3 500 metros de altura.

En este lugar, de la parroquia Angochagua, brota el agua cristalina que abastece a los poblados asentados en el valle. Esa es la principal importancia de la vegetación de la zona, dice.

Un viento helado, que sopla desde el vecino volcán Cayambe, mece a los arbustos. “La función del camino cortafuego es evitar el paso de las llamas en caso de incendio”.

Los labriegos aprovechan las primeras semanas del verano para retirar la vegetación que crece durante el invierno en estos ramales artificiales. “Esta semana nos tocó limpiar los cortafuegos a los moradores de Chilco. La semana anterior lo hicieron los vecinos de Cochas”, explica Manuel Yánez, vocal de Ambiente de la Junta Parroquial de Angochagua.

También, indica que las trochas deben abrirse en el bosque cada 100 metros. Una tarea parecida se replica en 29 sectores de la provincia, considerados vulnerables porque han sido víctimas de las llamas en los últimos tres años.

El dato se desprende del Plan de Prevención y Control de Incendios Forestales 2014, que fue presentado el 16 de julio por el Ministerio del Ambiente.

Uno de esos sitios es la zona alta de la Reserva Cotacachi- Cayapas. Ahí, igualmente los habitantes de las comunidades indígenas, como Chilcapamba, efectúan la limpieza de senderos.

Además, vigilan que no se realicen quemas. Asimismo, están listos para actuar apenas avisten la presencia de humo. Alfonso Morales, presidente de la Unión de Organizaciones Campesinas de Cotacachi (Unorcac), dice que esta zona es importante no solo porque les asegura agua. También, les permite guiar a los turistas, que aumentan en esta temporada, como parte de los atractivos de turismo comunitario que ofrecen los vecinos.

Imbabura ha sido una de las provincias más afectadas del país por los incendios forestales. El 2012 fue el peor año. Quedaron reducidas a cenizas 4 700 hectáreas de bosques y páramos. El año anterior las llamas consumieron 1 500, asegura Segundo Fuentes, director del Ministerio del Ambiente (MAE).

Es por ello que este año prepararon una campaña, cuyo eje es el Plan de Prevención. Entre sus componentes están la capacitación de las 36 juntas parroquiales rurales de la provincia, las mingas para el mantenimiento de caminos cortafuego y la limpieza de senderos naturales.

En una de esas charlas estuvo Manuel Escola, presidente de Chilco. De retorno a la comuna explica a sus compañeros la importancia de estar alerta. Es por ello que a día seguido realizaron una minga en la que participaron niños, jóvenes y adultos.

Hernán Sandoval, presidente de la Junta Parroquial de Angochagua, asegura que protegen 10 000 hectáreas de bosques y páramos de la zona altas, que sus ancestros recibieron de las haciendas en donde trabajaban

A pesar de los esfuerzos, entre mayo y julio últimos el ECU 911 recibió 40 llamadas de alerta de incendio. El mayor ocurrió el 12 de este mes en La Carbonería, al este de Ibarra. Pero los campesinos y bomberos sofocaron el fuego.

En contexto

La provincia de Imbabura, que fue una de las más afectadas por los incendios forestales en el 2012 y 2013, formó brigadas de prevención y control. Los grupos están integrados por las autoridades y campesinos vecinos de 29 sitios vulnerables víctimas del fuego.

Consejos para evitar incendios forestales en verano

Lo ideal es no encender fuego al aire libre. La vegetación seca y los fuertes vientos del verano pueden generar un incendio forestal.

Si enciende una fogata no lo haga bajo los árboles. Escoja un sitio despejado, retire todo el pasto y rodéela con piedras.

En caso de haber prendido una fogata, apague bien el fuego. Mantenga la vigilancia para asegurarse que se apagó.

Cuando los campesinos tienen que realizar quemas agrícolas de desechos deben pedir ayuda a los bomberos.

La línea telefónica 911 es el único número de emergencias para alertar sobre posibles incendios. Funciona las 24 horas.

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