31 de agosto de 2016 21:24

Los indígenas opositores venezolanos marchan descalzos por revocatorio

Un grupo de indígenas seguidores de la oposición venezolana son vistos luego de llegar a Caracas (Venezuela) desde el estado de Amazonas hoy, miércoles 31 de agosto de 2016, para asistir a la marcha convocada por la coalición opositora Mesa de la Unidad D

Un grupo de indígenas seguidores de la oposición venezolana son vistos luego de llegar a Caracas (Venezuela) desde el estado de Amazonas hoy, miércoles 31 de agosto de 2016, para asistir a la marcha convocada por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) el 1 de septiembre. Foto: EFE

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Agencia EFE

Siete días, más de 800 kilómetros a pie y en vehículo, 56 horas de marcha acumulada y más de 34 puestos de policía encontró en el camino un grupo de indígenas que llegó a Caracas para demandar al poder electoral venezolano la realización del referendo revocatorio del presidente Nicolás Maduro.

Desde el Amazonas, al sur-oriente venezolano, partieron 2.000 el miércoles pasado con la misión de llegar a la capital, lo lograron solo 126 esta madrugada, dejando a su paso huellas de ampollas y sangre en sus pies descalzos, según relataban.

El cansancio y los impedimentos en los puestos de policía hicieron desistir a la mayor parte de ellos.

Dos etnias, los piaroa y jivi, de las 22 que habitan en el Amazonas venezolano participarán este jueves en la "Toma de Caracas", la marcha convocada por la alianza de partidos Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para demandar un cambio de Gobierno que para muchos de ellos se resume en "vivir mejor".

Juan Pérez lidera uno de esos grupos étnicos y sentado en una esterilla sobre el concreto de un galpón deportivo de la gobernación de Miranda, al este de Caracas, testimonió la dificultad que tuvo llegar hasta allí.

"Cruzamos el río Orinoco pocos para tomar la ruta hacia Caracas. Caminamos tres días desde Puerto Ayacucho hasta allí", relató.

Para salir de Amazonas hay que cruzar por vía fluvial hasta Apure, un estado del llano venezolano, que está a 800 kilómetros de la capital, o atravesar el vecino estado Bolívar lo que casi duplica la distancia. Los indígenas usaron ambos caminos.

"Nos tuvimos que dividir porque en el puerto de El Burro la Guardia Nacional nos cerró el paso para cruzar el río, un grupo nos fuimos por Bolívar, evadiendo alcabalas (puestos de control policial) por los caminos verdes", explicó el diputado opositor por el estado Amazonas Julio Igarza.

Según los indígenas opositores, las fuerzas militares venezolanas pusieron obstáculos a su marcha, los requisaron, los detuvieron hasta 18 horas en trayectos que hicieron en vehículos y tuvieron que sortear más de 34 puestos de control en el camino con mentiras o "estrategias" como ellos prefieren decir.

"Ellos sabían que del estado Amazonas se iban a movilizar personas y nosotros tuvimos que decir que íbamos a Maracay a una concentración cristiana", recordó Pérez.

Algunos oficiales militares querían dejarlos pasar, pero quien lideraba en cada puesto de comando ofrecía resistencia, según Igarza.

"No podemos desmayar, nuestra meta es llegar a Caracas, estamos destinados para llegar", explico Pérez quien repetía a su grupo para darles ánimo durante su caminata por buena parte de Venezuela.
En Amazonas se habla mucho del revocatorio dicen, pero también tienen otras razones para venir a la marcha del 1 de septiembre, como ha terminado llamándose entre la gente.

Tres diputados opositores del estado Amazonas no han podido tomar su curul en el Parlamento al estar suspendidos por el Tribunal Supremo de Justicia y entre los opositores detenidos por las protestas de 2014 por el Gobierno de Maduro, se encuentran dos indígenas, Humberto Yosuino y Javier Infante, que tienen ocho meses privados de la libertad.

Como el resto del país petrolero, han sufrido la crisis económica y de salud, agravada por el cierre de la frontera con Colombia y el estado de excepción decretado por el Gobierno hace más de un año, pero para ellos la lucha "no es solo por nosotros, sino por todos los venezolanos", aseguró Igarza.

Al polideportivo donde los indígenas se refugiaron al llegar a Caracas llegaron medios locales e internacionales, interesados en la imagen pintoresca de sus guayucos y sombreros de plumas.

Muchos de ellos no hablaron pero sus pies y rostros reflejaron el cansancio y la dureza del esfuerzo que hicieron para llegar. Varios dormían en sus hamacas como lo hicieron durante estos siete días, muchas veces a la intemperie o bajo la lluvia.

Miguelina, por ejemplo, apenas se animó a contar algunas cosas solo en su lengua nativa. Dijo que es cristiana y que le pidió al señor que los ayudara a llegar a Caracas, pero cuando mencionó a sus dos hijos varones de 5 y 8 años, que dejó en Amazonas, reprimió sus lágrimas y no quiso hablar más.

Milton, en cambio, quiso mostrar más valor y clamó su esperanza en que la marcha de este jueves representará el cambio de Venezuela.

"Yo sí creo porque es un valor indígena, creemos, pero también tenemos derechos. Nosotros venimos a pedir referendo revocatorio ahorita, este año", declaró.

La esperanza prima en ellos y el diputado Igarza lo resumió en su arribo.

"No vamos a llegar nunca a Caracas, pensábamos en el camino, si es así para salir de Amazonas cómo será al llegar allá. Pero llegamos. Más allá del miedo, del riesgo de perder la vida, entendimos que lo tenemos que hacer", aseguró el parlamentario opositor cuya toma de posesión fue suspendida por el Supremo.

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