16 de septiembre de 2014 20:12

Los hábitos alimenticios se ponen a prueba con los impuestos

Jóvenes comiendo hamburguesas en las afueras de una universidad de Quito. Foto: Eduardo Terán / El Comercio.

Jóvenes comiendo hamburguesas en las afueras de una universidad de Quito. Foto: Eduardo Terán / El Comercio.

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Pedro Maldonado. (I)

La posibilidad de colocar un impuesto a la comida rápida por motivos de salud genera un debate que no es nuevo en el país. En el 2008, los licores y cigarrillos ya fueron gravados bajo el argumento de reducir su consumo y cuidar la salud de los ecuatorianos.

Primero fue el Presidente de la República, Rafael Correa, quien habló de un impuesto a lo que se conoce como comida rápida o ‘fast food’. Luego se sumaron el Servicio de Rentas Internas (SRI) y el Ministerio de Salud, que indicaron la posibilidad de incluir a la comida rápida dentro de los Impuestos de los Consumos Especiales (ICE), que grava a productos de consumo considerados suntuarios y nocivos.

El tema sigue en análisis por parte de las autoridades. Las opiniones están encontradas y se abre una interrogante:
¿los impuestos modifican los hábitos de consumo?
Corporación Favorita, firma que maneja locales de venta al detalle como Supermaxi o Akí, indica mediante un correo electrónico que todo impuesto o restricción siempre ha causado una disminución en ventas en una primera etapa. “Luego el consumidor se adapta o acopla y retoma su hábito de consumo”, sostiene la cadena.

Como un ejemplo menciona la restricción a la venta de licores los días domingos. “Esa medida causó malestar, enojo, incomprensión, sobre todo en los turistas extranjeros. Pero ahora los clientes planifican sus compras y lo hacen entre viernes y sábado para consumir el fin de semana”.

Corporación Favorita considera que “difícilmente se cambiarán los hábitos de alimentación a través de impuestos. Debemos concentrarnos en educar a los consumidores, dar opciones de otros alimentos, crear conciencia de consumo”.

Los licoreros tampoco creen que los impuestos modifiquen los hábitos de consumo de los ecuatorianos. Bernarda Martínez, miembro de la Asociación Ecuatoriana de Importadores Licoreros, asegura que cada vez que suben los impuestos crece el consumo en general, “porque se incentiva el contrabando y se encuentran productos baratos en el mercado. Y el resultado es el opuesto a lo que buscan las autoridades”.

Martínez recuerda que en el 2008 los licores ya fueron gravados con un impuesto de USD 6,23 por litro de alcohol. En ese entonces también se argumentaban temas sociales y de salud. “Pero hay que ver que una bebida o alimento no son nocivos por sí mismos, sino por cuánto se consume”.

La consecuencia, añade Martínez, es una afectación a la industria que genera empleo, paga licencias de marca e impuestos. Según el SRI, cigarrillos y cervezas son los productos que más contribuyen al ICE.

La consultora IWSR, con sede en Londres, Reino Unido, se especializa en medir el consumo de vino y licores a escala global. Uno de sus más recientes reportes señala que el sector licorero local ha sido impactado por impuestos en los últimos cuatro años.

Los indicadores de IWSR, que se enfocan en el mercado formal, dicen que el consumo de vino en el Ecuador pasó de 3 596 cajas de 9 litros a 2 773 cajas, entre el 2010 y el año pasado. En cuanto al consumo de licores (whisky, ron, gin, vodka...), la cifra pasó de 3 607 cajas de 9 litros en el 2010 a 2 370 en el 2013.

Datos más recientes sobre los hábitos de consumo de bebidas los tiene la firma Kantar Worldpanel, que desarrolla encuestas de consumo en hogares ecuatorianos. Sus estadísticas señalan, por ejemplo, que la penetración de bebidas gaseosas en los hogares en los últimos tres años bordea el 99%. Solo en el primer semestre de este año el 97% de hogares compró gaseosas.

En cada compra se llevaron en promedio 2,4 litros, cada cinco días y desembolsaron aproximadamente USD 1,40 por compra. En el consumo de cerveza la penetración fue del 46% en el 2012 y bajó a 39% el año pasado.

En lo que tiene que ver con cigarrillos, las empresas del sector consultadas no se pronunciaron sobre el tema. Pero la ministra Coordinadora de Desarrollo Social, Cecilia Vaca, señaló en una entrevista publicada el 15 de septiembre en EL COMERCIO, que los impuestos, la implementación de espacios libres de humo y una campaña de información sobre los riesgos de fumar generaron conciencia. “En el 2000 se consumían 350 cigarrillos anuales per cápita y en el 2012 tuvimos un consumo de 150 unidades”

La salud y la ‘fast food’

El debate sobre un impuesto a la comida rápida también impacta en la salud. Según el Ministerio de Salud, enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades cerebrovasculares y del corazón están relacionadas con el excesivo consumo de alimentos altos en azúcar, sal y grasas.

El tratamiento de una diabetes puede costar entre USD 554 y USD 23 248 por paciente al año, según el grado de la enfermedad y sus complicaciones. Esto, según el Ministerio, representa una carga de USD 700 millones anuales, considerando a los sectores público y privado.

En un comunicado, el Ministerio asegura que la idea del impuesto no es una medida aislada, sino que se la articula con políticas públicas.

Para Cristian Wahli, titular de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas, el posible impuesto es parte de lo que se conoce como fiscalidad comportamental.

Wahli explica que la experiencia internacional al respecto no funciona. “En México se fijaron hace poco impuestos a la sal y al azúcar, como parte de una campaña para cambiar los hábitos de consumo, pero el impacto ha sido mínimo”.

El dirigente dice que es un tema difícil de abordar, porque si una persona vive más los gastos médicos cuestan más. Además, los hábitos se aprenden en la casa y cambiarlos es difícil. Una opción, según Wahli, es trabajo conjunto entre autoridades e industria para desarrollar campañas educativas que se enfoquen en mejorar los hábitos alimenticios.

COMIDA Y LICOR

8 082 negocios de comida rápida funcionan en el Ecuador, según estadísticas del INEC.

El segmento agrupa hamburguesas, hot dogs, salchipapas, tacos, burritos, pizzas, tortas...

Según los licoreros, la diferencia de precios con Perú y Colombia puede llegar hasta un 70% más.

Una caja de vino paga alrededor de USD 30 de arancel. Una de whisky o ron paga hasta 90.

Las cifras

7,2 litros de alcohol es el consumo anual per cápita en Ecuador, según la OMS.

1,2 millones de dólares se venden cada semana por cigarrillos en el país.

39,9 millones de dólares se venden cada mes en Ecuador por comida rápida.

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