2 de septiembre de 2014 00:05

El impuesto a los consumos “nocivos” inquieta

Licor impuesto

En Quito, en el local del distribuidor de licores EDCA, un trabajador acomoda la mercadería. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Reds. Quito y Guayaquil (I)

Preocupación existe entre los propietarios y trabajadores de negocios de licores, comida chatarra y cigarrillos debido a la posibilidad de que el Gobierno grave sobre estos productos un nuevo impuesto.

El pasado 30 de agosto, durante su enlace de radio y televisión, el presidente Rafael Correa indicó que se analiza crear un impuesto a los consumos nocivos, que incluye esos tres productos, con el fin de reducir el uso e ingesta de los mismos.“¿Usted quiere enfermarse? Es su problema, estamos en un país libre. Pero, al menos, pague un poco más, para poderlo atender después”, dijo el Mandatario. De esta manera, señaló, los ciudadanos contribuirán más al sistema de salud “para poder atenderlos cuando ya estén enfermos”, insistió.

Los miembros de la Pre Asociación de Comercializadores de Licores de Quito señalaron que esta decisión impactará en el mantenimiento de sus negocios, que aglutinan alrededor de unas 200 personas.

“Si antes ganábamos un 20%, ahora apenas un 4% (...) No sé si el Presidente está al tanto de todos los impuestos que tenemos (...) sobre los licores se grava el Impuesto a los Consumos Especiales (ICE) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA)”, manifestó Edy Castillos, presidente de la Asociación.

El primero resulta de un cálculo que toma en cuenta el precio de salida del ítem de la fábrica o de la Aduana (en el caso de ser ítems importados), entre otras variables.

En tanto, el IVA corresponde al 12% del valor del producto.
Adicional a estos impuestos, sobre los productos que provienen del extranjero se cobra un arancel mixto de 1% y USD 0,25 por grado alcohólico. Asimismo, se cancela el 5% del Impuesto a la Salida de Divisas.

Uno de los sectores más impactados por estas medidas ha sido el importador. Felipe Cordovez, presidente de la Asociación de Importadores de Licores, indica que el gremio espera conocer en qué consistirá el nuevo impuesto, para analizar el impacto con el resto de integrantes del sector.

Lo propio aspiran comercializadores en Quito, como Susana Ruiz, de la Bola de Oro, para quien el alza de impuestos y aranceles ha traído consecuencias. Una de ellas, la no contratación de personal y la caída de las ventas en este local, en aproximadamente un 70%.

Víctor Heredia, quien abastece a los negocios capitalinos de productos de Juan Eljuri y licores nacionales, asegura que desde hace cuatro años sus ventas han caído un 60%. Señala que el sector enfrenta gran inestabilidad por los cambios permanentes para este sector.

Vendedores, comercializadores y licoreros mantendrán este 8 de septiembre, a las 16:00, una reunión ampliada para analizar los impactos de un nuevo impuesto. Esperan, además, conocer bajo qué modalidad se aplicaría un nuevo gravamen, algo que aún no ha especificado el Gobierno.

Los vendedores de cigarrillos comparten la preocupación. Malena García, una distribuidora del producto en Quito, señala que: “si tanto el cigarrillo hace daño, deberían suspender la venta de tabaco. Pero no lo hacen, porque genera muchos ingresos y no les conviene”.

García dice que el sector ya está afectado por una norma que obliga a los distribuidores a pagar el anticipo al Impuesto a la Renta (IR) con un método de cálculo que les deja pérdidas. “Me hacen pagar el anticipo con base a nuestras compras y ventas, pero nosotros pedimos que nos calculen con base en mi ganancia que es del 3,3%”.

Junto a otros distribuidores acude casi a diario a la Plaza Grande para reclamar el tema.

Los comensales de los locales de comida rápida en Guayaquil ni siquiera conocen de la propuesta del presidente Correa de imponer tributos a esos alimentos. La administradora de un pequeño local de venta de pollo brosterizado y hamburguesas, ubicado en 9 de Octubre y Escobedo, en Guayaquil, la cual prefirió la reserva, indicó que pese a no saber cómo se aplicará el cobro, el cliente será el más perjudicado.

Ana Robles, clienta de este local, dice que la comida rápida le resulta una opción para ahorrar tiempo. “No siempre puedo desayunar. Trabajo aquí cerca y esto es lo más rápido para matar el hambre”.

La recaudación del ICE al cigarrillo y al alcohol dejó al Fisco USD 124 millones entre enero y julio de este año.

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