15 de julio de 2017 00:00

El encendido de fogatas no está permitido en Quito

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Daniel Romero

Cerca de 20 horas fueron necesarias para controlar el incendio forestal registrado en el cerro Atacazo desde el miércoles 12 de julio del 2017. Hechos como este se pueden evitar erradicando la práctica de encender una fogata en montañas y parques metropolitanos de Quito.

En el Atacazo, las llamas duraron casi tres días. Fueron necesarias hasta 70 personas para atender la emergencia, el uso del helicóptero de los Bomberos y otra logística.

Al mediodía del viernes, las llamas fueron controladas y los bomberos trabajaban en la sofocación de puntos aislados para evitar nuevos incidentes.

Con las vacaciones se inician las salidas a los parques y montañas de los alrededores de Quito. Para quienes acampan o pasan días enteros en estos espacios, encender una fogata aún es una práctica recurrente.

Sin embargo, quienes conocen de los problemas que genera esta práctica parten de un principio: “No hay fogata bien encendida ni bien apagada”.

Según Esteban Cárdenas, director de Operaciones del Cuerpo de Bomberos, hay la idea de que una fogata bien hecha no genera mayor inconveniente. Esta idea no es del todo cierta. “El humo caliente que emana viaja con el viento y se produce una transferencia del calor a otros materiales que se pueden encender”.

Franklin Varela es parte de la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña (Aseguim). Él comentó que una de las prácticas recurrentes de quienes ascienden a las montañas es prender una fogata para mermar el frío o cocinar determinados alimentos.

Encender fogatas no es lo más recomendable. Según Varela, los principales riesgos están relacionados con la temporada seca, cuando el viento puede llevar hojarasca o hierba seca hasta otro lugar donde puede iniciar un incendio.

Generalmente, según Varela, los turistas o quienes visitan lugares como el Pasochoa, Cruz Loma o las laderas del Pichincha, recurren a las fogatas porque no llevan ropa adecuada o hay retrasos en sus ascensos y deben acampar para seguir su trayecto después.

El riesgo de propagación de incendios forestales es lo que motivó una prohibición para encender fogatas. Según la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), a cargo de los parques metropolitanos, en esos espacios no hay autori­zación para realizar fogatas.

Lo único que se puede realizar en los parques Equinoccial, Itchimbía, Metropolitano Norte y La Armenia son asados en áreas destinadas para esta actividad. Esta posibilidad también dependerá del grado de riesgo que señalen los semáforos de prevención de incendios forestales.

Los espacios privados, como fincas y hosterías, son lugares donde se puedan realizar fogatas. Según Cárdenas, estos espacios escapan al control de los Bomberos. Pero en esos casos, la principal recomendación es evitar lugares con vegetación seca y extinguir por completo las llamas.

Provocar incendios forestales es un delito tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP). En el caso de provocarlos, directa o indirectamente, el artículo 246 establece la privación de libertad de uno a tres años.

Si hay víctimas mortales la sanción va entre 13 y 16 años.
Entre 2015 y 2016 hubo 20 detenidos en Flagrancia y ocho sentenciados por este delito sancionado en el COIP.

Fogata segura

Si quiere encender una fogata, aleje todo material combustible: hojas secas o troncos. Cavar un hueco en el que solo haya tierra o arena.

El fuego se debe confinar con piedras que se coloquen alrededor de la fogata. Con esto se evita la propagación de las llamas hacia otros lugares.

Para encenderla se deben usar hojas secas que se ubican en el hueco abierto. Después se pueden colocar los troncos que alimentarán el fuego de la fogata dispuesta sobre la tierra.

Al finalizar se debe sofocar por completo las llamas. Se recomienda usar agua y después echar tierra para evitar que se vuelva a prender.

Tome en cuenta

Ropa abrigada, así se evita la necesidad de encender una fogata en la montaña, que pueda afectar a la zona.

Planificar las rutas evita pérdidas de tiempos y campamentos innecesarios durante el recorrido.

Los guías de montaña son una opción para realizar todas las actividades de ascenso con el menor riesgo posible.

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