1 de mayo de 2016 18:47

Las iglesias de Pedernales celebran sus cultos en calles y plazas

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Sara Ortiz (I)

Saltar, cantar y bailar en medio de una ciudad en ruinas parece imposible. Pero los pobladores de Pedernales tienen fe y esperanza en Dios.

La mañana de este domingo 1 de mayo del 2016, dos iglesias de diferente denominación religiosa celebraron sus cultos a pesar de que los templos fueron destruidos por el terremoto del 16 de abril pasado.

La iglesia más grande de la cuidad era la católica María Auxiliadora. Está ubicada en la plaza central de Pedernales. Allí el cura dispuso sillas de plástico en el exterior, pues el templo perdió parte del techo y los vitrales se rompieron. Actualmente tiene una cerca metálica que prohíbe el ingreso hasta determinar el grado de afectación estructural.

Afuera, en la plaza, el culto se realizó de forma habitual. Se expresaron plegarias y cánticos para pedir la protección de María.
La iglesia evangélica Cristo Salva también realizó una ceremonia. Ya son dos semanas que los feligreses se reúnen en la calle, frente al templo, de 09:00 a 12:00.

Incluso el grupo de música anima desde la acera al son de panderetas, batería y guitarra. Para sorpresa de los trabajadores que se encargan del derrocamiento de las infraestructuras cercanas, no entonan canciones tristes, como se debería esperar "luego de que muchos perdieron a sus familiares", dice un policía que impide el paso de vehículos hasta que la reunión religiosa concluya.

Cantan con alegría, alabanzas de agradecimiento.
"El Señor nos prueba, pero no nos desampara", dice María Vite, quien perdió su casa. Ella es madre de 12 hijos, pero siete viven con ella. El más pequeño, de 11 años, le acompaña al culto.

Su futuro es incierto, pero cree que mientras tenga vida y salud podrá trabajar y construir de nuevo una casa. La que tenía era de madera, pero debido al deterioro corría peligro de que se cayera desde antes del terremoto.  Por ahora vive en casa de un familiar.

La noche del pasado 16 de abril, cuando ocurrió el sismo, oraba en la iglesia con el club de jóvenes. "Gracias a Dios, que es bueno no nos pasó nada. El techo se cayó después de que salimos del templo" En su pierna tiene una pequeña herida de un bloque de cemento que le rozó cuando evacuaba.

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