1 de septiembre de 2015  00:00

El comercio de Imbabura siente el efecto 'Ipiales'

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Mónica Orozco

"Compra en Ibarra. No fomentes el contrabando", se lee en una gigantografía que cubre la fachada del edificio donde funciona la Cámara de Comercio y Producción (CI) de esa ciudad. La campaña busca hacer frente a un peso colombiano cada vez más barato y cuyos efectos ya comienzan a sentirse en los sectores textil y comercial de Imbabura.

A las 12:00 del pasado 25 de agosto, un cliente entra a American Shopping, un local de venta de jeans ubicado en la calle Olmedo, una de las más comerciales de la urbe. Pregunta los precios, observa algunas prendas, pero al final no compra nada. Aunque promete volver, Livia Lucero, la única vendedora del local, cree que no lo hará. "Hay semanas que no vendo ni una prenda".

Frente a este comercio hay uno de electrodomésticos donde las ventas caen día a día. En agosto, por la entrada a clases, el producto que más vendía eran las tabletas, pero este mes no se ha vendido ninguna, dice Rocío Cupuerán, administradora del establecimiento.

En estos días más de 7 000 autos de Ecuador (16 000 en feriado y fines de semana) llegan diariamente a Ipiales para adquirir productos, según la Cámara de Comercio de Ipiales. "Estamos angustiados. Nos enteramos que allá (en Ipiales) la gente compra por montones y acá, nada", dice la vendedora del local que ofrece este momento un descuento de casi USD 50 por una lavadora.

No es el único local con promociones. Grandes carteles con rebajas de hasta el 50% se exhiben en varios comercios del centro de Ibarra, una ciudad que concentra 59% de la actividad económica de la provincia, según la Prefectura de Imbabura.
En prendas de vestir se pueden hallar rebajas de USD 3 y 6 en jeans y blusas y de hasta USD 20 en chaquetas y chompas. Con un peso del 15%, el comercio es la actividad más importante de Imbabura, después de la construcción.

Aunque aún no se puede hablar de una crisis en el sector comercial como ocurre en Tulcán, la situación es “muy difícil” en Ibarra, señala Michel Saud, presidente de la CI.
Según datos del gremio, las ventas en lo que va de este año han caído en el sector comercial entre un 38 y 42%, con relación al año pasado.

El problema es complejo porque ya se siente una falta de liquidez en el comprador. “Caemos en las compras noveleras. Vamos por un televisor y venimos cargados de chocolates, ropa, calzado... El problema es que la gente paga con tarjeta de crédito y su capacidad de compra está comprometida a seis meses”, dice el ejecutivo.

Saud cree que el sector comercial de Imbabura necesita urgentemente la exoneración del anticipo al Impuesto a la Renta y espera hacer este pedido al Gobierno en estos días. Este beneficio rige desde el jueves pasado para dos sectores productivos en Carchi.

La época escolar tampoco fue como se esperaba. En el taller Josnicos, que confecciona uniformes escolares, las ventas cayeron 50% frente a agosto del 2014. "Tengo deudas con proveedores y no sé qué voy a hacer. Esperamos que mejoren las ventas", dice Janeth Roldán, propietaria del taller.

"Este año hemos visto escaso público", añade Jorge Pérez, administrador de la sucursal de Ibarra de Dilipa, que vende útiles escolares. El local ha vendido el 30% de lo previsto para la época escolar. “Estamos preocupados porque tenemos otras papelerías que nos compraron y de pronto no alcanzan a vender y lastimosamente tenemos que retirar esa mercadería”. El prefecto de Imbabura, Pablo Jurado, dijo que están evaluando la situación para definir las medidas a tomar.

Ventas caen en Atuntaqui
La depreciación del peso colombiano también está causando estragos en el turismo de Atuntaqui, que es básicamente de compras.

Según datos del Municipio de Antonio Ante, las empresas textiles registran una caída de ventas del 40%. Gisella Garzón, contadora de Tavy Sport, que confecciona ropa, dice que el menor dinamismo se siente desde junio.

En esta firma, las ventas han caído 70% frente a iguales meses del año pasado.  Esto se tradujo en menor producción y menos empleos para la firma. La empresa, que tenía 40 costureras, hoy tiene 25.

La Alcaldía del cantón realizó una campaña publicitaria a inicios de mes para atraer turistas para el feriado del 10 de agosto, lo que dio un respiro a los comercios. “Si no fuera por eso no habría vendido nada”, dice Valeria Bolaños, propietaria del local Athumoda.

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