4 de septiembre de 2014 00:05

Imbabura convive bajo seis amenazas naturales

incendio Mojanda

El incendio en el sector de Mojanda (límite con Pichincha) fue uno de los más graves. Foto: José Mafla / EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 5
Sorprendido 0
Contento 0
Washington Benalcázar y José Luis Rosales (I)

Incendios forestales, deslaves, sismos, entre otras amenazas naturales, fueron el preámbulo de septiembre, el mes de fiestas de Otavalo, Cotacachi e Ibarra.

Apenas tres de los seis cantones han conformado los comités de Gestión de Riesgos, como la entidad de respuesta ante desastres, como lo establece la Constitución.

Otavalo, Urcuquí e Ibarra son los únicos que han asumido la gestión de servicios de prevención, protección y socorro, según registros de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR). Mientras que en Cotacachi, Pimampiro y Antonio Ante es tema pendiente.

Los últimos percances naturales pusieron a prueba la capacidad de reacción de los cabildos. Para Ricardo Moreno, coordinador zonal del SNGR, de la zona 1, se identificaron debilidades en varios de ellos.

“En Ibarra, por ejemplo, hay un nivel jerárquico muy débil, porque la Unidad de Gestión de Riesgos depende del Departamento de Gestión Ambiental del Municipio local”.

Sin embargo, Moreno resalta la organización del Cabildo de Cotacachi. “A pesar de que no tiene una oficina de gestión de riesgos, ese Municipio ha enfrentado los problemas de manera más coordinada e institucionalizada”.

Jomar Cevallos, alcalde de Cotacachi, dice que “apenas inició el incendio de la comunidad de Topo activamos el COE -Comité de Operaciones Emergentes-. Eso nos permitió coordinar acciones con los bomberos, Policía, Ejército, SGR, Prefectura y las comunidades indígenas”.

Estas últimas, organizadas en Unión de Organizaciones Campesinas de Cotacachi (Unorcac), ayudaron a sofocar la mayoría de incendios forestales, comenta Cevallos.

Según Alfonso Morales, titular de la Unorcac, existen 43 comunidades que aportan, con un promedio de 100 voluntarios para enfrentar las crisis.

Así trabajaron, por ejemplo, en los 12 incendios de la última semana, en Cotacachi. Una de las ventajas es que viven en las faldas del volcán, en donde se produjeron las quemas. “Se convoca por altoparlantes en las comunas. Los bomberos voluntarios salen equipados con machetes y palas”.

Cevallos recuerda que mientras los bomberos y militares combatían el fuego en la mañana y tarde; los indígenas lo hacían de noche hasta el alba.

Aunque para los expertos en lucha contra el fuego es antitécnico combatir una quema en la oscuridad, Morales explica que los comuneros conocen muy bien el terreno y prefieren aprovechar el frío de la noche.

Moreno asegura que cada municipio debe poseer una agenda de los riesgos que amenazan a su cantón.

Esa información les permitirá establecer los planes de contingencia y reacción ante los eventos. “No sé si los alcaldes conozcan los riesgos”.

En la zona 1, que integran las provincias de Imbabura, Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos, hay siete amenazas naturales, según estudios de la SGR.

Se trata de incendios forestales, sismos, deslaves, inundaciones, erupciones volcánicas, represamientos de ríos y tsunamis. Este último solo para el caso de Esmeraldas.

Las provincias fronterizas del norte es una de las zonas del país con más amenazas. Hay cuatro provincias de tres regiones, explica Moreno.

Cada COE, desde el parroquial hasta el provincial, trabajan según su capacidad de respuesta. En el caso de los últimos incendios forestales, se activó el COE de la provincia.

Esa entidad coordinó el envío de helicópteros del Ejército y la Policía. Ellos ayudaron a combatir las quemas forestales desde el aire, utilizando envases para transportar agua.

Hay cantones que se han organizado de acuerdo con su realidad. En Cotacachi, además de incendios, han sido víctimas de deslaves en la zona de Íntag.

En Ibarra, el año pasado se elaboró un diagnóstico de las amenazas. El estudio determina que en momento de crisis hay que proteger servicios como los sistemas de agua, las unidades de salud, la vía Panamericana que enlaza al norte con el sur del país.

Si bien no es una amenaza, el hundimiento de la draga en la laguna de Yahuarcocha puso en emergencia al cantón Ibarra, debido al derrame de 20 galones de diésel y siete de aceite, según el Municipio. Se retiró la draga y se realiza el proceso de remediación ambiental.

En contexto

Imbabura está asentada en la zona con más amenazas del país. Entre los riesgos están los sismos, deslaves, incendios forestales, inundaciones, erupciones volcánicas y represamientos de ríos. Desde agosto se puso a prueba la capacidad de respuesta de los cantones.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)